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Bucknell logra un empate sin goles contra Villanova

VILLANOVA, Pa. – Bucknell salió de Higgins Soccer Complex con algo más que un empate sin goles. Salió con una declaración. Frente a una Villanova invicta, voraz en ataque y sin haber recibido un solo gol en toda la temporada, las Bison se atrincheraron atrás, se aferraron al plan y encontraron en una novata, la guardameta Sarah McFarland, el muro que necesitaban.

Villanova, número 23 del país en el ranking de TopDrawerSoccer, llegaba con un dato brutal: 23 goles a favor, 0 en contra. Segunda mejor ofensiva de la nación en la División I. Una máquina. Pero este jueves, contra Bucknell, se quedó en blanco.

McFarland, de novata a protagonista

El partido apenas llevaba 90 segundos cuando McFarland tuvo que anunciarse. Un balón largo superó la línea defensiva y dejó a Gabby Koluch de cara al gol. La portera de primer año salió decidida, se hizo grande y desvió el disparo. Primera advertencia: no iba a ser una tarde sencilla para las Wildcats.

Desde ahí, el asedio fue constante, sobre todo en la primera mitad. Morgan Kotch se convirtió en una pesadilla. Siete remates, cinco a puerta, y la sensación de que cada balón que tocaba podía acabar dentro. McFarland respondió una y otra vez, con tres intervenciones de mérito ante la atacante en ese primer acto.

Villanova monopolizaba la posesión, empujaba, acumulaba córners. Bucknell resistía, ajustaba líneas y se agarraba a su portera.

Bucknell se suelta en la segunda parte

En ataque, el primer aviso visitante llegó tarde, pero llegó. Al minuto 30, Riley Hayes probó desde fuera y obligó a la all-star Hannah Dickson a intervenir. Fue el único disparo de Bucknell en toda la primera parte, síntoma claro de cómo se jugaba el partido.

Tras el descanso, el guion cambió de matiz. La presión de Villanova seguía ahí, pero Bucknell empezó a respirar con el balón. Como había pedido la entrenadora Kelly Cook.

“Estoy muy contenta con el rendimiento de hoy”, valoró Cook. “El grupo ejecutó el plan de juego y dio un paso al frente después de unas derrotas duras en las últimas dos semanas. Fue genial volver a nuestro estilo y mentalidad de cara al inicio de la Patriot League”.

Con más confianza, las Bison se animaron. En el minuto 55, Katie Connell rozó el gol con un disparo con efecto que se fue por encima del larguero. Ya en el 82, llegó quizá la mejor jugada trenzada de Bucknell: una secuencia de siete pases que terminó con Ashley Kozlowski armando un zurdazo desde el borde del área que encontró portería y obligó a Dickson a asegurar.

Bucknell ya no solo defendía. Se atrevía.

VAR, tensión y una estirada para el recuerdo

El tramo final fue puro nervio. Con 1:54 en el reloj, el árbitro detuvo el juego para revisar en el VAR una posible mano de Bucknell dentro del área. Silencio, miradas al monitor, respiración contenida. Sin penalti. El partido seguía vivo.

Apenas reanudado el juego, Villanova lanzó un último ataque. Avrie Nelson centró desde el costado izquierdo del área, y Kaydee Amorosa conectó un cabezazo potente, a quemarropa. Gol cantado. Hasta que apareció de nuevo McFarland.

La novata voló hacia su poste, se estiró al máximo y desvió el balón en una parada espectacular en el minuto 89. Una mano que vale un empate, y quizá algo más para la confianza de un equipo entero.

En el córner posterior, el undécimo del partido para Villanova, Bucknell volvió a imponerse en el juego aéreo, como había trabajado durante la semana. Balón despejado, reloj consumido, empate sellado.

Un trabajo defensivo de manual

El marcador de disparos terminó 15-7 a favor de Villanova, reflejo de la balanza ofensiva. Pero el dato que importaba estaba en la portería: ocho atajadas de McFarland, su mejor registro en la NCAA hasta ahora.

No estuvo sola. Atrás, los 90 minutos de Julia Palitti, Emma Gavin y Clare Nemsick fueron impecables. Firmes por arriba, atentas a los cruces, sin desconectarse un segundo. Por delante de ellas, las mediocentros defensivas Louisa Thomsen y Caitlyn Scott se multiplicaron.

Scott, en su primera titularidad en su año sénior, dejó una actuación de veterana. Robos, coberturas, entradas decisivas en zonas calientes. Siempre cerca del balón, siempre donde hacía falta.

Cook subrayó el trabajo en las jugadas a balón parado, un punto débil en partidos recientes: esta vez, Bucknell fue primero al balón en casi todos los 11 saques de esquina que tuvo que defender. El entrenamiento de la semana se vio en el campo.

Mirada puesta en la Patriot League

El empate corta la racha de derrotas y llega en el momento justo. Bucknell se marcha ahora a un pequeño parón con algo de oxígeno y una identidad reforzada antes de abrir el fuego en la Patriot League.

El próximo reto será en casa, ante Lehigh, el sábado 19 de septiembre, a la 1 p. m., en Emmitt Field at Holmes Stadium.

Después de frenar a una de las ofensivas más temibles del país, la pregunta es clara: ¿hasta dónde puede llegar este bloque si mantiene esta solidez y esta mentalidad cuando empiece lo que realmente cuenta?