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Chelsea de Xabi Alonso: Fútbol Entretenido y Necesidad de Equilibrio

El Chelsea de Xabi Alonso se ha convertido en uno de los equipos más entretenidos del inicio de temporada en la Premier League y la Carabao Cup. Stamford Bridge vibra, se divierte, se levanta de sus asientos. El fútbol del técnico español ha encendido el estadio.

La mejor prueba fue el 6-3 de anoche ante el Leeds United. En la segunda parte, las sonrisas en las gradas eran imposibles de disimular: el Bridge se transformó en un auténtico teatro de fútbol, tanto para los que estaban en el campo como para los aficionados del Chelsea pegados a la pantalla en casa.

El partido tuvo guion de locura. El Leeds se puso 0-2 en apenas 50 minutos y heló el ambiente. Pero entonces se desató la tormenta ofensiva. Goles de Pedro Neto y Valentín Barco, más los dobletes de Cole Palmer y Danny Welbeck, firmaron una remontada descomunal y un festival de recursos, desborde y confianza.

Ataque sin freno. Libertad total. El Chelsea jugó como si cada acción fuera un highlight.

Pero Xabi Alonso no se deja cegar por las luces del espectáculo. El propio entrenador ha admitido que quiere “tirar un poco del freno de mano” a tanta alegría ofensiva y ajustar la estructura defensiva. Sabe que, a veces, hay que ganar feo. Aunque eso signifique apagar un poco la música de la fiesta.

El mensaje es claro: “Tenemos que seguir trabajando en lo que hacemos bien y mejorar en lo demás. Queremos más equilibrio, ser más sólidos, ser capaces de ganar también un partido aburrido, si toca”.

Ese discurso seduce al sector más pragmático de la afición del Chelsea, el que mira la tabla antes que los highlights. Otros, los que acuden cada semana a la Shed End o a la Matthew Harding Stand buscando fuegos artificiales, quizá se queden con ganas de más fantasía. Pero el razonamiento del técnico tiene peso.

Una temporada es muy larga. El Chelsea no puede convertir cada encuentro en un thriller de seis goles. Hay noches en las que controlar el ritmo, bajar pulsaciones y mantener la portería a cero vale tanto como un 6-3 inolvidable.

Los números lo explican todo: 16 goles a favor en cinco partidos, una media de 3,2 por encuentro. Brutal. Pero también 10 tantos encajados en ese mismo tramo. El balance de +6 en la diferencia de goles es positivo, sí, aunque el entrenador sabe que no puede vivir instalado en el intercambio constante de golpes si quiere sumar puntos con regularidad.

El siguiente paso está claro en su cabeza: juntar el brillo con la solidez. Un par de victorias convincentes, con portería a cero y varios goles, ante Hull City y Brentford este fin de semana le darían aire y argumentos antes del largo parón internacional.

El Chelsea ya ha demostrado que puede desatar la tormenta. Ahora le toca probar que también sabe ganar cuando el partido pide silencio.