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Belloumi brilla en playoff y Millwall sigue sufriendo

La noche en The Den volvió a escribir la misma historia cruel para Millwall. Otro playoff, otra ida en casa, otra derrota. El registro histórico de los Lions en esta instancia sigue inmaculado en lo peor: 100% de partidos perdidos como locales en eliminatorias de Championship.

Y eso que llegaban lanzados. Seis encuentros sin caer, cuatro victorias en casa en ese tramo y un ambiente de “esta vez sí”. Pero Hull, veterano de estas noches desde 2008 y 2016, salió a Londres con la memoria fresca de sus éxitos y sin rastro de complejo.

Un inicio de vértigo y un aviso serio

Los Tigers arrancaron mandando. Varios córners seguidos, el área de Millwall convertida en zona de turbulencias y Charlie Hughes rozando el 0-1 con un cabezazo que se perdió besando el poste lejano. El suspiro colectivo en The Den fue tan sonoro como revelador.

Los números no engañan: solo el campeón Coventry había marcado más goles a domicilio en los primeros 15 minutos de liga que Hull, con siete tantos en ese tramo. Con ese dato, el 0-0 inicial era casi un regalo para los londinenses.

Ese susto despertó al equipo de Alex Neil. Millwall empezó a morder arriba y, apenas dos minutos después del fallo de Hughes, Femi Azeez se plantó con ángulo cerrado en la primera llegada realmente dañina de los Lions. Su disparo no encontró portería, pero cambió el tono del partido.

Desde ahí hasta el descanso, el dominio fue local. Thierno Ballo, hiperactivo, dejó su huella en ambos lados del juego: primero en un choque que terminó con Kyle Joseph lesionado de un tobillo, y después llegando al límite a un centro desde la derecha que se le escapó por centímetros. The Den rugía; el marcador, no.

La vieja debilidad de Millwall, a punto de costar caro

Las cifras de Millwall en casa tenían una trampa: 20 de los 25 goles encajados en liga habían llegado tras el descanso. Y el patrón estuvo a punto de repetirse nada más volver de vestuarios.

En el 48’, una combinación limpia de Hull abrió una autopista. Regan Slater filtró un pase perfecto para Oli McBurnie, que apareció en el primer palo con todo para marcar. Solo un cruce providencial de Tristan Crama evitó el tanto, bloqueando el disparo a bocajarro.

Ese susto enfrió el partido. Hasta la hora de juego, poco más que fricciones y precauciones. Neil, consciente de que el duelo se le escapaba hacia un terreno incómodo, movió el banquillo en busca de aire fresco. Entre los elegidos, Alfie Doughty.

El giro del partido llegó justo entonces. Y no a favor de Millwall.

Belloumi rompe el partido

El cambio aún no se había asentado cuando Hull golpeó con precisión quirúrgica. Doughty, recién ingresado, no tuvo tiempo ni piernas para ajustar su posición. Matt Crooks lo vio claro y lanzó un pase cruzado a la banda derecha para Mohamed Belloumi.

El argelino encaró, recortó hacia dentro y dibujó un zurdazo perfecto al palo largo. El balón se coló entre Doughty y Anthony Patterson, héroe de playoff con Sunderland el año pasado, esta vez sin respuesta. Un gesto técnico, un silencio helado en The Den y Hull por delante.

El golpe casi se convierte en KO definitivo. Barry Bannan, con dos ascensos en su currículum (Blackpool en 2010 y Sheffield Wednesday en 2023), regaló una pelota en tierra de nadie. Belloumi olió sangre, robó y soltó rápido para Liam Millar, que apareció solo. El canadiense armó el disparo, pero Jake Cooper se lanzó con todo para desviar el balón por encima del larguero. Una entrada que, por unos minutos, pareció sostener la eliminatoria.

Gelhardt sentencia y Hull mira a Wembley

Ese esfuerzo de Cooper, heroico en la foto, acabó siendo anecdótico. A 12 minutos del final, otro suplente cambió el guion, esta vez para siempre.

Belloumi, ya convertido en el gran protagonista de la noche, volvió a recibir abierto a la derecha. Levantó la cabeza y, con el exterior de la bota, trazó un pase raso milimétrico hacia el corazón del área. Allí apareció Joe Gelhardt, recién salido del banquillo, con la frialdad de un veterano.

Control, mirada rápida y disparo raso al rincón inferior derecho. Patterson llegó a tocar, pero no lo suficiente. El 0-2 cayó como una losa. No había reacción posible.

Millwall, que hace apenas unas semanas se proclamaba “mejor del resto” tras los puestos de ascenso directo, se topó de nuevo con su techo. Desde el descenso de 1990, la Premier League sigue siendo un territorio prohibido, un paisaje siempre visible y siempre lejano.

Hull, en cambio, alimenta su idilio con los playoffs de Championship. Nunca ha sufrido la eliminación en esta fase y encara Wembley, el 23 de mayo, con sensaciones de equipo que sabe rematar. Hace un año peleaba por salvarse en la última jornada. Hoy, a 90 minutos del llamado “Promised Land”, la pregunta es otra: ¿tiene alguien realmente ganas de cruzarse con estos Tigers en una final?

Flashscore Man of the Match: Mohamed Belloumi (Hull City)

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