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Arsenal inicia defensa del título con victoria contundente

Arsenal abrió la temporada como si nunca se hubiera ido de vacaciones. Campeón vigente, estadio lleno, ambiente de fiesta… y un 3-0 contundente ante Coventry que sonó a declaración de intenciones en el Emirates Stadium.

El equipo de Mikel Arteta no tuvo piedad del recién ascendido, al que desarmó con una mezcla de presión asfixiante, calidad en tres cuartos y una serenidad impropia de un debut liguero. Fue una noche redonda para los londinenses, que empiezan la defensa de la Premier League con el mismo hambre con el que la conquistaron.

Un campeón sin resaca

Apenas han pasado 89 días desde aquel triunfo por 2-1 en el campo del Crystal Palace que cerró la campaña del título. No hubo rastro de relajación. Ni de resaca. Arsenal salió a morder.

La única queja de los aficionados locales al final del partido era casi irónica: tendrán que esperar 10 días para volver a ver a su equipo, en la visita al Aston Villa.

Antes del saque inicial, el club presentó a Ezri Konsa, flamante fichaje procedente precisamente del Villa por 51 millones de libras. El defensa inglés fue recibido con una ovación cálida, un aviso de que este campeón, lejos de conformarse, se refuerza para seguir mandando. Su debut podría llegar, con morbo incluido, el 31 de agosto ante su antiguo equipo.

Sobre el césped, otra cara nueva encendió al Emirates: Christos Tzolis. El extremo griego, fichado desde el Club Brugge, firmó una primera titularidad liguera vibrante, llena de atrevimiento y desequilibrio. Bruno Guimarães, lesionado en la Community Shield ante Manchester City, apenas se echó de menos.

Coventry vuelve… y se topa con un muro

La historia de Coventry en los últimos 25 años invitaba al romanticismo. Regreso a la Premier League por primera vez desde 2001, después de ganar el Championship. Un club que llegó a caer hasta la cuarta categoría, que entró en administración, que tuvo que compartir estadio lejos de su ciudad en dos ocasiones. El ascenso del equipo de Frank Lampard era un pequeño milagro deportivo.

Pero el Emirates no fue lugar para cuentos de hadas.

En el primer partido liguero en casa desde que se proclamaron campeones, los jugadores del Arsenal saltaron al césped entre el rugido de 60.000 aficionados. El ambiente era de celebración, sí, pero el equipo convirtió esa energía en algo mucho más frío: dominio.

Arsenal jugó con una autoridad que no dejó espacio a la nostalgia. Coventry fue, durante largos tramos, un mero espectador.

Tzolis enciende la mecha y Havertz abre el marcador

El aviso llegó pronto. Tzolis, que ya había repartido dos asistencias en la Community Shield, rozó su primer gol con la camiseta del Arsenal nada más empezar. Controló un pase filtrado de Martin Odegaard y sacó un disparo que se marchó por poco por encima del larguero.

Minutos después, el griego volvió a aparecer en el área. Esta vez su remate fue repelido sobre la línea por Bobby Thomas. El Emirates olía el gol. Coventry, también.

La presión terminó por quebrar a los visitantes en el minuto 15. Milan van Ewijk perdió un balón comprometido en el costado derecho. Riccardo Calafiori no dudó: recuperó, levantó la cabeza y colgó un centro tenso al corazón del área. Kai Havertz atacó el espacio y, con un disparo raso y seco desde la frontal del área pequeña, firmó el 1-0. Preciso. Imparable.

El campeón había encontrado la grieta. Y no levantó el pie.

Saka amplía la herida

Ocho minutos después, el Emirates celebraba de nuevo. Arsenal olió sangre y aceleró.

Declan Rice y Odegaard combinaron con calma, moviendo el balón hasta encontrar a Tzolis abierto en banda. El griego centró fuerte y Carl Rushworth, portero del Coventry, solo pudo desviar el balón hacia donde nunca debe: al corazón del área. Allí apareció Bukayo Saka para empujarla casi a placer y colocar el 2-0.

En apenas 23 minutos, Coventry ya estaba desbordado. El plan de Lampard se deshacía ante la presión alta y el movimiento constante de los hombres de Arteta. Los visitantes apenas cruzaban la mitad de campo con criterio. El campeón jugaba en campo contrario, recuperaba rápido y volvía a cargar.

La sensación era clara: el partido ya estaba encaminado. Solo quedaba saber cuán severa sería la noche para el recién ascendido.

Odegaard sentencia tras el descanso

Si quedaba algún resquicio de duda, se evaporó al poco de arrancar la segunda parte. Minuto 49. Una jugada que nació por la derecha, con Saka y Ben White combinando y rompiendo la línea defensiva de Coventry.

El balón terminó en los pies de Odegaard dentro del área. El noruego no conectó el disparo limpio, pero su remate mordido desde unos diez metros botó y se coló ante una respuesta floja de Rushworth. 3-0. Partido cerrado.

Desde ahí, Arsenal manejó los tiempos. Sin estridencias, sin necesidad de forzar. El campeón bajó una marcha, pero siguió controlando, circulando el balón y evitando cualquier atisbo de reacción de Coventry, reducido a resistir y evitar un castigo mayor.

Un mensaje para el resto de la Premier

Al término del encuentro, Odegaard subrayó el valor de empezar con buen pie. Admitió que el primer partido siempre trae nervios, destacó el físico y la competitividad de Coventry y remarcó que, tras ese tramo inicial, Arsenal supo controlar, ser sólido y que el equipo se vio bien, aunque con margen para generar y marcar aún más.

Más allá de los matices, la impresión fue nítida: Arsenal arranca la defensa del título con autoridad, sin complejos históricos, por mucho que el club no haya logrado revalidar la liga desde los años 30.

Si esta primera noche en el Emirates es un adelanto de lo que viene, la pregunta ya no es si el campeón está preparado para defender la corona. La cuestión es quién se atreverá a discutirle el trono.