Alexander Isak brilla en Suecia y preocupa a Liverpool
Alexander Isak no levanta el pie. Tampoco el ritmo. El delantero de Liverpool volvió a ver puerta con Suecia en el arranque de la Nations League y confirmó que atraviesa su momento más afilado desde que llegó a Anfield. La otra cara de la moneda: cada gol suyo con la selección añade una pequeña dosis de inquietud en el cuerpo técnico de Andoni Iraola.
En Estocolmo, ante Rumanía, Isak firmó el 1-0 en la victoria por 2-1 y completó los 90 minutos. El otro tanto llevó la firma de Viktor Gyökeres, en una noche que dejó a la selección de Graham Potter con tres puntos y un mensaje claro: su ‘9’ está para jugarlo todo.
El sueco de 27 años ha arrancado la temporada con una versión muy distinta a la de su primer curso en Merseyside. Ya ha igualado su registro total de goles de la campaña 2025/26 con la camiseta de Liverpool: cuatro tantos en la Premier League, y todavía con margen para superar también el número de titularidades. La comparación es contundente. Donde antes había dudas físicas, ahora hay zancada, confianza y un punto de agresividad en el área que Liverpool llevaba tiempo esperando.
Ante Rumanía, su gol fue la imagen perfecta de ese cambio. Minuto 20. Un balón que le cae, un toque, un disparo seco y decidido, de primeras. El guardameta llega a rozar la pelota, pero la potencia y la velocidad del remate hacen inútil cualquier intento de estirada. Una acción que recordó mucho a su tanto frente a Ipswich: mismo gesto, misma determinación, mismo resultado.
Calendario infernal para un delantero renacido
A Isak le esperan todavía tres partidos más antes de poder regresar a Anfield. Primero, la visita de Polonia a Escandinavia el 28 de septiembre. Después, el viaje a Bosnia y Herzegovina el 2 de octubre. Y, por último, el desplazamiento a Rumanía el 5 de octubre para cerrar esta serie de cuatro encuentros en apenas 11 días.
Para cualquier jugador es un calendario exigente. Para uno que viene de una temporada marcada por las lesiones, es casi una prueba de estrés. Iraola, que ha visto cómo su delantero por fin encadena semanas de trabajo sin sobresaltos, mira ese listado de fechas con evidente preocupación. Sueña con un descanso, con una rotación, con algún minuto dosificado. Pero las palabras de Graham Potter apuntan en otra dirección.
Potter no esconde su plan
El seleccionador sueco ya había dejado caer antes del duelo del viernes que su intención pasa por exprimir al máximo a su mejor hombre en ataque.
“No se trata de rotar por rotar, queremos ganar los partidos y tratar de jugar con nuestro equipo más fuerte en cada encuentro”, explicó Potter en la previa. Su mensaje no deja demasiado margen a la interpretación: el once se construye alrededor de sus mejores piezas, y Isak es una de ellas.
“Alex ha jugado muchos partidos últimamente, está en un buen momento y, tal y como lo conozco, quiere ser titular”, añadió el técnico, aunque introdujo un pequeño matiz de prudencia. “Tenemos que ver cómo está todo el mundo, cómo reaccionan y se recuperan. ¿Puede Isak salir de inicio en todos los partidos? Potencialmente sí. Pero no hay ninguna opción de que juegue todos los minutos”.
La frase tranquiliza a medias. Titular en los cuatro encuentros, pero sin disputar el 100 % de los minutos, sigue siendo una carga muy alta para un futbolista que viene de un curso plagado de problemas físicos.
Entre el impulso y el riesgo
En Liverpool celebran el nivel de su delantero. Se le ve más fino, más rápido, más agresivo en el área. Los cuatro goles en Premier no son una casualidad, sino la consecuencia de un cuerpo que, por fin, responde y de una confianza que se nota en cada control y en cada desmarque.
Pero cuatro partidos en 11 días son una exigencia enorme para cualquiera, más todavía para un jugador que acaba de salir de una temporada “rota” por las lesiones. El club inglés sabe que necesita a este Isak, el de la selección, también en los meses fríos, cuando la temporada se aprieta y los puntos pesan más.
Suecia, en cambio, vive el presente. Tiene a un delantero en racha, un seleccionador decidido a no reservar nada y un grupo que se siente más fuerte con él en el campo. Nadie en Estocolmo piensa en el próximo parón. En Liverpool, sí. Y cada minuto extra que Isak dispute con su país será seguido con la misma mezcla de admiración y temor.
Porque el gol ha vuelto a su juego. Ahora la gran incógnita es si su cuerpo aguantará el ritmo que todos, selección y club, le quieren imponer.






