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Celtic busca a Haissem Hassan mientras se tensa la situación

El mercado se mueve a cámara lenta en Glasgow, pero al fin hay un nombre claro sobre la mesa. Según ha confirmado Sky Sports, Celtic ha presentado una consulta oficial por el extremo egipcio Haissem Hassan, uno de los futbolistas que más han llamado la atención en el último Mundial.

El jugador de Real Oviedo, de 24 años y con solo un año de contrato por delante, se ha convertido en objetivo prioritario para el equipo de Martin O'Neill, que lo ve como pieza importante para la próxima temporada. No es un simple tanteo: el club está explorando ya las condiciones de un posible acuerdo para llevar al internacional egipcio a Celtic Park.

Un técnico que pide ayuda, un club que llega tarde

La necesidad es evidente. O'Neill lleva semanas reclamando refuerzos y, de nuevo, la sensación es que el club reacciona tarde. El verano avanza, el mercado se espesa y Celtic sigue atrapado en su viejo vicio: negociar al límite, estirar cada libra y correr el riesgo de quedarse corto donde más duele, en el césped.

La herida más reciente sigue abierta. Dos de los héroes del dramático título conquistado en mayo, Kelechi Iheanacho y Marcelo Saracchi, no volverán a “Paradise”. Ambos eran peticiones expresas del entrenador, operaciones que O'Neill consideraba básicas para cimentar la “cirugía mayor” que necesita la plantilla en esta ventana. Sin embargo, las ofertas fueron a la baja y terminaron bloqueadas por la cúpula del club.

El resultado es un técnico expuesto y una directiva señalada. El irlandés ha quedado, otra vez, con la cara descubierta ante la afición, mientras en los despachos se impone la lógica del valor de reventa por encima del rendimiento inmediato.

Choque frontal por las cuentas… y por el vestuario

La gestión del caso Iheanacho ha encendido todavía más el ambiente. Desde el club se filtró a la prensa una versión que apuntaba a unas exigencias salariales desmedidas por parte del delantero. Esa línea de argumentación quedó rápidamente cuestionada por informaciones procedentes de Turquía, que rebajaban el dramatismo de las cifras y dejaban en entredicho el relato que circulaba en Escocia.

En paralelo, el nombre de Daizen Maeda ha pasado del once inicial a la columna de “posibles salidas”. Ipswich Town ya ha abierto conversaciones oficiales con Celtic para negociar su fichaje. Y ahí es donde la posible llegada de Haissem Hassan adquiere un matiz incómodo: el club parece decidido a no cerrar incorporaciones relevantes hasta liberar masa salarial, una política que, a estas alturas, ya está golpeando de lleno las opciones deportivas del equipo.

Se va talento, llega incertidumbre

La foto es clara: sin Iheanacho, sin Saracchi y con Maeda en la rampa de salida, el margen de error se reduce al mínimo. Voces autorizadas del entorno del club, como el ex capitán Paul Lambert, llevan tiempo advirtiendo de que esta estrategia al filo del alambre no puede salir bien todos los años. La temporada pasada Celtic se salvó por detalles. Repetir la misma apuesta, con menos recursos y más exigencia, roza la temeridad.

Mientras tanto, el reloj competitivo no se detiene. El play-off de la UEFA Champions League asoma de nuevo en el calendario y la plantilla apenas ha recibido refuerzos de peso. O'Neill necesita piernas, desequilibrio y profundidad. Hassan encaja en ese perfil: un extremo con recorrido, explosivo, que llega de un Mundial en el que se ha ganado el escaparate internacional.

El interés está ahí, la consulta formal también. Falta lo que tantas veces ha faltado en Celtic en los últimos veranos: decisión.

Haissem Hassan, oportunidad o espejismo

La información del periodista escocés Anthony Joseph dibuja un escenario concreto: Celtic ha preguntado por las condiciones de un traspaso, valora seriamente al internacional egipcio y estudia cómo encajar la operación en su actual estructura salarial. Con un solo año de contrato en Real Oviedo, la situación contractual del jugador abre una ventana interesante para negociar.

El problema no es el objetivo. Es el patrón. La sensación de que el club reacciona cuando el mercado ya se ha acelerado, de que cada operación se convierte en una negociación interminable, de que la prioridad financiera acaba condicionando la ambición deportiva.

La presión, esta vez, no solo viene de la grada. Viene del calendario europeo, de la pérdida de piezas clave y de la necesidad de ofrecer a O'Neill algo más que promesas y sondeos.

Si Celtic quiere que Haissem Hassan sea algo más que otro nombre en una lista de “casi”, tendrá que demostrarlo ahora, no en septiembre. Porque esta temporada, a diferencia de la anterior, el margen para equivocarse parece haberse agotado.