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Chelsea y su desajuste en el centro del campo tras derrota ante Arsenal

Chelsea terminó el domingo en el Emirates con una imagen que lo dice todo: dos futbolistas que crecieron como laterales derechos, Reece James y Malo Gusto, cerrando el partido juntos… en el centro del campo. Ante el campeón Arsenal. Tras un verano de 349 millones de libras gastados.

Y el gol decisivo llegó, precisamente, por ahí.

El desajuste que decide un clásico

James, convertido en mediocentro por Xabi Alonso, perdió la marca de Martin Odegaard en la acción que decidió el 2-1 para Arsenal. Un desliz fatal del capitán blue frente al capitán gunner. El noruego atacó el espacio, nadie lo siguió, y el campeón no perdonó.

Lo llamativo es que Alonso, en la previa de su primera derrota como técnico de Chelsea, había doblado la apuesta: aseguró que James puede convertirse en uno de los mejores centrocampistas del mundo. El inglés, en realidad, no firmó un mal partido. Ya había pasado casi media temporada anterior flotando por dentro, lejos de la banda. Pero la jugada del gol expuso el riesgo de un experimento obligado más que planificado.

El problema de fondo no es James. Es lo que le rodea.

Cuando Romeo Lavia se marchó en la segunda parte, fue Gusto quien entró para ocupar el centro del campo. Otro lateral, otro parche. En un duelo de máxima exigencia, el campeón tiró de banquillo y encontró soluciones. Chelsea miró al suyo… y encontró improvisaciones.

Ashley Young lo resumió sin rodeos en BBC Sport: “No tienen fútbol europeo, juegan menos partidos y pueden concentrarse en la Premier League. Pero la preocupación es que terminas un partido contra los campeones con dos laterales derechos en el mediocampo”. Y añadió la otra parte del diagnóstico: la delantera asusta, el resto no tanto.

Un centro del campo cogido con alfileres

Los rivales ya han tomado nota. Young lo explicó con crudeza: Chelsea se mete atrás, junta gente por detrás del balón, pero sigue dejando líneas de pase limpias. Arsenal lo detectó y se coló por esos huecos. La posesión se va, el equipo se encoge y el plan se vuelve casi exclusivamente de contraataque.

Frente a Brighton, con Gusto arrancando en el medio, Chelsea se quedó en un 25,6% de posesión, su cifra más baja desde que hay registros en la Premier League (2003-04). Ganó 4-3, sí, pero el dato retrata el desequilibrio. Y ante Arsenal, sin Caicedo, ese vacío se notó todavía más.

La ausencia del ecuatoriano es el epicentro del problema. Moises Caicedo cayó con una lesión no especificada, tras romperse apenas 11 minutos después de entrar como suplente ante Brighton la semana pasada. No hay plazos claros. Y Alonso, que no está acostumbrado a vivir sin él, lo sabe: en las últimas tres temporadas, Caicedo solo se había perdido dos partidos por un golpe y una enfermedad, al margen de sanciones.

El técnico fue transparente: “No a largo plazo, pero se trata de evaluar el riesgo. Probablemente la semana pasada lo trajimos de vuelta demasiado pronto y no quiero cometer el mismo error”. El mensaje es prudente, aunque deja una duda incómoda: ¿sabía el club que el mediocentro no estaba bien cuando se lanzó al último día de mercado?

Un mercado agitado… y un hueco sin tapar

El cierre de la ventana dejó heridas abiertas en Stamford Bridge. Monaco frenó a última hora el fichaje de Lamine Camara por 47 millones de libras, una operación que en el club daban por hecha y cuya caída provocó enfado en los despachos. Antes, Chelsea ya había visto rechazadas ofertas de hasta 64 millones por Alex Scott, de Bournemouth, y se quedó sin Manu Kone porque Gian Piero Gasperini bloqueó la salida desde Roma.

Desde el club defendieron que lo de Camara era una “oportunidad de mercado”, que estaban satisfechos con el verano y confiaban en las opciones actuales. Una fe que contrasta con otra decisión mayúscula: vender a Enzo Fernández al Manchester City por 125 millones de libras, igualando el récord británico, sin traer un sustituto natural.

La consecuencia es evidente: sin Caicedo, el centro del campo se queda desnudo. Jordan Henderson sigue fuera por la fractura de brazo que sufrió al caer sobre una valla publicitaria mientras era suplente en el Mundial. Valentin Barco, mediocentro puro llegado desde Strasbourg en verano, ni siquiera ha tenido minutos en los tres primeros partidos de Premier. Alonso ha preferido a Gusto, otro lateral reconvertido.

Sobre el papel, con todos sanos, la ecuación parece menos dramática: cinco centrocampistas, sin Europa entre semana, deberían alcanzar para sostener la temporada. El propio Alonso lo defendió antes de visitar el Emirates. Pero la teoría se derrumba en cuanto falta la pieza clave.

Un ataque de élite, una defensa que sufre

El contraste es brutal. Arriba, Chelsea intimida. Morgan Rogers, fichaje récord del club, volvió a marcar en el Emirates, esta vez en el minuto 2. Se ha convertido en el primer jugador blue que marca o asiste en los tres primeros partidos de una temporada de Premier desde Eden Hazard en la 2018-19. Cole Palmer ha recuperado chispa y Joao Pedro mantiene un ritmo goleador imponente.

Con ese tridente, Chelsea ha arrancado el curso con pegada y brillo ofensivo. Pero ha encajado siete goles en tres encuentros. “Queremos ser más sólidos”, admitió Alonso tras el partido. La frase encaja con la sensación que deja el equipo: desequilibrio, demasiada distancia entre la calidad de su ataque y la fragilidad de su estructura.

Paradójicamente, el 2-1 ante Arsenal fue, en muchos tramos, una de las mejores actuaciones recientes de Chelsea frente a su gran rival londinense. Llevan ya 10 partidos sin ganarles, pero esta vez compitieron, se adelantaron y obligaron al campeón a remontar. Aun así, la brecha en la tabla sigue siendo enorme: 33 puntos de diferencia la pasada temporada, con los blues terminando décimos.

Alonso lo interpretó como un paso en un camino largo: “Vinimos a ganar. Sabíamos que no estábamos tan lejos, pero el partido cayó de su lado. Duele, estamos decepcionados, seguro. Pero es la primera derrota, esto va a ser un camino largo y no tiene un gran impacto en nuestro estado de ánimo ni en nuestra mentalidad”.

Arsenal marca el listón, Chelsea busca el equilibrio

Arsenal sigue siendo el espejo. El equipo que marca el estándar en Londres y en la Premier League. Chelsea le arrebató a Morgan Rogers en el mercado, pero en el césped todavía corre por detrás. El duelo del Emirates lo dejó claro: el campeón tiene profundidad, alternativas y un plan reconocible; el aspirante aún se ve obligado a cerrar partidos con dos laterales en el corazón del juego.

Alonso definió este verano como una “fase uno”. Diez incorporaciones al primer equipo, una inversión gigantesca y, sin embargo, un vacío evidente en la zona más delicada del campo. Si el regreso de Caicedo no tapa todas las grietas, las preguntas no tardarán en llegar: ¿fue un error no reemplazar a Enzo antes de que cerrara el mercado?

Enero ofrecerá otra ventana. La cuestión es si, para entonces, Chelsea seguirá hablando de proyecto… o de urgencia.