Andoni Iraola y su gran reto en Anfield ante el Manchester City
Andoni Iraola se asoma a su primera gran noche en Anfield con más incógnitas que certezas. Llega invicto en la Premier League, con un equipo que corre como pocos, pero con el peso de una pregunta evidente: ¿puede este Liverpool competir ya de tú a tú con el líder cuando llegue Manchester City el domingo?
La respuesta dependerá de cómo resuelva, a contrarreloj, varios rompecabezas mayúsculos.
Un ataque remendado ante el rival más duro
El parón de selecciones ha dejado a Iraola sin margen de maniobra en la zona más sensible: la delantera. Alexander Isak, con cuatro goles ya en la Premier League y referencia indiscutible como ‘9’, se ha quedado fuera por una lesión en el muslo. Cody Gakpo, dañado en el tobillo, tampoco estará. Jeremy Jacquet, con problemas en el isquiotibial, también regresó tocado al AXA Training Centre.
El técnico vasco confirmó que el defensa francés estará disponible para medirse al City, pero el golpe arriba es severo. Isak y Gakpo habían empezado a entenderse, a generar automatismos, a ofrecer una mezcla de movilidad y pegada que daba forma al nuevo Liverpool. Todo eso se rompe justo antes del examen más duro.
Sin el sueco, el hueco en el rol de ‘9’ es enorme. Su impacto inicial había dado al ataque una referencia clara, un punto de apoyo para activar las transiciones rápidas que tanto persigue Iraola. Ahora, ese foco desaparece.
El escenario abre la puerta a Lewis Koumas, 21 años, como posible sustituto de Isak. Una responsabilidad gigantesca, en un contexto feroz, y con Hugo Ekitike todavía a meses de regresar tras su rotura del tendón de Aquiles. No es el plan ideal. Es el plan posible.
Siete partidos, tres competiciones y muy poco aire
El calendario no espera a nadie. Mucho menos a un entrenador recién llegado que aún está ajustando piezas. Liverpool encara ahora una secuencia de siete encuentros en tres competiciones en apenas tres semanas. Un tramo que va a medir las piernas de los jugadores y la capacidad de Iraola para rotar sin que se caiga el andamiaje.
En el horizonte inmediato asoma una visita incómoda a un Brentford en plena forma. Después, Anfield recibirá a un Brighton & Hove Albion lanzado y al campeón Arsenal en la liga, con un duelo ante Chelsea en la League Cup incrustado entre medias. Todo ello, salpicado por las noches de Champions League.
Hasta ahora, Iraola solo ha tenido que gestionar un partido de Premier tras un compromiso europeo. El resultado fue un aviso: un 0-0 gris en casa ante un Fulham sin victorias, apenas tres días después de un triunfo extenuante frente a Atlético de Madrid en Champions. El equipo llegó justo, sin chispa.
El propio técnico no se engaña. Sabe que entra en un territorio nuevo. En Bournemouth nunca tuvo que convivir con una agenda tan apretada. Ahora sí. Y asume que este mes puede marcar el tono de su primera temporada en Anfield.
Florian Wirtz, el gran enigma de 116 millones
En medio de todo, hay un nombre que no se puede esquivar: Florian Wirtz. Fichaje de 116 millones, uno de los ‘10’ más codiciados del mundo cuando Liverpool le arrancó a Bayern Munich y Manchester City la carrera por su firma. Hoy, su rendimiento es la gran incógnita del proyecto.
Su último partido antes del parón, en el campo de Bournemouth, encendió las alarmas. Una actuación plana, sin influencia, que llevó a Jamie Carragher a calificarla como “una de las peores” que le ha visto con la camiseta del Liverpool, en su propio podcast.
La crítica llega en un momento delicado. Con Isak y Gakpo fuera, Iraola necesita que sus otros dos atacantes de más de 100 millones, Wirtz y Bradley Barcola, den un paso al frente ante el City. No hay red de seguridad. No hay margen para esconderse.
En el club confían en que el talento del alemán no se haya evaporado de la noche a la mañana. El debate se centra en tres puntos: su adaptación a la dureza física de la Premier League, la velocidad de decisión que exige el ritmo del equipo y, sobre todo, su encaje exacto en el sistema de Iraola.
El técnico tiene fama de encontrar el rol adecuado para sus futbolistas, de ajustar contextos hasta exprimir virtudes. Esa será una de las tareas más finas de su etapa en Liverpool: convertir a Wirtz, de problema recurrente, en solución estructural.
El laboratorio del centro del campo
La otra gran obra en marcha está en la medular. Iraola apuesta por un doble pivote que proteja a la defensa y, al mismo tiempo, lance las contras con agresividad. El concepto está claro. La ejecución, todavía en fase de pulido.
Resulta significativo que Ryan Gravenberch, figura clave con Arne Slot, sea ahora el damnificado. El nuevo entrenador ha optado por una pareja formada por Alexis Mac Allister y Dominik Szoboszlai como dobles ‘6’. Dos jugadores con pie fino, pero también con la energía para sostener la presión alta.
El cambio empieza a notarse en los números. Tras encajar dos goles en cada uno de sus dos primeros partidos de Premier, ante Newcastle United y Nottingham Forest, Liverpool ha encadenado tres porterías a cero consecutivas en la liga. Es la primera vez que lo logra desde el inicio de la campaña 2024/25, aquella que terminó con el título.
La sensación es clara: el equipo defiende mejor su área y, cuando roba, acelera hacia delante con más determinación. La estructura aún no es perfecta, pero el camino apunta en la dirección que Iraola quiere.
Hay un dato que retrata bien la identidad que intenta imponer: Liverpool lidera la Premier League en número de sprints tras las primeras cinco jornadas, con 636. En cambio, es el que menos distancia recorre (551,36 km), una cifra que suele reflejar altos niveles de posesión y desplazamientos más cortos pero más intensos. Corren menos metros, pero corren más fuerte y más rápido.
Si el equipo termina de sincronizar la presión, el plan puede explotar. La idea de un Liverpool de alta octanaje, de ritmo asfixiante, no parece tan lejana.
Invicto, sin victoria liguera en casa… y con el City en la puerta
El contexto es paradójico. Iraola llega al duelo del domingo sin conocer la derrota en la Premier League. Cinco jornadas, ninguna caída. Un arranque que no firmaba ningún entrenador del Liverpool desde Joe Fagan, en septiembre de 1983.
Pero ese dato convive con otro que pesa más en el ambiente de Anfield: el equipo no gana un partido de liga en casa desde el 26 de abril, ante Crystal Palace. Cinco encuentros sin victoria liguera en su estadio. Demasiado tiempo para un club que ha hecho de su feudo un símbolo.
Con Iraola ya en el banquillo, Liverpool sí ha firmado triunfos de impacto europeo y copero en Anfield. Ahí están las victorias frente a Atlético de Madrid en Champions y ante Tottenham Hotspur en la League Cup. Escaparates de lo que este equipo puede ser cuando el plan se enciende.
Lo que falta es la gran noche de Premier. El resultado que cambie el relato, que convierta las dudas en convicción. Nada ofrece más peso que tumbar al líder en casa.
El City llega como vara de medir definitiva. Para el proyecto de Iraola. Para la adaptación de Wirtz. Para la solidez del nuevo doble pivote. Para la capacidad de un ataque remendado de sostener el pulso ante el equipo más estable del campeonato.
En las gradas, la sensación es de espera contenida. El invicto está bien. La estructura defensiva mejora. La idea se reconoce. Pero en Liverpool siempre hay una pregunta que lo atraviesa todo: ¿cuándo llega el gran momento?
El domingo, ante el campeón oficioso de la regularidad, la respuesta dejará de ser teórica. Anfield quiere un golpe sobre la mesa. Y quiere que lleve la firma de Andoni Iraola.





