Alejandro Balde: ¿nuevo objetivo del Manchester United?
La ausencia de Alejandro Balde en la lista de Hansi Flick para el amistoso de este domingo ante Elche, en Alicante, ha encendido todas las alarmas en Barcelona… y en Manchester. El lateral zurdo quedó fuera de la expedición de 21 jugadores y su nombre vuelve a colocarse en el centro del mercado a pocos días del cierre de la ventana estival, el 1 de septiembre.
El contexto no ayuda a rebajar el ruido: desde hace días se multiplican las informaciones que sitúan a Balde como el nuevo objetivo prioritario del Manchester United para el lateral izquierdo. El club inglés busca relevo a largo plazo para Luke Shaw, que acaba de cumplir 31 años y entra en el último año de su contrato en Old Trafford, aunque la entidad conserva la opción de ampliarlo unilateralmente por una temporada más.
La operación no está ni mucho menos avanzada, pero los movimientos son claros. Distintas fuentes apuntan a que el United ya ha contactado con Jorge Mendes para explorar las condiciones de un posible acuerdo. El superagente portugués, que gestiona la carrera de Balde, habría mantenido conversaciones recientes con el Barcelona no solo por el lateral, sino también por Marc Casado, después de viajar a Cataluña para rematar el regreso de Joao Cancelo al Camp Nou.
Ahí aparece otro detalle que alimenta la sensación de cambio de ciclo. En la lista de Flick para el duelo ante Elche tampoco figuran Casado ni Hector Fort, dos jugadores igualmente vinculados a posibles salidas. Tres nombres con mercado, tres ausencias llamativas en un mismo viaje. El mensaje, como mínimo, resulta difícil de ignorar.
Desde España, Jijantes ha ido un paso más allá y asegura que el propio Balde desea abandonar el Barcelona en estos últimos días de mercado, mientras Mendes trabaja para encontrarle destino. En el club azulgrana, eso sí, se ha deslizado que Flick no quiere perder al internacional español de 22 años, una pieza que hasta hace poco se consideraba intocable en el futuro inmediato de la banda izquierda culé.
Mientras tanto, en Manchester la búsqueda de lateral zurdo se ha convertido en prioridad tras cerrar otro frente clave. El United acaba de completar su tercer fichaje en el centro del campo este verano con la llegada de Carlos Baleba desde Brighton por 65 millones de libras fijos más 5 en variables. Con el mediocampo reforzado, los focos se desplazan de nuevo a la defensa.
El casting de laterales no se limita a Balde. Lewis Hall figuraba en lo más alto de la lista, pero Newcastle se ha plantado. Después de un verano en el que ya ha visto salir a jugadores del peso de Bruno Guimaraes, Sandro Tonali y Anthony Gordon, el club del norte de Inglaterra no quiere saber nada de otra venta importante. Se ha hablado incluso de un posible intento a última hora por Hall, aunque a estas alturas se considera una operación prácticamente imposible con poco más de una semana de mercado por delante.
Sobre la mesa también aparecen otros nombres: David Raum, capitán de RB Leipzig; Jorge Salinas, de Racing Santander, seguido igualmente por Atlético de Madrid; y Nathaniel Brown, de Eintracht Frankfurt, que también figura en la agenda de los de Old Trafford. Pero el perfil de Balde —joven, ya internacional, acostumbrado a la presión de un gigante europeo— encaja con la idea de un heredero natural para el puesto de Shaw.
La urgencia deportiva empuja. El estreno del nuevo curso en la Premier League dejó al descubierto las costuras del proyecto de Michael Carrick. El United cayó 2-0 en el campo de un recién ascendido como Hull, prolongando las malas sensaciones tras una pretemporada que ya había terminado con un preocupante 4-2 ante un AC Milan dirigido por el ex técnico Ruben Amorim. Demasiados golpes seguidos para un equipo que aspira a reconstruirse sobre la marcha.
En ese escenario, cada decisión de Flick con Balde se lee en clave de mercado. Cada convocatoria, cada ausencia, cada gesto. Si el lateral termina vistiendo de rojo en Old Trafford o sigue de azulgrana en el Camp Nou se decidirá en cuestión de días. Pero el tablero ya está dispuesto y, esta vez, el margen de error es mínimo para todos los implicados.






