Derbi de la costa sur: Southampton vs Portsmouth
El derbi de la costa sur vuelve a encenderse. Y esta vez, alguien está obligado a salir herido.
Durante dos partidos muy disputados la temporada pasada, ni Southampton ni Portsmouth lograron adueñarse de las presumidas “bragging rights” que tanto ansían sus aficiones. Un 0-0 decepcionante en St Mary’s, seguido de un 1-1 eléctrico en Fratton Park, dejó la herida abierta. Nada resuelto. Mucho rencor acumulado.
Un derbi marcado por el banquillo
La previa de este domingo (12:00 BST, en St Mary’s) no se ha centrado en sistemas tácticos ni en rachas goleadoras. Todo giraba en torno a una sola pregunta: ¿estaría Tonda Eckert en el banquillo?
El caso Spygate ha dominado el ambiente en Southampton desde el final del curso pasado, cuando Portsmouth aseguró su permanencia en Championship mientras sobre los Saints caía la sombra de la investigación. La incertidumbre se instaló en el vestuario, en la grada, en los pasillos del club.
El miércoles llegó, por fin, el veredicto de la FA: sanción de seis semanas… pero suspendida, y multa de 28.000 libras. Traducido al idioma del derbi: Eckert podrá dirigir el partido y seguir al mando.
La reacción fue inmediata. Minutos después del anuncio, el club publicó un vídeo del técnico celebrando con aficionados. Una descarga de adrenalina en plena semana grande.
“Será un pequeño chute de energía antes del derbi”, apuntó el exdelantero James Beattie. “Como jugador es una cosa menos de la que preocuparte. Son humanos, lo tenían en la cabeza. Ahora está resuelto y pueden mirar hacia adelante”. El mensaje es claro: menos ruido, más fútbol.
Un odio dosificado, más intenso
Parte de la ferocidad de este enfrentamiento nace de su escasez. No es un derbi semanal, ni siquiera anual. Desde 1996, Southampton y Portsmouth solo se han visto las caras 12 veces en todas las competiciones, ocho de ellas en Premier League o Championship. Cada cita se convierte en acontecimiento.
En liga, ninguno vence al otro desde 2005, cuando Portsmouth arrolló 4-1 en Fratton Park. Aquel día, Lomana LuaLua provocó un penalti y firmó un doblete en menos de media hora, una tarde que aún se saborea en el lado azul de Hampshire.
Desde entonces, cuatro empates ligueros, un triunfo de Portsmouth en FA Cup en 2010 y una victoria contundente de Southampton en la League Cup de 2019. Mucho veneno, pocos desenlaces definitivos.
La temporada pasada, los choques ligueros regresaron por primera vez desde 2012. Las aficiones llevaban semanas calentando con el “we’re coming for you”. Se quedaron sin ganador… y con la sensación de que la cuenta sigue pendiente.
Las canciones despectivas son banda sonora fija cada fin de semana, aunque el rival no esté enfrente. Cuando por fin se cruzan, todo ese material acumulado se libera. Este domingo, con Spygate como munición fresca para Portsmouth y con la certeza en Southampton de que su entrenador no se mueve, el ambiente promete rozar el límite.
Un verano ambicioso en Fratton Park
Mientras Southampton lidiaba con expedientes y sanciones, Portsmouth vivió un verano de músculo financiero. John Mousinho y el director deportivo Rich Hughes trabajaron con un presupuesto de fichajes notablemente superior al de años anteriores.
Más de 10 millones de libras invertidos. Una cifra que rompe con la austeridad reciente: el club llevaba unos 15 años sin gastar más de 1,5 millones en un solo jugador, y este verano superó ese listón hasta cuatro veces. Llegaron los delanteros Marko Milovanovic y Tyrese Shade, el extremo Abu Kamara y el centrocampista Rocco Shein.
Milovanovic, con su imponente 1,98 m, ha dejado destellos y suma dos goles en Championship, pero lastrado por problemas físicos que le han dejado fuera de los dos últimos encuentros. Cuando está sano, Mousinho lo elige como referencia ofensiva.
Shein, en cambio, se ha asentado con rapidez. Brilló en su debut en el London Stadium en la derrota de EFL Cup ante West Ham y desde entonces ha participado en los siete partidos de liga, incrustado en una posición más retrasada, casi siempre junto al capitán Marlon Pack. Orden, criterio y una sensación de jerarquía silenciosa.
Kamara y Shade han insinuado potencial, pero todavía no han firmado una actuación que marque territorio. Cada uno ha repartido una asistencia en estos primeros encuentros, chispazos que aún no se convierten en fuego continuo.
Y luego está Ryan Kavuma-McQueen, cedido por Chelsea, apenas 17 años y ya con gol y asistencia en el bolsillo. Rápido, atrevido, sin complejos. A principios de septiembre sufrió una doble fractura en la mano derecha. Decidió no pasar por el quirófano para seguir jugando con una férula, aceptando una recuperación más larga. Una decisión que no solo habla de carácter; también sedujo a su entrenador, que le ve como un futbolista y una persona que “marca todas las casillas”.
Portsmouth, eso sí, sigue mostrando fisuras atrás: solo dos porterías a cero en siete partidos. Ante la artillería de St Mary’s, ese dato pesa.
Southampton, del -4 a la amenaza real
En lo deportivo, el arranque de Southampton en casa ha sido demoledor. Cuatro partidos en St Mary’s, cuatro victorias, 15 goles. Una declaración de intenciones.
El contexto hace el dato aún más llamativo: los Saints comenzaron la temporada con -4 puntos y ya han escalado hasta los 10 tras ocho jornadas. Han despachado con autoridad a Stoke City, Millwall, Swansea y Bristol City, impulsados por el talento de Finn Azaz y Leo Scienza, y por la contundencia del máximo goleador de la división, Cyle Larin.
El canadiense vive en el área rival. Se mueve, arrastra, finaliza. Pero la clave para Portsmouth quizá no sea él, sino lo que le alimenta. Cortar la línea de suministro, más que al rematador.
Ahí aparece Azaz. Tres goles y cinco asistencias en ocho partidos de Championship. A sus 26 años, se ha convertido en uno de los engranajes ofensivos más importantes del equipo y en uno de los mediapuntas más influyentes de la categoría desde su llegada desde Middlesbrough en el verano de 2025.
Eckert le coloca en la mediapunta del 4-2-3-1, por detrás del nueve y entre los extremos. Desde ahí, encuentra espacios, filtra pases, llega al área. El curso pasado ya dejó su huella en este derbi: dio la asistencia del primer gol en Fratton Park. Este domingo, querrá repetir firma.
Scienza, mientras tanto, no ha levantado el pie del acelerador tras su temporada de explosión, en la que fue nombrado jugador del año del club con 17 contribuciones de gol en Championship. Sigue siendo una amenaza constante, un futbolista que huele el partido y entiende el escenario.
Una rivalidad que pide resolución
Portsmouth sabe que, para frenar a este Southampton, necesitará su mejor versión defensiva de la temporada. Dos porterías a cero en siete encuentros no parecen suficiente carta de presentación ante un ataque que ha convertido St Mary’s en un terreno hostil para cualquiera.
El recuerdo del 0-0 insípido en este mismo estadio el año pasado flota en el aire, pero el contexto ha cambiado. Southampton llega en racha, con su entrenador ratificado y un tridente creativo en forma. Portsmouth se presenta con una plantilla reforzada, más ambiciosa y con jóvenes dispuestos a dejar cicatriz en un partido que marca carreras.
Desde 2005, la liga no ve a uno de estos dos imponerse al otro. Veinte años casi de tablas, golpes compartidos y victorias en copas que no cierran el expediente.
Este domingo, en la costa sur, la pregunta es sencilla y brutal: ¿seguirá la herida abierta o, por fin, alguien se atreverá a cerrarla de un portazo?






