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Cork domina a Waterford y se prepara para la final de Munster

En Páirc Uí Rinn no hubo suspense. Cork, ya con el billete para la final de Munster asegurado antes de empezar, se limitó a imponer su jerarquía y su físico para firmar un triunfo de 13 puntos sobre Waterford (3-19 a 1-12) en la Phase 2 Round 3 del Electric Ireland Munster MFC.

No fue una noche de fuegos artificiales, sino de autoridad. Cinco cambios respecto a la brillante victoria ante Kerry una semana antes y, aun así, el guion apenas se movió: mismo poderío, misma profundidad de plantilla, misma sensación de que los de Keith Ricken tienen un punto más que el resto en este campeonato.

Golpe de mano contra el viento

Lo más llamativo es que Cork destrozó el partido… contra el viento. Waterford tenía una fuerte ventaja a favor en la primera parte, pero apenas pudo respirar. Tras dos primeros disparos desviados, Cork abrió el marcador a los dos minutos con un punto de Joe Miskella y, desde ahí, la marea roja no dejó de crecer.

Eoghan Ahern rozó el primer gol cuando su disparo se estrelló en el poste tras pase de Mark Power. Era un aviso. Kieran O’Shea y Alex O’Herlihy sumaron puntos y, a los seis minutos, llegó el primer mazazo: Jacob Barry filtró un pase inteligente y Riley O’Donovan definió con calma para el 1-3 a 0-0.

El dominio se transformó en algo casi cruel al cuarto de hora. Miskella añadió otro punto y, poco después, el defensa Peadar Kelly rompió líneas con una carrera poderosa y colocó el balón en la red con la frialdad de un delantero. 2-4 a 0-0 y apenas 14 minutos jugados. Waterford ya escalaba una montaña.

Dara Gough, siempre competitivo, estrenó el casillero de los visitantes con un libre bien ejecutado, seguido de un elegante tiro de dos puntos de Liam O’Grady. Eran chispazos de resistencia. Cork, sin embargo, nunca soltó el control del volante. A los 23 minutos mandaba 2-7 a 0-4, con Gough respondiendo con otro tiro de dos puntos que hablaba bien del carácter de Waterford, pero no cambiaba el paisaje.

Cuando O’Grady redujo la diferencia a seis, pareció asomarse un partido. Cork se encargó de cerrarlo de golpe. A dos minutos del descanso, O’Herlihy levantó la tercera bandera verde, otra vez con Barry como socio en la asistencia, para el 3-7 a 0-7. Tres puntos más antes del descanso —con Morgan Corkery entre los anotadores— dejaron un marcador demoledor: 3-10 a 0-7 al intervalo.

Control sin brillo, pero sin fisuras

Con el viento ahora a favor, Cork salió algo adormecido tras el descanso. Waterford enlazó posesiones largas y Gough sumó otro libre, intentando mantener viva una esperanza que el marcador desmentía.

El tramo se volvió desordenado, con errores de ambos lados. Entonces apareció Conrad Murphy con un tiro de dos puntos que serenó a Cork y restableció el orden. Poco después, el guardameta Rory Twohig firmó una parada de gran calidad ante Jack Casey, negando el gol que podría haber encendido el partido.

El tercer cuarto fue rácano en anotación, pero no en mensaje: Cork seguía en una posición inatacable. A los 46 minutos el electrónico marcaba 3-16 a 0-9. Twohig, esta vez desde el balón parado, convirtió un tiro de dos puntos de libre, poco después de que Barry también sumara otro lanzamiento de dos puntos. Desde la portería hasta la delantera, Cork encontraba soluciones en todas las líneas.

Waterford, herido pero no rendido, encadenó su mejor tramo en el final. Un parcial de 1-3 sin respuesta maquilló el resultado y premió su insistencia. El suplente Eoin Lavery culminó ese esfuerzo con un gol bien ejecutado, llevando el marcador a 3-18 a 1-12 ya en el minuto 59. Para entonces, la batalla real ya estaba decidida.

Quedaba, eso sí, espacio para un último destello de calidad local. El suplente Kevin O’Donovan firmó un punto precioso desde un ángulo muy cerrado, símbolo de un Cork que, incluso en gestión de esfuerzos, mantiene un estándar alto hasta el pitido final.

Profundidad, pegada y una final conocida

La lista de anotadores de Cork explica buena parte de la historia: A O’Herlihy (1-3), J Miskella (0-3), P Kelly y R O’Donovan (1-0 cada uno), C Murphy y J Barry con un tiro de dos puntos cada uno, E Ahern con dos libres, R Twohig también con un tiro de dos puntos de libre, más las aportaciones de M Corkery, K O’Shea (0-2 cada uno) y K O’Donovan. Demasiadas armas, demasiadas manos levantadas.

En Waterford, D Gough tiró del carro con 0-6 (cuatro libres y un tiro de dos puntos), O’Grady aportó 0-3 con otro lanzamiento de dos, Lavery dejó su sello con el gol, y E Bloomer y A O’Donnell sumaron puntos. No faltó orgullo, faltó munición para sostener el pulso.

El silbato final de Seán Joy solo confirmó lo que el juego había dictado mucho antes: Cork está donde se esperaba, en la final de Munster, y llega con confianza, fondo de armario y una línea de ataque que no perdona.

Ahora les espera de nuevo Kerry, el rival de siempre, el examen que realmente medirá hasta dónde puede llegar este grupo. Con el recuerdo fresco de la victoria anterior y la inercia de una fase 2 dominada, la próxima cita no será un trámite. Será una declaración. ¿Quién manda realmente en Munster a este nivel menor? La respuesta llegará en la final.