Arsenal busca financiamiento: cinco ventas clave para el nuevo proyecto de Arteta
Arsenal no espera a que arranque el verano. Ya se mueve. El campeón de la Premier League ha puesto en marcha una reestructuración profunda de su plantilla con un objetivo doble y ambicioso: defender el título en Inglaterra y, esta vez sí, completar el camino en la Champions League después de quedarse a las puertas en la final de esta temporada.
Mientras el club acerca fichajes importantes, como el atacante Christos Tzolis, que pasa reconocimiento médico para un traspaso cercano a los 35 millones de libras, y asegura la llegada libre del portero Illan Meslier, Mikel Arteta también pisa el acelerador por Bradley Barcola. Pero cada llegada exige una salida. Y algunas de ellas tocan fibras sensibles en el Emirates.
La directiva calcula que puede recaudar hasta 90 millones de libras con cinco ventas clave. Dinero fresco para lanzarse a por operaciones de impacto, con Bruno Guimarães como gran objetivo antes del inicio del curso.
A continuación, las cinco piezas que pueden abandonar el tablero.
Gabriel Jesus, de solución soñada a salida inevitable
Cuando Gabriel Jesus aterrizó desde Manchester City en 2022, parecía el delantero perfecto para cerrar la herida histórica de Arsenal en el ‘9’. Energía, movilidad, experiencia campeona. Sus primeros meses lo confirmaron: encajó de inmediato en la Premier con la camiseta ‘gunner’.
El problema llegó después. Las lesiones han ido deshilachando su importancia en el equipo. En la temporada 2025/26 solo pudo disputar 14 partidos de liga, una cifra que pesa demasiado para un jugador llamado a liderar el ataque.
El escenario ha cambiado. Arsenal escucha ofertas y todo apunta a una salida. AC Milan se ha posicionado como principal interesado y el traspaso, si las conversaciones avanzan, se movería en una franja claramente a la baja respecto a su valor inicial: entre 15 y 20 millones de libras. Un adiós pragmático a una apuesta que nunca terminó de consolidarse por motivos físicos más que futbolísticos.
Gabriel Martinelli, símbolo que pierde protagonismo
Gabriel Martinelli sigue siendo un rostro habitual en las convocatorias de Arsenal. Está, pero ya no manda. La temporada pasada perdió la titularidad en favor de Leandro Trossard tras una campaña discreta en Premier, sin la electricidad ni la incidencia que le habían convertido en uno de los proyectos más ilusionantes del club.
Ahora, el contexto se vuelve aún más exigente para él. La inminente llegada de Christos Tzolis y la prioridad declarada de sumar otro extremo zurdo empujan al brasileño hacia una posible salida. No es una decisión menor: se trata de uno de los jugadores que encarnaban la reconstrucción joven del club.
Mercado no le falta. Según informa Calciomercato, Newcastle y Manchester United han mostrado interés, mientras que desde Alemania aparece el nombre de Bayern Munich. Las cifras que se manejan rondan los 40 millones de libras. Una cantidad que seduce a un Arsenal que necesita músculo económico para rematar su verano… pero que también supone desprenderse de un talento aún en plenitud de edad.
Ben White, de pieza clave a moneda de cambio
El caso de Ben White resume bien la velocidad con la que cambia el fútbol de élite. De intocable en la defensa a opción secundaria. La irrupción de Jurrien Timber y una lesión en un momento crítico le han ido desplazando en la jerarquía de Mikel Arteta.
Las lesiones de Timber y William Saliba ofrecieron al ex del Brighton una ventana para recuperar peso, tanto como central como lateral. Un respiro. Pero la planificación apunta a que el club volverá al mercado en busca de refuerzos defensivos específicos.
Si eso ocurre, White quedará expuesto. Arsenal está dispuesto a escuchar propuestas, con una valoración aproximada de 25 millones de libras. No es un descarte, es una decisión fría: si llegan nuevos defensas, alguien tiene que salir, y el inglés se ha deslizado, poco a poco, hacia ese perfil de jugador transferible.
Christian Nørgaard, un año gris y una puerta de salida
Christian Nørgaard aterrizó el verano pasado procedente de Brentford con un rol claro: ser el respaldo de lujo para Declan Rice y Martin Zubimendi. Un jugador fiable, con experiencia en la liga, para sostener el centro del campo cuando las estrellas descansasen.
La realidad ha sido mucho más tibia. El danés ha jugado muy poco, lejos de lo que él mismo podía imaginar. A sus 32 años, el tiempo no espera y el futbolista necesita minutos, no promesas.
Su salida se da prácticamente por hecha. Se perfila un traspaso asequible, una oportunidad de mercado para varios clubes ingleses. El Mail le vincula con Crystal Palace, ahora bajo el mando de Pierre Sage. Un movimiento lógico para todas las partes: Arsenal libera salario y ficha, Nørgaard recupera protagonismo y Palace suma un mediocentro con oficio inmediato.
Reiss Nelson, el canterano ante el punto final
La historia de Reiss Nelson en Arsenal es la de un niño que creció con el escudo tatuado desde los nueve años. Prototipo de canterano llamado a triunfar en el Emirates. Debutó con el primer equipo en 2017 y, desde entonces, ha vivido en una especie de limbo: demasiado bueno para desaparecer, sin continuidad suficiente para asentarse.
Los préstamos a Hoffenheim, Fulham y Brentford no terminaron de relanzar su carrera. Destellos, sí. Regularidad, no. A sus 26 años, el tiempo de las promesas eternas se agota.
Todo indica que este verano marcará un punto de inflexión. Nelson está en el escaparate para un traspaso definitivo. Fulham vuelve a aparecer en escena, acompañado por varios clubes del extranjero interesados en su fichaje si las condiciones son razonables. Arsenal, esta vez, parece dispuesto a dejarle marchar sin más rodeos.
Arsenal se mueve con la determinación de un campeón que sabe que el título no garantiza nada al año siguiente. Tzolis, Meslier, la persecución de Barcola y el sueño de Bruno Guimarães por un lado; por el otro, las salidas de nombres que han marcado etapas recientes del club.
La pregunta ya no es quién se va, sino hasta dónde está dispuesto a llegar Arteta para moldear un vestuario capaz de mandar en Inglaterra… y, por fin, en Europa.






