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Endrick regresa al Bernabéu: cinco minutos para demostrar su talento

Endrick está a un paso de volver a vestirse de blanco. Hoy, sábado, el brasileño apunta a reaparecer con el Real Madrid en el duelo ante Rayo Vallecano en el Santiago Bernabéu. No regresa a un paisaje amable. Vuelve a un ataque más salvaje que nunca, con Kylian Mbappé ocupando todo el foco y Espai consolidado como una alternativa real para el cuerpo técnico.

Han pasado casi nueve meses desde su último partido oficial con el Real Madrid. Aquella noche no la quería nadie, salvo Mbappé, entonces obsesionado con perseguir el récord de Cristiano Ronaldo de más goles en un año natural. Era el estreno blanco en la última edición de la Copa del Rey, el 17 de diciembre de 2025, en el estadio de Talavera de la Reina.

El contexto era envenenado. La relación entre el vestuario y Xabi Alonso ya estaba en un punto delicado y se notó en el césped. El Madrid sufrió para sacar un 3-2 áspero, sin brillo. Para Endrick, ahí se cerró el telón. Ya sabía que su futuro inmediato pasaba por Lyon, un movimiento pensado para no caerse del radar del Mundial.

Nueve meses después, el escenario no ha mejorado demasiado para él.

Un regreso medido con cronómetro

Su condición física le coloca hoy en la cola de las opciones ofensivas. José Mourinho, sin embargo, ha sido tajante en algo: Endrick sigue formando parte de su proyecto. Esa frase le mantiene dentro del tablero.

El brasileño está a punto de disputar su primer partido de la temporada, la sexta del equipo. Hasta ahora, una misteriosa lesión muscular, envuelta en prudencia y pocas explicaciones, le había impedido aparecer. El duelo de hoy ante Rayo Vallecano en el Bernabéu puede ser, según el diario AS, la puerta de entrada.

La incógnita ya no es si volverá, sino cómo y cuánto. Mourinho lo dejó claro en la previa del choque ante Inter de Milán, cuando le preguntaron por él. El técnico no quiso alimentar falsas expectativas. Su plan es ir con pies de plomo.

El portugués fue directo: «Está listo para jugar cinco o diez minutos como máximo».

Ahí está la clave. El regreso de Endrick no significa recuperar de golpe su sitio. Es apenas el primer peldaño de una escalera larga: ponerse a tono físicamente, recuperar ritmo competitivo y, después, intentar hacerse un hueco en medio de una delantera superpoblada.

Cuando se confirmó su vuelta al Real Madrid, la idea era clara: ser el relevo natural de Mbappé, darle descanso cuando hiciera falta y ampliar el abanico ofensivo. La previsible salida de Gonzalo también apuntaba a abrirle espacio y minutos.

Todo eso saltó por los aires en pocas semanas. Mbappé, en plena carrera por el Balón de Oro tras su título mundial, ha exprimido cada minuto posible. No se baja del campo. Al mismo tiempo, la irrupción de Espai ha añadido otra piedra en el camino de Endrick. El joven ha demostrado que no está de paso, que suma y compite.

Una banda derecha abarrotada

Hay un matiz que juega a favor de Endrick: su versatilidad. Puede ocupar más de una posición, algo que Espai no ofrece con la misma naturalidad. Ese recurso puede ser oro para Mourinho.

Pero cada puerta que se abre, aparece llena de gente.

La banda derecha se presenta como una de las vías más claras para que el brasileño se asome al once. Sin embargo, ahí la pelea es feroz. Ni siquiera los 125 millones de euros invertidos en el fichaje de Diomandé han servido para blindarle un puesto fijo.

Arda Güler ha sido, de momento, el más presente en ese costado: titular en tres de las cuatro primeras jornadas antes de perderse la quinta ante Inter de Milán por sanción. Ha respondido. Ha dejado huella. Y cuando no ha estado él, Brahim ha cumplido con nota cuando se le ha pedido ocupar ese rol.

La polivalencia de Endrick le da una ventana, pero no una autopista. Con tantas alternativas en manos de Mourinho, cada minuto se ha convertido en un pequeño examen.

Mourinho no suelta a su delantero

En medio de todas estas dificultades, hay un mensaje que sostiene al brasileño: la fe pública de Mourinho en su talento. En las últimas semanas han llegado ofertas importantes, incluida una de Roma. Ninguna ha prosperado. El técnico portugués se plantó. No quiso ni cesión ni traspaso.

Hace unas semanas lo explicó sin rodeos: «Recibí muchas ofertas, pero no quise cederlo ni venderlo, porque lo admiro. Tiene un gran talento».

Ese talento es, precisamente, lo que Mourinho quiere pulir en el Real Madrid, no lejos de él. El reto, sin embargo, es mayúsculo. Endrick vuelve tras una ausencia larga, justo cuando el ataque se ha llenado y cada segundo en el césped se disputa con los colmillos fuera.

El partido ante Rayo Vallecano no es más que un nuevo inicio. Un punto de partida para intentar recuperar un sitio que ya no le pertenece por inercia. Mourinho quiere verlo, medirlo, comprobar qué puede ofrecer tras tantos meses parado. Lo hará con calma, con cuidado, sin quemar etapas, con la esperanza de que ese talento acabe convirtiéndose en una pieza real del equipo.

Cinco minutos. Diez como máximo. Ese es el margen que tiene hoy Endrick para encender de nuevo el motor. Puede parecer poco. Para él, puede ser el primer paso de una nueva ascensión.

La montaña es ahora más empinada, la competencia más despiadada y su lugar en el Real Madrid ya no está escrito. A cambio, conserva algo que muchos darían por tener: la confianza de su entrenador.

Entre el ruido del Bernabéu, la visita de Rayo, la batalla sin tregua por un hueco en la delantera y el empeño de Mourinho por no rendirse con él, Endrick se asoma a una etapa que puede marcar su futuro de blanco.

Hoy no vuelve solo a un campo. Vuelve a un desafío que le exigirá demostrar, en esos primeros diez minutos, si está preparado para empezar a escalar de nuevo.

Endrick regresa al Bernabéu: cinco minutos para demostrar su talento