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Everton busca romper la racha negativa ante Tottenham con Jack Grealish

Everton viaja al norte de Londres con una mochila pesada: un solo gol en sus últimas cinco visitas a Tottenham. No hace falta disfrazarlo. Ese registro explica por sí solo el tamaño del reto. La historia no decide partidos, pero sí desnuda patrones. Y este es uno que el equipo de David Moyes necesita destrozar de una vez.

El ambiente interno, eso sí, es otro. Semana tranquila, trabajo sencillo, sin ruido. Desde dentro hablan de jugadores y cuerpo técnico “remangándose” y tirando todos del mismo lado. Después de un arranque irregular, no es poca cosa: menos foco en el drama, más en el plan.

Al otro lado espera un Tottenham herido. Más de 250 millones de libras invertidos en verano, un solo punto en tres jornadas y ni un gol marcado. Un cóctel que dispara las críticas muy pronto. Para Everton, huele a oportunidad. Para el que crea que Spurs se va a tumbar solo, es que no ha visto suficiente fútbol.

Grealish cambia el mapa de Everton

El gran tema de la previa tiene nombre y apellido: Jack Grealish. Moyes lo dejó claro en rueda de prensa: está listo para ser titular. Y eso altera el paisaje ofensivo de Everton.

Con Grealish, el equipo gana control, conducción limpia y alguien capaz de manejar el ritmo, acelerarlo o dormirlo según convenga. Es un tipo de influencia que no aparece en todas las estadísticas, pero se nota en cada posesión.

La incógnita está en el centro del campo. No hubo parte definitivo sobre James Garner tras su lesión de la semana pasada, así que su presencia desde el inicio sigue en duda. Christian Nørgaard continúa fuera, con previsión de volver después del parón internacional. A día de hoy, es el único ausente seguro.

Moyes tendrá a su disposición en portería a Jordan Pickford, Mark Travers y King. Para la defensa, opciones de sobra: Jarrad Branthwaite, Michael Keane, Jake O'Brien, James Tarkowski, Vitaliy Mykolenko, Nathan Patterson y Ainsley Maitland-Niles. En la zona ancha y en ataque, el abanico incluye a Harrison Armstrong, Kiernan Dewsbury-Hall, Garner, Hayden Hackney, Merlin Röhl, Charly Alcaraz, Tyler Dibling, Tyrique George, Brennan Johnson, Grealish y Thierno Barry.

El once previsto: un 4-1-4-1 con Grealish de referencia creativa

Todo apunta a que Everton repetirá el 4-1-4-1 que se vio en pretemporada. Un dibujo claro: un mediocentro ancla, cuatro por delante con capacidad de llegada y un punta que fije centrales.

Si Garner no llega a tiempo, Hayden Hackney debería asumir el rol de mediocentro posicional. Viene de firmar una entrada muy influyente desde el banquillo el pasado fin de semana, con más chispa que varios compañeros.

La alineación más probable sitúa a Pickford bajo palos. Línea de cuatro atrás con Mykolenko, Branthwaite, Tarkowski y Maitland-Niles. Por delante, Hackney como escudo, con Grealish, Dewsbury-Hall y Röhl aportando juego entre líneas y conexión con el ataque. Tyrique George se ha ganado seguir en el once, mientras que Thierno Barry apunta a ser la referencia ofensiva.

Once probable de Everton: Jordan Pickford; Ainsley Maitland-Niles, James Tarkowski, Jarrad Branthwaite, Vitaliy Mykolenko; Hayden Hackney; Jack Grealish, Kiernan Dewsbury-Hall, Merlin Röhl; Tyrique George; Thierno Barry.

Un banquillo corto y decisiones finas para Moyes

El banquillo volverá a mostrar una realidad que acompaña a Everton esta temporada: falta profundidad. Moyes tendrá que hilar fino con los cambios y con la gestión de esfuerzos.

Travers, Keane y O'Brien dan cobertura defensiva. Armstrong ofrece piernas frescas y energía para los minutos finales. Alcaraz y Dibling pueden agitar el ritmo si el partido se atasca. Brennan Johnson no brilló el fin de semana pasado, pero su motivación está fuera de toda duda si entra en escena.

La situación de Garner todavía puede alterar el plan. Si no está al cien por cien, forzarlo ahora sería una apuesta demasiado cara a estas alturas del curso.

No basta con correr: Everton necesita colmillo

El guion es transparente. Everton debe ser un bloque ordenado, duro en los duelos y, sobre todo, mucho más certero que en sus últimas visitas a Tottenham. La entrega cuenta. La estructura táctica también. La concentración, más aún. Pero todo eso se derrumba si el equipo vuelve a perdonar.

Las ocasiones llegarán, aunque no sean muchas. Ahí se medirá de verdad el salto competitivo. Si Grealish marca el tono desde el inicio y Hackney da equilibrio por detrás, Everton tendrá una vía clara para meterse en el partido y discutirle el control a Spurs.

Si no lo consigue, si el equipo vuelve a Londres a dejar esfuerzo sin premio y pólvora mojada, la pregunta será inevitable: ¿cuántas oportunidades más tendrá Everton para cambiar la narrativa de su temporada antes de que la tabla empiece a dictar sentencia?