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Bayern se ilusiona con el regreso de Musiala y la ambición de Kane

En Gelsenkirchen no hubo goles, pero sí una imagen que en Múnich vale casi como una victoria: Jamal Musiala volvió a competir con el Bayern.

El internacional alemán, de 23 años, entró en el minuto 57 por Lennart Karl en el 0-0 ante el recién ascendido Schalke. No decidió el partido, casi nada le salió del todo bien con el balón, pero dejó algo más importante en este momento: piernas vivas, duelos fuertes, una actitud intensa. Volvió a parecerse a sí mismo.

Musiala, regreso con freno de mano echado

Era su primer partido oficial tras semanas de incertidumbre. El club lo había apartado de la competición después de dos colapsos en amistosos, provocados por una disfunción neurológica. A partir de ahí, parón total: fuera de la Supercopa en Dortmund ante Borussia Dortmund (2-1), ausente en el estreno liguero frente a VfB Stuttgart (5-1) y también en la primera ronda de la DFB-Pokal contra VfL Osnabrück (3-1).

“Tras los incidentes, le dimos la calma que necesitaba”, explicó después del duelo en Schalke el miembro de la junta directiva responsable del área deportiva, Max Eberl. Contó que se ajustó la medicación y que, tras hablar con los médicos, el cuerpo técnico y el propio jugador, se decidió que ya estaba preparado para volver a entrar en una convocatoria. “Por eso es absolutamente una opción y será reincorporado de inmediato cuando esté en la plantilla. Estamos contentos de tener de vuelta a Jamal, de que decida partidos para nosotros”, remató.

La euforia, sin embargo, no se traducirá en prisas. Según informa Bild, el plan de vuelta de Musiala será prudente: “más minutos paso a paso”. Nada de cargarle de golpe. El club prevé concederle descansos puntuales para controlar al detalle su carga de trabajo. Todo en estrecha coordinación con el entrenador Vincent Kompany. El objetivo es claro: que Musiala vuelva a ser decisivo, pero sin arriesgar ni un milímetro su salud.

Freund, pieza clave en el tablero de poder

Mientras el equipo se ajusta sobre el césped, en los despachos del Bayern se cocina otro asunto importante. Según la Münchner Abendzeitung, el club quiere ampliar el contrato de su director deportivo Christoph Freund, que finaliza en 2027, preferiblemente antes de la asamblea general de noviembre.

Después de que el director general Jan-Christian Dreesen y el propio Max Eberl hayan sellado su continuidad más allá del próximo verano, en Säbener Straße buscan completar el triángulo de poder con el austriaco. La idea es clara: estabilidad en la cúpula para sostener el próximo ciclo deportivo.

No todo está cerrado. Freund se encuentra, según el diario, en una fase de “reflexión”. Un punto clave sería el futuro del jefe de ojeadores Nils Schmadtke, también con contrato hasta 2027 y considerado hombre de confianza de Eberl. Si Schmadtke se marchara, “Freund podría instalar un jefe de ojeadores según sus propias ideas”, apunta el medio.

Aun así, los indicios apuntan a una ampliación. En el club valoran mucho su trabajo, especialmente en el Campus, y su reputación interna es sólida. Su relación con Vincent Kompany también se describe como muy buena. En un Bayern que quiere rejuvenecer, ordenar y planificar a largo plazo, la figura de Freund se ha vuelto demasiado central como para dejarla en el aire.

Kane y la obsesión que falta en su palmarés

En el césped, la gran figura del proyecto también tiene su objetivo marcado. Harry Kane no esconde lo que quiere: la Champions League. Y la quiere ya.

“Estamos muy cerca”, afirmó el delantero de 33 años antes del estreno en la máxima competición este jueves (21:00) ante Bodö/Glimt, en declaraciones a TNT Sports. La eliminación del curso pasado en semifinales ante el que luego sería campeón, Paris Saint-Germain, aún escuece. “La temporada pasada, pequeños detalles marcaron la diferencia. Entramos en esta temporada diciendo: tiene que ser nuestro año”, lanzó el inglés.

El Bayern persigue su séptima Copa de Europa. Kane, la primera de su carrera. Sabe que no basta con ser el mejor equipo. Lo dijo sin rodeos: en la Champions también hace falta “la dosis de suerte adecuada en el momento justo”. La pregunta, según él, es si el Bayern será capaz de encontrar ese “pequeño margen” que separa al aspirante del campeón. “Ese es mi objetivo. Y es el objetivo de todo el equipo”, subrayó.

Por eso ni se plantea todavía la retirada. El capitán de la selección inglesa dejó claro que su hambre sigue intacta. “A nivel de club todavía hay cosas que quiero ganar. Lo mismo se aplica a la selección”, explicó. La cifra que firma su ambición impresiona: 73 goles la temporada pasada entre Bayern y el combinado nacional. “Por eso, para mí, se trata de saborear este momento el mayor tiempo posible”.

Musiala regresa con cuidado, Freund se lo piensa, Kane aprieta el acelerador hacia la Champions. El Bayern, entre la salud de su joya, la arquitectura de su poder interno y la ambición de su estrella, se juega algo más que una temporada: se juega qué tipo de gigante quiere ser en los próximos años.