La defensa del Real Madrid: un aviso para Mourinho
La sonrisa de verano se le ha borrado pronto a Jose Mourinho. Dos amistosos, dos goles encajados y una misma sensación: la defensa del Real Madrid no está al nivel que exige el portugués a las puertas de la nueva temporada.
El ensayo ante Ferencvaros encendió todas las alarmas. No fue solo el tanto recibido. Fue la forma. La jugada, según desvela el portal español “Defensa Central”, desató la ira de Mourinho, que señaló directamente a Dean Huijsen y Antonio Rüdiger por su manera de gestionar la acción.
El gol que cambió el tono de la pretemporada
Nada más terminar el encuentro, el técnico no se escondió en matices. El mensaje al vestuario defensivo fue directo, sin anestesia. Ese gol, repetía, “no es aceptable”.
Después, ya en frío, volvió sobre la jugada. La conclusión fue igual de dura: un error de movimiento defensivo básico, una situación que, en condiciones normales, el equipo debería neutralizar casi por inercia. No lo hizo. Y Mourinho tomó nota.
Lo preocupante para él no es solo la anécdota de un tanto en un amistoso veraniego. Es la tendencia. Dos partidos de preparación, dos veces la portería perforada, y los fallos no se concentran en los canteranos ni en los últimos de la rotación. Aparecen en jugadores llamados a ser titulares, nombres que deberían sostener al equipo cuando empiece lo serio.
Ahí nace la verdadera inquietud del banquillo.
Prioridades cambiadas en el mercado
El plan de verano se ha movido unos pasos hacia atrás. Donde el club estudiaba con calma la opción de reforzar el centro del campo, ahora gana peso la idea de incorporar un central de primer nivel si se abre una oportunidad razonable en el mercado.
Los datos internos y las sensaciones de Mourinho apuntan en la misma dirección: antes de pensar en otro mediocampista, hay que blindar la zaga.
La situación de Huijsen es especialmente delicada. Llegó rodeado de expectativas, con el número 4 a la espalda, símbolo histórico de jerarquía en la defensa blanca, y el cartel de uno de los centrales jóvenes más prometedores del panorama europeo. El inicio, sin embargo, se ha quedado muy lejos de ese escenario ideal. Le toca recomponer la confianza y demostrar que los errores de julio no definen lo que puede ser en el club.
El caso de Rüdiger es distinto. No se trata de talento ni de experiencia, que le sobran. El foco está en su estado físico y en su capacidad para reencontrar la versión dominante que mostró en sus mejores años. Las señales actuales, frías y analizadas sin nostalgia, sugieren que su pico de rendimiento podría haber quedado atrás. Y eso, en un equipo que aspira a todo, pesa.
Florentino, atento al mercado de centrales
En los despachos tampoco miran hacia otro lado. Florentino Pérez no ha cerrado la puerta a la llegada de un central de primer nivel si surge la ocasión adecuada. La ecuación es clara: si se producen salidas y se libera espacio salarial y de vestuario, el club está dispuesto a moverse.
En esa lista de posibilidades destacan dos nombres propios: Alessandro Bastoni y Nico Schlotterbeck. Dos perfiles de jerarquía, acostumbrados a sostener defensas de alto nivel competitivo. Dos soluciones de impacto inmediato para un problema que Mourinho considera urgente.
Porque el portugués lo tiene claro: los desajustes que se ven en julio no encontrarán excusa cuando la temporada arranque. El margen de error se reduce en cuanto el árbitro deje de pitar amistosos y empiece a repartir puntos y eliminatorias.
La pretemporada ha dejado una advertencia nítida. Ahora falta por ver si el Real Madrid convierte estos errores defensivos en una lección a tiempo… o en el primer síntoma de un problema que puede marcar el año.






