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Carragher defiende a Moyes: Críticas injustas tras el final de temporada

Jamie Carragher mira a Goodison Park con una mezcla de comprensión y sorpresa. Entiende la frustración, pero no comparte el veredicto. Para él, las críticas que está recibiendo David Moyes después del derrumbe final de la pasada temporada son “un poco duras”.

Everton llegó a marzo tocando con la punta de los dedos los puestos de Champions League. Aplastó al Chelsea, se instaló en la conversación europea y encendió una ilusión que el club llevaba años sin permitirse. Y entonces, el desplome: siete partidos finales sin ganar, Europa esfumada y una sensación de oportunidad perdida que todavía pesa en la grada.

En ese contexto, con Moyes entrando en el último año de su contrato, la inquietud es inevitable. Carragher lo ve claro: la incertidumbre sobre el futuro del técnico es real, pero no debería borrar el contexto del que viene el club.

“Siempre he sido fan de David Moyes, incluso cuando jugaba contra sus equipos”, recordó el exdefensa del Liverpool en The Overlap Fan Debate, con Sky Bet. “La primera etapa como entrenador del Everton fue brillante, y desde que ha vuelto también ha hecho un trabajo brillante”.

De pelear por no bajar a rozar la Champions

El salto que señala Carragher es evidente. Everton venía de años atado a la parte baja de la tabla, con temporadas marcadas por el miedo al descenso y cambios de entrenador a mitad de curso para apagar incendios. Nombres como Sam Allardyce, Marco Silva, Frank Lampard o Sean Dyche forman parte de esa secuencia de urgencias.

Con Moyes, el guion cambió. En su primera temporada completa, el equipo dejó atrás el vértigo del abismo y, con siete u ocho jornadas por disputarse, se hablaba seriamente de una “posibilidad externa” de meterse entre los cinco primeros y colarse en la nueva Champions League. Para un club que venía de mirar constantemente hacia abajo, esa sola frase ya suponía una revolución.

Carragher no ignora el desenlace. “Entiendo que acabó mal, entiendo la decepción, y lo comprendo”, admitió. Pero ahí traza la línea: “Siento que es un poco duro, parte del palo que está recibiendo”.

Un final envenenado: decisiones arbitrales y lesiones

El cierre de campaña del Everton no fue solo una cuestión de rendimiento. El club encadenó una serie de episodios que lo lastraron en el momento más delicado. El panel de Key Match Incidents, el organismo que revisa las jugadas clave, dictaminó que el equipo debió recibir penaltis ante West Ham United y Manchester City. Dos decisiones que, a esas alturas de la temporada, pesan como plomo.

A eso se sumaron lesiones de jugadores fundamentales en el sistema de Moyes: Beto, Jarrad Branthwaite e Idrissa Gueye cayeron en esa recta final, recortando aún más el margen de maniobra de un equipo ya tensionado por la presión de Europa.

El resultado fue un final sin victorias, un estadio frustrado y un técnico en el punto de mira. Pero para Carragher, ese enfado también es síntoma de otra cosa: las expectativas han cambiado.

La vara de medir ha subido

“Al principio de la temporada pasada, todo el mundo habría dicho: solo queremos un año en el que no tengamos que preocuparnos por el descenso”, apuntó Carragher. Y esa meta, recuerda, se cumplió con holgura: por primera vez en cinco años, el Everton no se vio atrapado en una pelea desesperada por la permanencia.

Ese giro de escenario es clave para entender su defensa de Moyes. Hace no tanto, la prioridad era llegar a marzo vivo y buscar un salvador en el banquillo para evitar el desastre. Ahora, el discurso es otro: se habla de Europa, de posiciones de privilegio, de ambición.

“Mi punto es que durante la primera mitad de cada temporada, durante bastantes años, cambiabais de entrenador para aseguraros de manteneros en la categoría”, recordó Carragher. “La temporada pasada, entrasteis al curso diciendo: solo queremos no preocuparnos nunca por el descenso. Eso antes no existía. Y luego estuvisteis cerca del fútbol europeo”.

La afición, en medio del camino

Carragher percibe a la grada dividida, contenida, casi en pausa. “Tengo la sensación de que los aficionados están un poco en medio con él ahora mismo, esperando a ver qué pasa”, explicó. No es una ruptura, pero tampoco una adhesión ciega. Es una relación en evaluación constante.

“Entiendo esa decepción. Los aficionados del Everton, durante tanto tiempo, no han tenido nada a lo que agarrarse; ese deseo de tener algo grande es enorme”, dijo. Esa hambre, precisamente, es la que convierte una temporada sin sufrimiento y con un amago de Europa en algo que sabe a poco.

El futuro de Moyes y el siguiente paso

Carragher se cuida de no cruzar una línea que no le corresponde. “No estoy diciendo que deba recibir un nuevo contrato”, matizó. Pero sí marca con claridad cuál debería ser el siguiente objetivo deportivo del club: “La siguiente cosa esta temporada es: ¿puede el Everton llegar a una posición europea?”.

Ahí se jugará buena parte del juicio definitivo sobre Moyes. Ya ha sacado al equipo del barro. Ya ha demostrado que el Everton puede mirar hacia arriba sin vértigo. Ahora, la pregunta es simple y brutal: ¿será capaz de convertir esa esperanza en billetes reales para Europa?