Baur marca su primer gol con Celtic y mantiene la ventaja en la Scottish Premiership
El primer gol de Mika Baur con la camiseta de Celtic llegó sin fuegos artificiales, pero con un peso enorme en la tabla. Un toque sencillo, casi rutinario, que bastó para alargar a seis victorias el arranque perfecto en la defensa del título de la Scottish Premiership y mantener a los de Martin O'Neill cinco puntos por delante de Rangers.
En McDiarmid Park, donde el recién ascendido St Johnstone todavía no conocía la derrota esta temporada, el campeón sufrió más de la cuenta. Pero ganó. Y en estas semanas, con Europa y un doble cara a cara con el eterno rival en copa y liga, eso es lo único que importa en Glasgow.
Rotaciones, sustos y un portero clave
O'Neill movió el once pensando en lo que viene: cinco cambios, regreso de Kasper Hogh tras lesión y titularidad para Sam Johnstone bajo palos. El plan, sobre el papel, era controlar el partido y dosificar piernas. El guion real fue bastante más áspero.
El primer aviso serio fue para Celtic. Joel Cotterill, en su primera titularidad con St Johnstone, apareció en el área para rematar un centro raso de Alic. Parecía gol cantado. Johnstone voló y sacó una mano enorme para evitar el 1-0. Fue la parada del partido y quizá la acción que sostuvo la racha del campeón.
Celtic respondía a ráfagas. Haissem Hassan probó temprano al guardameta local, que desvió un disparo potente. Callum McGregor vio cómo un tiro suyo se marchaba desviado tras tocar en Campbell. En el otro área, Diabate obligó a Donovan a sacar un balón sobre la línea y volvió a rozar el gol con un cabezazo que se fue por poco tras un gran centro de Tounekti.
Nada de control absoluto. Nada de paseo del campeón. St Johnstone olía sangre y Celtic jugaba con fuego.
El gol de Baur y la polémica de Hassan
La charla en el vestuario visitante surtió efecto de inmediato. Recién arrancada la segunda parte, Celtic encontró por fin claridad en el último tercio. Hassan, siempre incisivo, atacó la banda y puso un centro raso perfecto al corazón del área. Baur solo tuvo que empujarla. Primer gol con Celtic, gesto frío, ventaja enorme.
El tanto no calmó del todo al campeón, pero sí cambió el pulso del encuentro. St Johnstone ya no llegaba con tanta facilidad, mientras Celtic empezaba a encontrar espacios para matar el partido.
La noche pudo ser redonda para Hassan. A los 66 minutos, Hogh ganó un balón aéreo y lo devolvió al área para que el egipcio fusilara. Golazo. Pero el asistente ya tenía la bandera levantada: consideró que el balón había salido de banda antes del centro de Hogh. Sin tecnología que ofreciera un ángulo definitivo, la decisión se mantuvo.
El análisis posterior fue claro. James McFadden, en Sky Sports, recordó que sin prueba concluyente no hay forma de corregir al asistente. La sensación desde la grada era que el balón quizá había seguido dentro, pero el reglamento en estas situaciones es inflexible: sin evidencia, se sostiene la decisión de campo. Hassan se quedó sin su primer gol; Celtic, sin el colchón del 2-0.
Steward frena la sentencia, St Johnstone perdona
El tramo final fue un intercambio de golpes, con los porteros como protagonistas. Hogh cedió un balón atrás para Hassan, cuyo disparo con rosca encontró otra gran mano de Steward. Poco después, James Forrest se inventó una jugada marca de la casa en la frontal, giro, amago, disparo… y otra vez el guardameta local al rescate.
St Johnstone, lejos de rendirse, rozó el empate. Alic cruzó un disparo que se marchó rozando el poste. Hogh volvió a probar desde dentro del área tras un buen pase de Nygren, pero Steward, de nuevo, respondió con reflejos felinos. Nygren también tuvo la suya de cabeza a centro de Forrest, aunque esta vez el remate le salió demasiado centrado.
El campeón no encontraba el segundo gol que cerrara la noche. El recién ascendido no encontraba el primero que incendiara el estadio. Entre la falta de puntería y las manos de Johnstone y Steward, el marcador quedó congelado.
O'Neill, exigente incluso en la victoria
El propio O'Neill lo admitió sin rodeos tras el encuentro. Celtic hizo que marcar fuera “casi imposible”. El técnico insistió en que su equipo tuvo ocasiones de sobra para firmar un marcador más amplio, pero lamentó la falta de alguien que asumiera la responsabilidad en el área y “simplemente la metiera dentro”.
Recordó también la parada clave de Johnstone en la primera parte, esa mano a Cotterill que pudo haber cambiado por completo la historia del partido. Para el entrenador, ni siquiera un hipotético 2-0 habría dejado a St Johnstone fuera del duelo: los locales nunca se desconectaron.
En el otro banquillo, Simo Valakari se marchó con una mezcla de orgullo y frustración. Su equipo generó, compitió y puso en apuros al campeón, pero no convirtió. Y contra un rival de esta jerarquía, las oportunidades no se repiten tantas veces.
Racha viva y un horizonte cargado de pólvora
Celtic encadena ya 13 victorias consecutivas sumando el final de la pasada temporada. No deslumbra siempre, pero gana. Y en una liga donde el margen de error frente a Rangers es mínimo, eso marca la diferencia.
Ahora llega el tramo que puede empezar a definir el curso: compromiso de Europa League y, en el horizonte inmediato, un doble cara a cara con Rangers en copa y en la Scottish Premiership. Cinco puntos de ventaja en la clasificación son un buen colchón, pero no una garantía.
El campeón sigue en marcha, con la racha intacta, pero con un mensaje claro desde McDiarmid Park: si no empieza a transformar dominio en goles con más contundencia, ¿cuánto tiempo podrá seguir viviendo al límite?






