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Alcaraz mantiene vivo el sueño de Everton en la Carabao Cup

Charly Alcaraz necesitó tres minutos para cambiar una noche que se encaminaba a la prórroga. Entró, controló, miró portería y soltó un latigazo curvado que explotó en la red en el minuto 80. 1-0 y Goodison Park respiró. Everton sigue invicto esta temporada y continúa en carrera en la Carabao Cup.

El tanto fue algo más que un gol tardío. Para Alcaraz, apenas su segundo con la camiseta de Everton y el primero desde hace 13 meses, volvió a conectar con una competición que le sienta bien. Para el equipo de David Moyes, significó evitar un desgaste extra y mandar un mensaje claro: este torneo importa.

Un Everton dominante ante unos Wolves irreconocibles

El rival, unos Wolves muy retocados, pagó caro los nueve cambios respecto al once que había ganado el fin de semana en el campeonato en el campo de Sheffield United. El conjunto visitante nunca terminó de asentarse y Everton, sin necesidad de un vendaval ofensivo, fue imponiendo su plan con paciencia.

Raul Jimenez, héroe goleador en Bramall Lane, arrancó como titular, pero su noche se torció pronto. A mitad de la primera parte tuvo que retirarse por lesión, una imagen inquietante para los Wolves y un giro que rompió aún más el ritmo de un equipo ya desfigurado por las rotaciones.

La primera gran ocasión clara, sin embargo, fue local y llegó justo antes del descanso. Thierno Barry se elevó en el área y conectó un cabezazo que parecía gol cantado. Ahí apareció la figura del debutante Joao Virginia.

Virginia brilla ante su antiguo club

El guardameta de Wolves, que se estrenaba precisamente frente a su antiguo equipo, firmó una parada espectacular a quemarropa ante el testarazo de Barry en el añadido de la primera parte. Reflejos, mano firme y un mensaje: no iba a regalar nada en su regreso.

Tras el descanso, el guion cambió ligeramente. Los Wolves, hasta entonces inofensivos, por fin obligaron a trabajar a Jordan Pickford. El portero de Everton respondió con solvencia ante un disparo de Adam Armstrong, sustituto de Jimenez, en el primer tiro a puerta de los visitantes en todo el encuentro. Fue un aviso, pero no una amenaza sostenida.

Everton volvió a tomar el mando. Moyes movió el banquillo y las piernas frescas se notaron. Brennan Johnson, uno de los revulsivos, también se topó con Virginia, que volvió a lucirse para mantener con vida a los suyos. El duelo de porteros empezaba a marcar la noche.

El golpe definitivo de Alcaraz

Hasta que apareció Alcaraz. El argentino saltó al campo y, casi sin tiempo para acomodarse, encontró el espacio justo dentro del área. Controló y armó un disparo potente, con efecto, imposible para Virginia. El balón se coló junto al palo y el estadio estalló.

Wolves ya no tuvo respuesta. Sin ideas, sin ritmo y con el cansancio acumulado, el conjunto del Championship se quedó sin argumentos para forzar al menos la prórroga ante un Everton que olió sangre y gestionó con oficio los minutos finales.

En la grada, la escena también tenía su propia lectura política y sentimental: el primer ministro británico Andy Burnham y su homólogo canadiense, Mark Carney, ambos declarados seguidores de Everton, celebraron el gol como dos aficionados más. No era solo una clasificación; era la sensación de que el equipo vuelve a competir por algo tangible.

Everton sigue adelante en la Carabao Cup y mantiene viva la ilusión de levantar su primer título desde 1995. La pregunta ya no es si el equipo puede soñar, sino hasta dónde está dispuesto a llegar para romper por fin esa sequía.