Logotipo completo Cancha Firme

Brunner desata la polémica con un golazo y un gesto controvertido

Paris Brunner salvó a AS Monaco y, al mismo tiempo, se metió en el ojo del huracán. Un derechazo sublime en el minuto 71, un gesto que encendió a todo el estadio y ahora un posible expediente disciplinario sobre la mesa.

En el Stade de la Meinau, el joven delantero alemán rescató un punto en el 1-1 ante RC Strasbourg con un gol de bandera. Lamine Camara filtró un pase al espacio, Brunner controló, levantó la cabeza y soltó un disparo lejano que se coló en la escuadra. Un gol de esos que se repiten en bucle en los resúmenes.

El problema llegó justo después.

Un gesto que lo cambia todo

Brunner echó a correr hacia la grada local y, frente a los aficionados de Strasbourg, se llevó el pulgar al cuello, simulando un corte. El gesto, tan claro como innecesario, encendió la indignación de los seguidores y ensombreció su quinto gol de la temporada en todas las competiciones.

Con solo 20 años, el atacante se expone ahora a una posible sanción de los organismos de la Ligue 1. Lo que debía ser otra noche de confirmación para una de las grandes apuestas ofensivas de Monaco se convirtió en un debate sobre los límites de las celebraciones y la presión sobre los jóvenes talentos.

En la zona mixta, Brunner no se escondió. Defendió su reacción y dio contexto a lo ocurrido. Explicó que durante todo el partido había escuchado insultos dirigidos a sus padres desde la grada.

“Los aficionados hablaron de mi familia, de mi madre, de mi padre”, relató ante los medios. Insistió en que el gesto no tenía intención violenta, sino que fue una explosión de rabia y alivio tras marcar en un momento de máxima tensión.

Según su propia versión, el mensaje que quería transmitir era otro: el partido quedaba sentenciado con su gol, no algo más grave. “Había muchas emociones, sobre todo después de un disparo así. No quise faltar al respeto. Lo que quise decir fue: ‘Vaya gol, se acabó’.”

Disculpa pública y foco en el césped

Horas más tarde, ya en frío, Brunner volvió a la carga, esta vez desde su cuenta de Instagram. Ahí rebajó el tono y se mostró arrepentido por la forma de su celebración. Reconoció que el gesto fue torpe, reiteró su respeto por el rival y asumió que se equivocó.

“Lo siento si herí los sentimientos de alguien”, escribió. “Actué en caliente; el gesto fue torpe y no debería haberlo hecho”.

Su mensaje llegó en medio de una creciente oleada de críticas en redes sociales, donde el vídeo de la celebración circuló a toda velocidad. La discusión ya no giraba solo en torno al golazo, sino a la imagen que proyecta una de las nuevas caras de la Ligue 1.

Todo esto irrumpe en el mejor momento deportivo del delantero. Brunner se ha consolidado como pieza clave en el ataque de Monaco tras una pretemporada brillante y una reciente exhibición con doblete ante Marseille. Su impacto ha sido inmediato y su producción goleadora, vital para mantener a les Rouge et Blanc en lo más alto de la clasificación.

Monaco protege a su joya mientras espera a la LFP

En el club monegasco saben que tienen entre manos a un talento especial y no quieren que la polémica desvíe su trayectoria. Internamente, el mensaje es claro: proteger al jugador, ayudarle a gestionar la presión y mantenerlo centrado en el juego mientras la comisión disciplinaria de la LFP decide si habrá multa, sanción o simple advertencia.

De momento, nada está decidido. El expediente puede marcar un antes y un después en la temporada del joven internacional alemán, pero también en la forma en que la liga aborda este tipo de celebraciones.

Monaco, mientras tanto, ya mira al próximo compromiso ante Lens. Necesita que su delantero estrella siga marcando diferencias donde realmente cuenta: en el área rival. Porque, con el título en juego y la lupa mediática sobre cada gesto, la gran incógnita es si Paris Brunner logrará que se hable solo de sus goles… y no de sus celebraciones.