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Análisis del partido Portsmouth vs Charlton: Un empate sin goles

No fue un partido para guardar en la memoria. Más bien uno de esos duelos en los que todo el estadio siente lo mismo: el primer gol lo decidiría todo. Nunca llegó, y lo que quedó en evidencia fueron las carencias ofensivas de Portsmouth y Charlton.

Charlton viajó con un plan muy claro. Ceder la pelota, replegar y esperar el momento justo para golpear a la contra. Nada de protagonismo con balón, nada de posesiones largas. Solo orden, paciencia y transiciones rápidas. Una apuesta lógica viendo la fragilidad que ha mostrado Pompey esta temporada cuando le atacan a la espalda.

Resulta llamativo, eso sí, ver a un equipo visitante tan cómodo renunciando a mandar en el juego. Pero Charlton aceptó el papel sin complejos y se aferró a él durante los 90 minutos.

En ese contexto, todas las miradas se posaron en Milli Alli. El ex de Fratton Park no fue recibido con cariño por parte del sector visitante, que no le perdonó ni una. Los silbidos parecieron excesivos si se recuerda su buen rendimiento durante su cesión. Y, aun así, la imagen que quedará de su regreso será esa volea al segundo palo en la primera parte que se marchó incomprensiblemente fuera. Solo él sabrá cómo no acabó en la red.

Portsmouth, por su parte, sostuvo el partido desde atrás. Sólido, serio, casi sin concesiones. Conor Shaughnessy y Benji Arthur firmaron una actuación contundente, imponiéndose en los duelos y corrigiendo cada desajuste. La zaga respondió cuando el encuentro pedía nervios.

Pero ahí se detuvo la propuesta. Faltó chispa arriba, faltó colmillo en el último tercio. Pompey necesita que esa base defensiva se mantenga, porque es un buen punto de partida, pero el equipo no escalará en la tabla si no encuentra algo más de imaginación y filo en ataque.

El día que consigan juntar las dos cosas, la solidez de hoy y un poco de descaro en área rival, este tipo de partidos dejarán de ser tan previsibles. Y empezarán a decidirse a su favor.