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Dusan Vlahovic: El goleador sin club en un mercado extraño

A finales de julio, el mercado suele tener un patrón reconocible: los mejores jugadores libres ya han encontrado destino o, como mínimo, tienen un acuerdo encaminado. Esta vez, sin embargo, el verano ofrece una imagen extraña. El delantero más valioso sin contrato sigue entrenando por su cuenta, sin escudo en el pecho y con el calendario acercándose a agosto.

Ese delantero se llama Dusan Vlahovic.

Un goleador en tierra de nadie

Vlahovic acaba de cerrar cuatro años y medio con Juventus. Antes, tres años y medio en Fiorentina. Ocho temporadas completas de Serie A a los 26 años, con seis de ellas terminando en dobles dígitos de goles. Sobre el papel, el punto exacto en el que un ‘9’ entra en su plenitud.

Y, sin embargo, está en el limbo.

Los datos son claros: según Transfermarkt, es el agente libre más valioso del mercado, tasado en torno a 30 millones de libras por su algoritmo. La pregunta que flota en el ambiente es otra, mucho más incómoda: ¿quién está dispuesto a apostar de verdad por él?

Por ahora, no hay nada cercano a un desenlace. Se le empieza a vincular con Manchester United, su nombre ha aparecido en los despachos de Barcelona, pero no hay acuerdos, ni revisiones médicas, ni negociaciones avanzadas. Solo ruido de fondo.

Un ‘9’ completo… hasta cierto punto

El serbio tiene un perfil que, sobre el césped, sigue siendo muy atractivo. Es grande, gana duelos, remata con las dos piernas, va bien de cabeza y tiene golpeo en las faltas directas. Puede bajar un balón largo, aguantar de espaldas y, si se abre el espacio, conducir hacia portería con potencia.

No es, sin embargo, un delantero total. Le falta finura en el juego de enlace, no destaca en la presión alta y su rendimiento ha sido irregular. Hay noches en las que parece un ariete de élite y rachas en las que desaparece.

Aun así, cuesta creer que no haya un club dispuesto a darle una oportunidad.

El punto de fricción quizá esté en otra parte: en la distancia entre el jugador que Vlahovic es hoy, el que parecía que iba a ser y el que todavía podría llegar a ser.

De promesa de 80 millones a incógnita

En Fiorentina, Vlahovic se presentó como uno de los grandes proyectos de ‘9’ del continente. Llamó la atención de Arsenal, pero fue Juventus quien apostó fuerte: hasta 80 millones de euros cuando el serbio apenas cumplía 22 años. La operación se justificaba con una idea muy simple: fichar a un goleador para una década.

La realidad no ha seguido ese guion.

Su mejor registro liguero completo con la camiseta bianconera se quedó en 18 goles en la temporada 2023-24. En la última campaña solo llegó a 10. El promedio durante su etapa en Turín ronda los 15 tantos por curso. Correcto, sí. Pero lejos de la etiqueta para la que se le fichó: un delantero de 20 goles o más cada año.

Esos números explican por qué Vlahovic no ha terminado de entrar en la élite absoluta. Todavía tiene margen para crecer, pero el tiempo empieza a apretar… y sin club, sin competición, es imposible dar ese salto.

El verdadero problema: el salario

Más allá del rendimiento, hay un obstáculo que pesa como una losa: su ficha. La pasada temporada fue el jugador mejor pagado de Juventus y, al mismo tiempo, el futbolista con el salario más alto de toda la Serie A. Hasta 22 jugadores con sueldos inferiores marcaron más goles que él.

Su nómina refleja el estatus que se le proyectó. Sus cifras, no.

Eso enfría a los gigantes de Europa. Cuando el ex del Partizan fue ofrecido a Barcelona, un club con una necesidad evidente en la posición de ‘9’, la respuesta no fue un sí inmediato. Hubo dudas. Y no por la calidad del futbolista, sino por la relación coste-rendimiento.

Los clubes de un escalón por debajo —históricos o ambiciosos, pero lejos de la cima actual— también miran con recelo. Manchester United, por ejemplo, encaja en ese grupo: necesita gol, necesita un ‘9’, pero sabe que un error de este tamaño en el salario puede hipotecar proyectos.

Incluso Juventus habría contemplado retenerle de no ser por sus exigencias. Según Tuttosport, el delantero pedía 8 millones de euros netos por temporada, alrededor de 132.000 libras a la semana. Una cifra que el club no quiso asumir.

Giorgio Chiellini, hoy directivo y excompañero suyo, lo dejó claro: con esas cantidades, su continuidad en Italia era inviable. Tocaba mirar fuera y buscar otro tipo de contrato.

La trampa del estatus

El problema es que ese “otro tipo de contrato” no termina de aparecer. Para la Premier League, esas cifras no suenan disparatadas. Hay equipos que pueden asumirlas sin temblar. Lo que no tienen claro es si lo que recibirán a cambio será un goleador diferencial o un buen delantero con sueldo de estrella.

Mientras esa duda se mantenga, el juego de la espera seguirá.

La salida más evidente está sobre la mesa: rebajar sus pretensiones. Tragar algo de orgullo, ajustar el caché al rendimiento. Y las informaciones apuntan a que Vlahovic estaría dispuesto a hacerlo… pero no con cualquiera.

La idea es sencilla: pediría menos dinero a un Barcelona que a un Besiktas. El razonamiento es lógico desde el punto de vista del jugador. Menos sueldo a cambio de un club de máxima exposición. El temor, esta vez, está del otro lado. Los grandes se preguntan si no estarán rebajando su propio listón deportivo por la necesidad de encontrar un ‘9’ disponible.

Porque esa es otra realidad del mercado: hay muy pocos delanteros centro realmente de élite. Y muchos menos que estén en venta.

Un buen delantero en un mercado sin estrellas

Ese contexto debería jugar a favor de Vlahovic. Un futbolista “bueno pero no extraordinario” se vuelve más atractivo cuando las estrellas son inalcanzables o directamente inexistentes en el mercado. Y a medida que se acerque el cierre de la ventana de fichajes, el nerviosismo crecerá.

Ahí es donde su perfil, su experiencia en Serie A y su condición de agente libre pueden convertirse en una oportunidad demasiado tentadora como para dejarla pasar.

No necesita firmar antes de que se cierre el mercado. Al estar libre, puede llegar después. Pero un delantero de 26 años, con ocho temporadas en la élite, debería estar ya con las botas llenas de barro, compitiendo, reivindicándose. No mirando el calendario.

Hoy, todo apunta a que el nuevo curso arrancará sin que Dusan Vlahovic tenga club. Para un goleador que se imaginó dominando Europa, no es solo un contratiempo. Es un aviso serio: o el próximo contrato relanza su carrera, o esta historia puede quedar marcada para siempre por la sensación de lo que pudo ser y nunca terminó de ser.