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Bahréin mantiene abierta la batalla legal por Assim Madibo

La Federación de Fútbol de Bahréin no da el caso por cerrado. Ni mucho menos. Tras el revés sufrido en los despachos por el asunto de Assim Madibo en la "Gulf Cup 27", el organismo ha decidido mantener abierta la vía de la escalada jurídica y dejar claro que no piensa renunciar a lo que considera sus derechos.

El golpe llegó desde el Comité de Apelación de la Federación de Fútbol del Golfo, que rechazó el recurso bahreiní pese a admitirlo en la forma. Una decisión que el propio ente calificó de “sorprendente” y que ha encendido aún más el debate en torno a la participación del jugador de la selección de Qatar en el duelo frente a los “Reds” de Bahréin.

Un fallo que no apaga el incendio

En un comunicado oficial difundido a través de su cuenta en la plataforma X, la federación expresó su “profundo pesar” por el fallo del Comité de Apelación. El mensaje llegó acompañado de algo poco habitual en el tono institucional de la región: una disculpa directa a la afición bahreiní por no haber logrado el desenlace esperado.

El texto detallaba que el Comité de Apelación, en la resolución número 2026/2, aceptó el recurso del Bahrain Football Association en cuanto a los requisitos formales, pero lo desestimó en el fondo, confirmando así la decisión previa del Comité de Disciplina y Ética. Es decir, la protesta por la participación de Assim Madibo quedó definitivamente rechazada en esta instancia.

La federación, sin embargo, no interpretó el fallo como un punto final, sino como una parada más en una batalla que entiende de largo recorrido.

Respeto institucional, pulso jurídico

Bahréin subrayó en su nota su “pleno respeto” a los órganos y comités judiciales competentes del fútbol del Golfo. Esa frase, habitual en cualquier comunicado de este tipo, no llegó sola. A renglón seguido, el mensaje viró hacia un tono más firme: el organismo aseguró que no ha renunciado ni renunciará a los derechos que le otorgan los reglamentos y los estatutos.

El matiz es clave. La federación dejó claro que está dispuesta a agotar “todos los procedimientos legales disponibles” para reclamar y defender lo que considera los derechos de su selección nacional. El caso Madibo, por tanto, sigue vivo en los despachos aunque la puerta del Comité de Apelación se haya cerrado.

El punto que encendió la indignación

Entre líneas, el comunicado dejaba ver el verdadero foco del enfado. La federación lamentó que el Comité de Apelación no haya entrado a valorar “un número de cuestiones sustantivas y alegatos” en los que se basaba tanto la protesta inicial como el recurso posterior. Esos elementos, insistió, constituían el “fundamento” del caso y su “piedra angular” desde el punto de vista jurídico.

Ahí se concentra la frustración: no solo en el resultado, sino en la sensación de que los argumentos de fondo no recibieron la atención que Bahréin consideraba imprescindible para un fallo justo. La lectura desde Manama es clara: no se ha discutido a fondo lo que para ellos realmente importaba.

Transparencia hacia la grada

En un pasaje poco frecuente en comunicados federativos, la Bahrain Football Association reivindicó su actitud de cara a la opinión pública. Aseguró sentirse orgullosa de haber explicado “con total transparencia” a la comunidad deportiva bahreiní y a la opinión pública cuáles eran sus peticiones, sus alegatos y qué fue lo que finalmente tomaron en consideración los comités competentes.

El mensaje buscó un objetivo doble: reforzar la propia imagen institucional y, al mismo tiempo, compartir con la grada la sensación de agravio. “Poner todos los detalles del caso ante el público de manera clara”, como señaló el comunicado, funciona también como una forma de blindarse ante cualquier crítica interna sobre la gestión del conflicto.

Disculpa, pero sin rendición

El cierre del texto fue una mezcla de autocrítica, responsabilidad y desafío. La federación volvió a pedir disculpas al público deportivo del país, subrayando que había seguido todos los caminos reglamentarios y legales, y que había presentado sus alegatos y documentos conforme a las normas vigentes.

No fue un gesto de rendición, sino lo contrario. El organismo insistió en que todo este movimiento nace de una responsabilidad asumida: proteger los derechos de la selección nacional y preservar la justicia de la competición. Y remató con un mensaje inequívoco: el rechazo de la protesta no significa, bajo ningún concepto, la renuncia a sus demandas.

La pelota ya no rueda sobre el césped, pero el partido continúa en los tribunales deportivos. Y en Bahréin, al menos por ahora, nadie contempla bajar los brazos.