Borussia Mönchengladbach busca entrenador con 4 millones de presupuesto
Borussia Mönchengladbach se ha quedado sin tiempo para las dudas. Con el equipo hundido en la tabla y la era de Eugen Polanski ya finiquitada, el club ha puesto en marcha una búsqueda de entrenador con un dato clave sobre la mesa: según Bild, el director deportivo Rouven Schröder dispone de un presupuesto de cuatro millones de euros para cerrar al nuevo técnico.
Eso significa algo muy sencillo: una posible indemnización no será un obstáculo si el elegido tiene contrato en vigor. Gladbach está herido y dispuesto a pagar por una solución inmediata.
Brian Priske, el nombre que más suena
En esa lista de candidatos, uno destaca con fuerza. Brian Priske, actualmente en Sparta Prague, figura, según el diario danés Tipsbladet, en los puestos más altos de las preferencias del club.
El problema: apenas se conocen detalles concretos sobre la duración del contrato del técnico danés de 49 años con el conjunto checo. Es decir, cualquier negociación implicaría entrar en un terreno poco transparente en cuanto a cláusulas y posibles compensaciones. Pero con margen económico disponible, Gladbach no se asusta.
Una lista larga… y con perfiles muy distintos
Bild también apunta a otros nombres que se manejan en los despachos del Borussia-Park: Alexander Blessin (último club: St. Pauli), Horst Steffen (actualmente en SV Werder Bremen), Christian Eichner (Karlsruher SC) y Steffen Baumgart (Union Berlin).
No es solo Schröder quien filtra y analiza currículums. Su predecesor, Roland Virkus, también participa activamente en el proceso. Desde julio trabaja en el área de Scouting & Recruitment, específicamente en el apartado de “scouting de entrenadores”. Conoce el club, conoce la Bundesliga y ahora revisa, junto a Schröder, cada opción de la lista corta.
Entre todos, hay un candidato que aportaría algo diferente: carácter. Ese es Steffen Baumgart.
Baumgart, el técnico de la gorra y las emociones fuertes
La trayectoria reciente de Baumgart es conocida en toda Alemania. Antes de sus etapas en Berlín y en el HSV, dirigió, precisamente, al eterno rival de Gladbach: 1. FC Köln. Y no fue un paso cualquiera.
En su primera temporada con los “Billy Goats”, el ahora técnico de 54 años llevó al equipo a un sorprendente séptimo puesto en la Bundesliga, que valió billete para la Conference League. Una hazaña que disparó su popularidad en la ciudad.
Esa historia común terminó en diciembre de 2023. Tras una clara caída en el rendimiento deportivo, club y entrenador decidieron separar sus caminos, cerrando una etapa de 98 partidos oficiales juntos. Un ciclo largo, intenso, que dejó huella.
Su pasado en Köln no sería un impedimento para Gladbach, al contrario. Encaja en el perfil que se busca: un entrenador con experiencia, acostumbrado a gestionar crisis y a convivir con la presión de una plaza exigente. Además, en el entorno del club se valora que ya se haya empapado a fondo de lo que es Gladbach, su plantilla y su juego. No tendría que empezar de cero frente a la pantalla, revisando vídeos sin descanso.
Y eso, con la situación actual, importa.
Una tabla que mete miedo
Porque el contexto es duro. Muy duro. Tras solo tres jornadas de Bundesliga, Gladbach ocupa el puesto 17 de la clasificación. Cero puntos. Diferencia de goles: 3:12.
Solo el HSV está peor, todavía sin marcar y con un 0:12 en contra.
El último golpe llegó el pasado fin de semana, con una actuación alarmante en el campo de SC Freiburg. Un 0:5 que no dejó margen para las interpretaciones y que supuso, en la práctica, el final del camino para Polanski.
El breve mandato de Polanski
Eugen Polanski, de 40 años, había asumido el banquillo primero como interino la pasada temporada, tras el despido de Gerardo Seoane. Ya entonces su figura generaba debate.
Pese a las dudas, el club lo promocionó a entrenador principal. Los números no le acompañaron: un promedio de solo 1,10 puntos en 29 partidos. Demasiado poco para un club que aspira a mirar hacia la parte alta y no hacia el abismo.
Con el equipo sin puntos, la defensa haciendo agua y el ambiente enrarecido, Gladbach sabe que el próximo movimiento marcará el rumbo del curso.
Hay dinero, hay candidatos y hay urgencia. Falta lo más difícil: acertar con el hombre que consiga que el Borussia-Park vuelva a mirar hacia arriba y no de reojo a la zona de descenso.






