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Ian Wright critica la rumorología sobre Myles Lewis-Skelly y el Arsenal

Ian Wright carga contra la rumorología en torno a Myles Lewis-Skelly y el papel de los intermediarios en el Arsenal. El exdelantero de los Gunners, visiblemente molesto, cuestionó el ruido que rodea al canterano y la manera en que el club está manejando su mercado.

En el podcast Stick to Football, Wright dejó claro que no se cree el relato de que el entorno del jugador esté moviéndolo por Europa. Según él, ni la familia ni el propio futbolista están forzando nada y el mensaje interno es muy distinto al que se filtra fuera. Para Wright, el caso es sencillo: el chico está contento, quiere quedarse… y el club no ha salido con una postura firme.

Ahí está el punto que más le irrita. Wright no entiende por qué el Arsenal no ha zanjado el asunto con una declaración rotunda de que Lewis-Skelly no está en venta. Admitió sin rodeos que sería un gran fichaje para el Manchester United, a la vista del nivel que está mostrando, pero insistió en que el deseo del jugador es seguir en el Emirates. Y si eso es así, se pregunta, ¿por qué la puerta parece entreabierta?

La desconfianza de Wright va más allá de un solo caso. Señaló directamente a los intermediarios y al modo en que están condicionando el día a día del club. Puso como ejemplo a Gabriel Martinelli, de quien, según explicó, nadie del Arsenal se ha acercado formalmente, mientras su nombre circula en el mercado como si estuviera disponible. “¿Quién está haciendo eso? ¿Por qué está pasando?”, vino a plantear el exdelantero, indignado con la sensación de que el control del relato se le escapa al propio club.

Un modelo de negocio que apunta a la cantera

Wright también apuntó al corazón de la política deportiva del Arsenal. Le resulta contradictorio que el club pueda aparecer vinculado a operaciones de enorme envergadura, como un hipotético intento por Vinicius Junior, y al mismo tiempo parezca dispuesto a hacer caja con talentos formados en casa. Para él, el mensaje es confuso: se habla de romper récords en fichajes mientras se filtran prisas por vender.

El exgoleador recordó que la plantilla es amplia y que alguien tendrá que salir, pero le preocupa el patrón que se está dibujando. Ve demasiadas salidas hacia Turquía y, sobre todo, demasiada presión económica sobre los jugadores que emergen de la academia. Lo definió como una “soga” permanente: cada canterano que explota en el primer equipo se convierte en “beneficio puro” a ojos de los balances, y eso los coloca bajo un foco distinto al del resto.

Ethan Nwaneri fue otro nombre sobre la mesa. Wright aseguró que ha escuchado que el club ya no contempla venderlo, sino cederlo, algo que le tranquiliza parcialmente. A su juicio, Nwaneri no ha tenido todavía una verdadera oportunidad de encadenar partidos y demostrar si puede asentarse en el equipo. Prefiere verlo salir a préstamo antes que perderlo de forma definitiva sin haberle dado una opción real.

La incógnita Lewis-Skelly

En ese contexto entra de lleno el caso de Myles Lewis-Skelly. Wright se deshizo en elogios hacia el joven centrocampista, al que ve capaz de hacer “cosas increíbles” cuando juega con confianza y continuidad. Precisamente por eso no le sorprende que el Manchester United esté atento a cualquier resquicio para intentar un movimiento.

El club de Old Trafford ya ha visto cómo fichajes de impacto como Bruno Guimarães o Declan Rice han cambiado la cara de sus equipos, y sabe que un perfil como el de Lewis-Skelly puede marcar diferencias a medio plazo. El interés es lógico. Lo que no lo es, insiste Wright, es la tibieza del Arsenal a la hora de blindar públicamente a uno de sus proyectos más ilusionantes.

Según el exdelantero, el propio jugador no quiere marcharse. Y ahí nace su gran incomprensión: si el deseo del futbolista es quedarse, si el entorno no está presionando y si el club valora su potencial, ¿por qué no aparece una frase simple, contundente, desde la cúpula del Emirates? “No está en venta”.

Hasta que esa frase no llegue, la sensación de Wright es clara: la puerta sigue entreabierta y los intermediarios seguirán marcando el ritmo de una historia que, a su juicio, el Arsenal debería controlar desde dentro.