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La broma de John Stones que sorprendió a Thomas Tuchel

El vestuario de Inglaterra estalla: la broma de John Stones que engañó a Thomas Tuchel

Durante unos segundos, el vestuario de Inglaterra se quedó helado. La música sonaba, las toallas volaban, las sonrisas eran las propias de un equipo que acaba de sobrevivir a un 3-2 frenético ante México… y, de repente, Thomas Tuchel dejó de celebrar.

El seleccionador, que hasta ese momento aplaudía al ritmo de los temas que tronaban en el vestuario de los Three Lions, se detuvo en seco cuando vio a Declan Rice señalar preocupado hacia un rincón. Allí, John Stones se sujetaba el hombro, hacía muecas, estiraba el brazo como si algo no fuera bien. El gesto clásico del defensa que se ha llevado un golpe feo.

Tuchel frunció el ceño. Bastó un instante para que el ambiente cambiara.

Y entonces, la trampa se destapó.

Justo cuando la canción alcanzaba el drop, Stones pasó del gesto de dolor a levantar el puño hacia el techo, encadenando varios golpes al aire, celebrando como si acabara de marcar el gol de la victoria. Sus compañeros rompieron a reír, el vestuario explotó y el propio Tuchel, aliviado, se lanzó dando saltos hacia el central de 32 años para fundirse con él en un abrazo.

En ese momento nació el clip que ya ha dado la vuelta al mundo: más de 40 millones de visualizaciones en redes sociales para una escena que resume el clima que se respira en la selección inglesa.

Stones lo explicó después con una sonrisa en una entrevista con los medios internos de Inglaterra: su hombro, del que venía tocado, va “mejor, tiene sus altibajos”, dijo entre bromas, alimentando todavía más la narrativa de la pequeña obra de teatro que había montado delante de su entrenador.

La broma no fue casual. Venía precedida por un susto real. Jordan Henderson acababa de sufrir una lesión extraña al caer tras saltar por encima de las vallas publicitarias al final del partido. Un percance tan absurdo como preocupante, que había dejado a todo el grupo con el gesto torcido.

Con ese antecedente, el engaño de Stones ganaba peso. “Intenté mantener la cara seria mientras lo hacía porque vi que él —Tuchel— estaba preocupado y pensando: ‘¿se ha hecho daño de verdad?’”, confesó el defensa. El contexto lo decía todo: “Sobre todo después de lo que Hendo acababa de hacer fuera, no sabía qué podía pasar, pero dentro había buen rollo”.

Ese “buen rollo” se ve, se escucha y se siente en el vídeo. Tuchel pasa del pánico contenido a saltar como un aficionado más, mientras el vestuario celebra el susto convertido en chiste. El propio Stones admitió que no esperaba semejante repercusión: “No pensé que fuera a tener tanta tracción, siendo sincero”.

Más allá de la escena viral, el partido ante México también dejó otro matiz importante en la noche del central. Stones no fue titular: entró con algo más de media hora por delante, cuando Inglaterra se quedó con uno menos tras la expulsión de Jarrel Quansah y Tuchel decidió sacrificar a Bukayo Saka para reforzar la estructura defensiva.

El defensa del City ya había arrancado el torneo como una pieza clave, titular en el 4-2 ante Croacia y protagonista de un cameo final en el 2-1 frente a DR Congo. Ante México, volvió a aparecer en un contexto de máxima exigencia, con el equipo en inferioridad y obligado a sufrir. Y lo hizo con la naturalidad de quien lleva años manejando ese tipo de escenarios.

Quizá por eso la escena del vestuario funciona tan bien. El veterano que entra para cerrar un partido caliente, el susto del hombro, la tensión acumulada, el golpe real de Henderson, el entrenador que no quiere perder otra pieza… y, de repente, la risa. El puño al aire. El abrazo. El vídeo que ve medio planeta.

Inglaterra se marcha de ese 3-2 con un susto, una broma y un mensaje: el grupo sabe sufrir, pero también sabe reírse justo después. Y en un torneo largo, esa mezcla suele marcar la diferencia.