Enzo Maresca y su interés por Malo Gusto en el City
Enzo Maresca todavía no ha sido presentado, pero ya marca el rumbo. El técnico italiano, que tomará el relevo de Pep Guardiola en el Manchester City tras el acuerdo de compensación con Chelsea, ha puesto un nombre propio encima de la mesa para empezar su era: Malo Gusto.
El entrenador conoce bien al lateral francés de su etapa en Stamford Bridge y, según las informaciones, lo ha señalado como una de las prioridades para reforzar el costado derecho de la defensa en el Etihad.
Maresca no quiere repetir la historia de los relevos fallidos
Sustituir a una leyenda deja cicatriz. Lo comprobaron Manchester United con David Moyes tras Sir Alex Ferguson y Arsenal con Unai Emery después de Arsène Wenger. Maresca llega justo a ese mismo escenario: un club que ha dominado Inglaterra con Guardiola y que ahora busca no perder un centímetro de terreno.
El italiano, que dejó su cargo en Chelsea en enero, apenas medio año después de conquistar el Club World Cup en su primera temporada completa, no quiere quedar atrapado en la comparación eterna. Por eso ha pedido margen de maniobra y fichajes de su confianza. Entre los nombres que han sonado están dos viejos conocidos: Cole Palmer y Enzo Fernández.
El problema es que en Londres no se lo van a poner fácil. La directiva de Chelsea considera a Palmer “intocable” y Enzo Fernández está más cerca de un futuro en el Real Madrid, que lidera la carrera por el centrocampista argentino, que de reencontrarse con Maresca en Manchester.
El plan B: un lateral que ya conoce el alto nivel
En ese contexto aparece Malo Gusto. Según talkSPORT, Maresca ha señalado al internacional francés como objetivo claro para reforzar la banda derecha del City.
El movimiento no es casual. Manchester City peleaba por el defensa de Inter, Marco Palestra, pero tuvo que cambiar de rumbo después de que Chelsea acordara un traspaso de 51 millones de libras por el italiano. Cerrada esa puerta, en el Etihad miran precisamente al club que les arrebató a Palestra.
Gusto, de 23 años, llegó a Stamford Bridge procedente del Lyon en 2023 por 31 millones de libras y desde entonces se ha consolidado. Las cifras hablan de continuidad: 134 partidos en las tres últimas temporadas con la camiseta de Chelsea. No es un proyecto, es una realidad.
El club londinense, que se prepara para la llegada de Palestra a la capital, escucha ofertas por el lateral y, según los informes, no se sentará a negociar por menos de 40 millones de libras. No lo consideran un descarte, pero tampoco una pieza inamovible.
Un lateral del Mundial en el radar del campeón
El contexto deportivo de Gusto también empuja la operación. El defensa se encuentra concentrado con la selección de Francia en el World Cup, dentro de un combinado señalado como uno de los grandes favoritos al título. El lunes participó saliendo desde el banquillo en la victoria por 3-0 ante Irak.
No es solo un fichaje de club; es un jugador que ya respira la presión de los grandes torneos, un rasgo que Maresca valora para mantener el nivel competitivo de un vestuario acostumbrado a pelear por todo.
El City mira al medio campo… pero no suelta la banda derecha
En paralelo a la operación Gusto, la dirección deportiva del City trabaja en lo que parece la gran prioridad del verano: un centrocampista. El nombre que domina la agenda es el de Elliot Anderson, internacional inglés y figura en el último World Cup.
Manchester City ya ha presentado dos ofertas por Anderson. Nottingham Forest rechazó la segunda, valorada en 120 millones de libras, y en el Etihad estudian lanzar una tercera propuesta para intentar desbloquear el fichaje. Es una apuesta fuerte, casi de declaración de intenciones para el nuevo ciclo sin Guardiola.
Ese foco en el medio campo no borra la necesidad de apuntalar la defensa. De ahí el interés firme en Gusto, que encaja en el perfil de lateral dinámico, joven y ya probado en la élite que ha caracterizado los últimos proyectos exitosos del club.
Heredar a Guardiola, sin margen para el error
Maresca aterriza en un equipo que, con Guardiola, fue la referencia absoluta en el fútbol inglés y que el curso pasado volvió a levantar un doblete doméstico de copas. Sin embargo, el último capítulo del técnico catalán dejó una mancha estadística: el City se quedó sin Premier League, terminando a siete puntos del nuevo campeón, Arsenal.
Esa distancia, en un club que ha normalizado ganar, se vive casi como una alarma. El nuevo entrenador sabe que no llega para reconstruir desde cero, sino para ajustar una máquina que ya funciona y evitar que el impulso se pierda.
Por eso cada decisión de mercado pesa más. Un lateral como Malo Gusto no sería solo un refuerzo; sería una declaración de cómo quiere Maresca que compita su City por las bandas, de cuánto está dispuesto el club a invertir para que la transición desde la era Guardiola no se convierta en un paso atrás.
La pregunta ahora es sencilla y brutal: ¿podrá el City convencer a Chelsea de soltar a un titular del presente para cimentar el futuro de un rival directo?






