Alderweireld propone a Kompany para presidir la FIFA
Toby Alderweireld no quiere burócratas al mando del fútbol mundial. Quiere un central. Y tiene un candidato claro: Vincent Kompany.
El exdefensa de la selección de Bélgica y del Tottenham ha señalado al actual técnico del Bayern como su elección ideal para convertirse algún día en presidente de la FIFA, convencido de que el organismo necesita, por fin, a alguien que venga directamente del césped.
Kompany dirige ahora al gigante alemán, donde ya ha encadenado dos títulos consecutivos de Bundesliga. A sus 40 años, llega al banquillo con una carrera como jugador repleta de trofeos tanto en Inglaterra como en Bélgica, un palmarés que Alderweireld conoce de primera mano: compartieron la zaga de la selección belga en 47 partidos.
Desde esa experiencia compartida, el exinternacional no duda en elevar a su antiguo capitán a la cúspide del poder futbolístico.
"¿Quién sería mi elección para ser el próximo presidente de la FIFA? Vincent Kompany", confesó Alderweireld en declaraciones a Hajper. "Nunca pensé antes que quisiera convertirse en entrenador. Siempre hablaba de ir a una misión para cambiar el fútbol, pero quizá su misión sea proteger el fútbol. Él sería mi presidente, siempre".
Según Alderweireld, la vocación de Kompany por influir en el juego se intuía ya en el vestuario, aunque entonces no estuviera tan claro que su camino pasara por los banquillos. La idea, dice, iba más allá de esquemas tácticos o estilos de juego: tenía que ver con el futuro del deporte.
El respaldo llega en un contexto de críticas crecientes hacia el actual presidente de la FIFA, Gianni Infantino, cuya trayectoria se ha forjado en los despachos, escalando desde la estructura administrativa de la UEFA, sin pasado como futbolista profesional. Para Alderweireld, ahí está precisamente el problema.
"Es muy importante que el presidente de la FIFA sea alguien que haya jugado y que conozca el juego", subrayó. "Todos hemos sido aficionados. Luego nos convertimos en futbolistas. Conocemos los dos lados. Cuando era niño, iba a todos los partidos fuera en autobús. No somos solo gente que ganó buen dinero jugando en la Premier League y en la Champions League".
El defensa insiste en que la mirada del jugador no se pierde con los años ni con los contratos. Para él, ese vínculo con la grada es lo que falta en los despachos.
"También somos aficionados al fútbol. Jugamos al fútbol. Sabemos cómo es. Lo que significa ser jugador y ser aficionado", remarcó. "Lo más importante es que la persona que habla sea un tipo de fútbol, porque mira el Mundial. ¿Un espectáculo de 20 minutos en el descanso? Ahí es donde necesitas a alguien que sepa de fútbol para decir que no".
Alderweireld apunta directamente a las decisiones que, a su juicio, desfiguran el corazón del juego en nombre del espectáculo y del negocio. Para él, el equilibrio es claro: innovar sí, pero no a costa de la esencia.
"Lo más bonito de este deporte son sus tradiciones. Las cosas nuevas también tienen su lugar, pero tenemos que proteger las tradiciones y por eso necesitas a futbolistas, gente de fútbol que haya estado dentro del juego, para mantener a raya a los hombres de negocios".
En su visión, Kompany encarna justo ese perfil: campeón en el césped, líder en el vestuario y ahora figura de referencia en los banquillos. La pregunta ya no es si puede dirigir al Bayern. Es si algún día estará dispuesto a dirigir el fútbol mundial.






