Carolina cierra gira perfecta con victoria sobre Arizona State
TEMPE, Ariz. – No hizo falta un festival de goles. A Carolina le bastó un solo tanto, otra vez desde el punto de penalti, para cerrar su viaje fuera de casa con un sólido 1-0 ante Arizona State y mantener su condición de invicto a domicilio esta temporada.
El nombre que vuelve a repetirse es el mismo: Summer Denigan. La centrocampista volvió a asumir la responsabilidad desde los once metros y no falló. Segundo partido consecutivo marcando de penalti, tercer penalti convertido en lo que va de curso y una racha que ya alcanza cinco encuentros seguidos viendo puerta. Es la jugadora en forma de las Tar Heels y lo está demostrando semana tras semana.
Un duelo áspero que se abrió desde el punto de penalti
El choque arrancó espeso, con las defensas imponiéndose. Durante casi veinte minutos, el partido se jugó lejos de las áreas. La primera ocasión clara llegó en el minuto 18, cuando Lilliah Blum probó suerte con un disparo que se marchó por encima del larguero. Fue un aviso, poco más, pero marcó el primer intento serio de Carolina.
Nueve minutos después, UNC forzó el primer saque de esquina del encuentro, sin premio. El guion seguía cerrado, con pocas grietas. Hasta que llegó la jugada que cambió la tarde en Tempe.
En el minuto 33, Scottie Antonucci cayó derribada dentro del área y el árbitro señaló penalti. El balón, como ya es casi costumbre, fue directo a las manos de Summer Denigan. La mediocampista tomó carrera y colocó el disparo en la escuadra derecha, imposible para la guardameta. 1-0 y ventaja para Carolina, que encontró oro en la acción más clara del primer tiempo.
A partir de ahí, el muro defensivo de las Tar Heels hizo el resto. En toda la primera parte, Arizona State apenas pudo armar un disparo. Uno solo. El equipo de Carolina se fue al descanso con el marcador a favor y la sensación de control.
Trayer responde, la defensa no cede
Nada más volver del vestuario, Arizona State intentó cambiar la historia. A los tres minutos de la reanudación, las Sun Devils firmaron su segundo remate del partido, esta vez con verdadero peligro. Allí apareció Peyton Trayer, atenta, firme, para evitar el empate y mantener la ventaja mínima.
Ese susto despertó a Carolina, que comenzó a encadenar presencia ofensiva. En un lapso de cinco minutos, UNC botó tres saques de esquina. La presión aumentaba, el balón rondaba el área rival, pero el segundo gol nunca llegó. Faltó precisión en el último toque, sobró oficio atrás.
Mientras el ataque buscaba cerrar el partido, la zaga siguió cumpliendo sin concesiones. Arizona State terminó el duelo con solo tres disparos totales y únicamente uno entre los tres palos. Un dato que habla de un bloque muy serio, bien colocado y concentrado hasta el pitido final.
El 1-0 no se movió. Fue un triunfo trabajado, de esos que no lucen en los resúmenes pero que construyen temporadas.
Números que explican el carácter del equipo
Carolina sale de Tempe con un balance de 5-1 en la temporada y un impecable 3-0 como visitante. Gana, se adapta a partidos cerrados y sabe sufrir lejos de casa.
Curiosamente, lo hizo en una tarde discreta en ataque: solo cuatro disparos en todo el encuentro, su cifra más baja del curso, y únicamente dos de ellos dirigidos a portería. Aun así, le bastó. Porque cuando el margen es mínimo, la defensa marca la diferencia.
La línea de atrás permitió apenas tres remates de Arizona State, con uno solo a puerta, y el equipo también dominó la estadística de córners: seis a favor por solo dos en contra.
El dato que resume el momento de forma y la identidad competitiva de este grupo es otro: nueve jugadoras de Carolina completaron los 90 minutos sobre el césped. Fondo físico, concentración y confianza del cuerpo técnico en un bloque que responde.
Y al frente de la racha, la figura de Summer Denigan, que ya encadena cinco partidos consecutivos marcando, con tres de sus goles nacidos desde el punto de penalti. Si mantiene este ritmo, ¿hasta dónde puede llegar este equipo cuando la temporada entre en su tramo decisivo?






