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Deco explica el cambio del Barça: por qué Anthony Gordon es mejor que Rashford

El verano en Barcelona no solo ha sido de fichajes, también de decisiones incómodas. Una de las más llamativas: dejar marchar a Marcus Rashford después de una temporada notable… para apostar fuerte por Anthony Gordon.

Rashford, cedido por Manchester United, firmó 14 goles en todas las competiciones y formó parte del equipo que se coronó campeón de LaLiga y de la Copa del Rey. El club tenía una opción de compra clara: 35 millones de euros por el delantero inglés al término de su préstamo de 12 meses. Un precio asumible para un goleador contrastado, en un mercado inflado.

Pero el Barça dijo no.

El internacional de Inglaterra, de 28 años, hizo las maletas de vuelta a Old Trafford, mientras en los despachos del club ya se había decidido otro camino para la banda.

Gordon, la pieza que quería Flick

Anthony Gordon, también internacional inglés, llegó desde Newcastle United por más de 80 millones de euros. Una inversión muy superior a la que habría supuesto retener a Rashford, pero que responde a una idea futbolística muy concreta.

Deco, director deportivo azulgrana, lo explicó con claridad en una entrevista en la emisora catalana RAC1. Primero, agradecimiento a Rashford por lo hecho el curso pasado. Después, la razón del cambio.

“Estamos extremadamente agradecidos a Rashford. Aportó mucho la temporada pasada”, subrayó Deco, antes de marcar la diferencia. La apuesta del club, dijo, se alinea mucho más con el perfil de Gordon: “Nuestra idea de juego está mucho más ligada a Anthony. Su estilo encaja con lo que busca el entrenador”.

En otras palabras: no era una cuestión de calidad, sino de encaje. De cómo quiere Hansi Flick que respire su equipo con y sin balón.

Energía en las bandas, la carencia detectada

La decisión no nace de un impulso, sino de un diagnóstico interno. Deco detalló que el cuerpo técnico detectó un bajón muy claro cuando Raphinha no estaba disponible la temporada pasada. Faltaba energía. Faltaba chispa en la presión y profundidad constante.

“En el caso de Gordon, vimos que era una de las figuras que necesitábamos”, explicó. “Cuando Raphinha no estaba en el campo, el equipo perdía energía y con él podíamos solucionarlo”.

Ahí aparece Gordon como respuesta directa a un problema concreto. Un extremo de ida y vuelta, agresivo en el uno contra uno, insistente en la presión. Para el Barça de Flick, no se trataba solo de sumar talento, sino de elevar la intensidad del bloque.

Deco también señaló otro factor clave en la operación: la voluntad del propio jugador. “La gran ventaja que teníamos es que el jugador quería venir y pudo ejercer presión en Newcastle para que le dejaran salir”. Gordon, de hecho, ya había confesado que desde los tres años sentía que acabaría jugando en el Barça. El club aprovechó ese deseo.

Un mercado casi blindado… salvo para Gordon y Rodri

El fichaje de Gordon se cerró en un mercado especialmente duro para el Barça, condicionado por la competencia económica de la Premier League. Deco admitió que el club analizó “muchos extremos” antes de tomar una decisión definitiva.

“Teníamos muy clara la idea de lo que buscábamos. Necesitábamos más intensidad. Analizamos muchos extremos. Fichar a alguien de la Premier League es casi imposible, pero Flick fue claro con lo que quería y trabajamos a partir de ahí”, explicó.

De ese filtro salieron dos grandes inversiones: Gordon y Rodri, centrocampista llegado desde Manchester City, los dos fichajes más caros del verano azulgrana. Dos movimientos para tapar lo que en el club consideran debilidades estructurales del equipo.

Primeras respuestas en el césped

Los números iniciales de Gordon empiezan a respaldar la apuesta. El inglés suma ya cinco partidos con el Barça y ha repartido cuatro asistencias. No ha necesitado demasiado tiempo para conectar con el ritmo ofensivo del equipo.

Los resultados colectivos acompañan: pleno de victorias en las cuatro primeras jornadas de LaLiga, 17 goles a favor y solo 2 en contra. Un inicio que encaja con el discurso de Deco sobre la necesidad de sumar energía, agresividad y continuidad en las bandas.

Rashford, mientras tanto, ya ha regresado a su realidad en Manchester. El Barça, en cambio, ha elegido un camino distinto para su ataque. Más caro, más arriesgado, pero también más alineado con la idea de Flick.

La temporada dirá si esa apuesta por el perfil antes que por el nombre fue un acto de valentía… o una oportunidad perdida. Pero el plan, al menos, está claro. Y ya se ve en el marcador.