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FC Barcelona arrasa al Feyenoord en la Champions

La Champions arrancó en Montjuïc con truenos, lluvia… y un FC Barcelona desatado. El equipo de Hansi Flick arrolló a Feyenoord con un 5-1 que sonó a declaración de intenciones: fútbol vertical, pegada feroz y varias noches para el recuerdo en clave azulgrana.

Raphinha firmó un doblete, Adeyemi, Lamine Yamal y Gabriel Jesus completaron la manita. El campeón neerlandés apenas pudo sostener el chaparrón.

Raphinha marca el ritmo

El brasileño jugó como si la lluvia le perteneciera. Atacó por dentro, castigó por fuera y fue un problema constante para Feyenoord. Dos goles, carácter y un mensaje claro tras el partido: su discurso no va de premios individuales.

“Yo no hablo del Balón de Oro, hablo del Barcelona”, dejó caer, poniendo el foco en el escudo y no en el brillo personal. Para él, en casa hay que firmar un partido “casi perfecto”. Anoche, el equipo se acercó bastante a esa exigencia.

La presión alta del Barça asfixió la salida rival. Cada recuperación encontraba a Raphinha preparado para acelerar. Cada transición se convertía en amenaza. El marcador fue el reflejo de esa insistencia.

Lamine Yamal, gol y debate mundial

En medio de la tormenta apareció Lamine Yamal. Otro gol, otra exhibición de desparpajo para un futbolista que ya no sorprende, pero sigue asombrando. Hansi Flick no se escondió al valorar su impacto.

“Por supuesto, Lamine Yamal merece el Balón de Oro”, sentenció el técnico alemán. Y añadió que está “muy, muy contento con el equipo”, aunque insistió en que ahora toca analizar “qué podemos mejorar”. Exigencia máxima en un vestuario que empieza fuerte, pero sabe que la temporada es larga.

El tanto de Lamine no solo cerró una gran actuación individual. También alimentó un debate que ya trasciende al club: hasta dónde puede llegar un talento así y a qué velocidad.

Gabriel Jesus rompe el hielo

La otra gran sonrisa de la noche fue la de Gabriel Jesus. El brasileño necesitaba su primer gol con la camiseta del Barça y lo encontró en el escenario más deseado: la Champions y frente a un rival de nivel.

Su estreno goleador en competición europea con el club supone algo más que una estadística. Libera al delantero, le da confianza y le abre la puerta a una pelea seria por la titularidad en la punta del ataque. Un gol que pesa en el marcador y en el vestuario.

Noche de cifras redondas

Mientras la lluvia caía, el partido dejó también números simbólicos. El guardameta Joan Garcia alcanzó los 50 partidos oficiales con el FC Barcelona, consolidado ya como portero titular y pieza clave en la salida de balón.

Pedri, por su parte, llegó a los 250 encuentros con la camiseta azulgrana. Un cuarto de millar de partidos para un jugador que, pese a su juventud, ya se ha convertido en uno de los referentes del proyecto.

En defensa, Jules Kounde igualó a Eric Abidal como el francés con más apariciones en la historia del club: 193 partidos. Un registro que habla de continuidad, fiabilidad y peso competitivo.

Flick aprieta incluso en la goleada

El resultado invita a la euforia, pero Flick pisa el freno. El entrenador se declaró “muy, muy contento con el equipo”, aunque repitió la idea que quiere tatuar en el grupo: incluso en noches así hay cosas que pulir.

El Barça dominó, castigó y gustó. Pero el técnico no quiere que la goleada tape los detalles a corregir. Esa mezcla de alegría y autoexigencia marcó el tono del vestuario al final del choque.

La Champions apenas empieza y el listón ya está alto. Si el Barça mantiene este nivel de ambición y electricidad ofensiva, la pregunta no es si puede competir con los grandes de Europa. La pregunta es hasta dónde está dispuesto a llegar.