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Alisson Becker multado por mala conducta tras empate polémico

Alisson Becker ha aceptado un cargo de mala conducta de la FA y ha sido multado con 8.000 libras esterlinas por su comportamiento después del 2-2 de Liverpool ante Nottingham Forest el mes pasado, en un partido ya marcado por la controversia arbitral.

El brasileño estalló tras el pitido final, todavía encendido por el penalti señalado en su contra por una acción con Neco Williams, excompañero en Liverpool. Morgan Gibbs-White convirtió la pena máxima y adelantó a Forest, antes de que el equipo de Andoni Iraola rescatara un punto con un gol tardío de Victor Muñoz.

La tensión no se quedó en el césped. Al abandonar el campo, Alisson fue visto dando una patada a la tablilla del cuarto árbitro, un elemento que ya había generado enfado en Liverpool: el dispositivo falló y retrasó la entrada de tres sustituciones justo antes de la acción que derivó en el penalti a favor de Forest.

“Alisson Becker, de Liverpool, ha sido multado con 8.000 libras por mala conducta en el partido de la Premier League contra Nottingham Forest, disputado el 29 de agosto. Se alegó que el guardameta actuó de manera impropia en la zona del túnel tras el pitido final. Alisson Becker ha aceptado posteriormente el cargo en su contra y ha recibido la sanción estándar”.

Golpe al bolsillo. Y, días después, otro a la credibilidad de la decisión arbitral.

Decisión del Panel de Incidentes Clave

El Panel de Incidentes Clave de la Premier League (KMI) determinó esta semana que el penalti señalado por el colegiado Sam Barrott no debió haberse concedido. Tres de los cinco miembros del panel consideraron que la entrada de Alisson sobre Williams no era merecedora de castigo.

“El contacto de Alisson fue inevitable como consecuencia de su impulso al intentar detener el balón. El contacto no fue temerario y se sitúa por debajo del umbral para penalti”, explicó el Panel KMI.

Sin embargo, la historia no termina ahí. El panel también respaldó, de forma unánime, la decisión del VAR Michael Oliver de no enviar a Barrott al monitor a revisar la acción. Según su criterio, el error no alcanzaba el listón de “claro y obvio” que exige el protocolo para una intervención.

En resumen: para el panel, no era penalti, pero tampoco un error tan flagrante como para que el VAR corrigiera al árbitro principal.

Alisson paga la multa, el penalti se mantiene en las estadísticas y la sensación de injusticia queda flotando en el ambiente. En una temporada en la que cada punto y cada decisión pesan, la pregunta es inevitable: ¿cuánto puede costarle a Liverpool un momento así cuando se haga el recuento final?