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Ipswich cierra la pretemporada con éxito y tácticas definidas

Ipswich necesitó unos minutos para encontrar el ritmo en Berlín. Y lo pagó. A los nueve minutos, un saque de falta en corto pilló despistados a los de Gary O’Neil y Zeno van den Bosch apareció en el área para fusilar a Kjell Scherpen desde muy cerca. Gol sencillo, gol evitable.

El golpe despertó a los visitantes. La respuesta llegó rápido, con un patrón que puede repetirse muchas veces este curso: Leif Davis llegando por la izquierda, pase atrás y Jack Clarke atacando el espacio interior. Minuto 16, recorte limpio y definición precisa para el 1-1. Primera señal de que Ipswich no había viajado a Alemania a pasearse.

A partir de ahí, el equipo empezó a mandar en tres cuartos. Sindre Walle Egeli ganó un balón aéreo, lo peinó y Emersonn, muy atento, se lanzó sobre el rechace para girarse y marcar de cerca el 2-1 en el 40. El tramo final del primer tiempo fue, directamente, un asedio.

La presión se tradujo en un golazo de capitán. Ya en el descuento, Dara O’Shea, esta vez liberado para pisar campo rival, cazó un balón en la frontal y soltó un derechazo seco a la escuadra izquierda. Minuto 45+1. 1-3. Un golpe de autoridad que resumía el mejor tramo de Ipswich en toda la pretemporada.

Union Berlin no se rindió. Tras el descanso, con cambios en ambos equipos, los locales encontraron aire. Josip Juranovic se descolgó por la derecha, atacó la espalda de la defensa y, en el 53, levantó la pelota con mucha clase por encima de Scherpen para el 2-3. Error de concentración atrás, castigo inmediato.

El partido se abrió, con menos control y más ida y vuelta. O’Neil miró al banquillo y ahí apareció Kasey McAteer. El atacante, que entró desde el banquillo, necesitó solo una ocasión clara: en el 78, Anis Mehmeti ganó línea de fondo por la derecha y puso un centro tenso al primer toque que McAteer cruzó de primeras. 2-4 y partido sentenciado.

En las gradas del estadio berlinés, 12.421 espectadores. Sobre el césped, un mensaje claro: Ipswich llega a la Premier con ideas definidas y alternativas en casi todas las zonas.

O’Shea, lateral… y goleador

Uno de los detalles más llamativos del amistoso fue la confirmación de un experimento que empieza a dejar de serlo. Dara O’Shea volvió a arrancar como lateral derecho, con Darnell Furlong y Ben Johnson en el banquillo. No es una anécdota aislada: ya ocurrió contra Rayo Vallecano y se repite justo en el último test antes del inicio liguero.

La lectura es evidente. O’Neil parece haber encontrado en este movimiento la fórmula para juntar a su capitán con Issa Diop y Jacob Greaves en la línea defensiva. A partir de ahí, el técnico gana un lateral más sobrio, menos de ida y vuelta, pero con capacidad para cerrar por dentro y, cuando el contexto lo permite, incorporarse por sorpresa.

O’Shea ha dejado claro otras veces que se siente más cómodo como central. Aun así, su carácter competitivo le empuja a aceptar cualquier rol. En Berlín, ese rol le permitió algo que desde el eje suele ser más difícil: llegar a zona de remate. El resultado fue el golazo desde la frontal que cerró la primera parte.

El futuro del puesto de lateral derecho no está cerrado. Furlong puede pelear por el sitio y el mercado aún puede traer competencia, con nombres como Abdoul Ouattara en el horizonte. Pero, a día de hoy, todo indica que O’Neil ve en O’Shea el ancla ideal para ese costado. Y no sería extraño verlo repetir ante Sunderland.

Clarke, cerebro y filo en la mediapunta

El otro ajuste que dejó huella fue la ubicación de Jack Clarke como mediapunta, en ese rol de no.10 que pide pausa, último pase y llegada. No es territorio desconocido para él: ya lo ocupó en distintos tramos la temporada pasada y ha vuelto a hacerlo en otros amistosos de este verano. Que repita ahí en el cierre de la pretemporada suena a pista importante.

Clarke respondió con todo lo que se le pide a un jugador en esa zona. Gol para empatar tras el pase atrás de Davis, mucha actividad entre líneas y un centro medido desde la derecha que acabó en el tanto de Emersonn. Influyó en el marcador y en el juego.

El plan de O’Neil, eso sí, apunta a que Julio Enciso será el dueño natural de esa mediapunta cuando se cierre su regreso a Portman Road. Daizen Maeda parece tener amarrada la banda izquierda, con Jaden Philogene entrando de nuevo en la rotación. En ese contexto, la polivalencia de Clarke es oro: puede ser interior, mediapunta o partir desde un costado.

Su pretemporada no ha pasado desapercibida. Ha sumado producción ofensiva y se ha mostrado cómodo tanto por dentro como por fuera. La gran incógnita ahora es sencilla y, a la vez, clave: ¿en qué zona del campo decidirá O’Neil que rinda más cuando la pelota ya no sea de amistoso, sino de Premier?

Philogene vuelve a escena

El caso de Jaden Philogene ha sido uno de los hilos argumentales del verano en Ipswich. Rumores, interés de otros clubes, ruido constante. Pero, hasta hoy, ninguna oferta formal sobre la mesa del club.

Entre tanto, una lesión en los isquiotibiales le ha dejado casi toda la pretemporada en blanco. Aun así, el extremo no se ha desconectado: ha trabajado en las instalaciones de Playford Road y se ha integrado en el viaje a la capital alemana.

En Berlín arrancó en el banquillo, pero O’Neil le dio la segunda parte, sustituyendo a Maeda en el descanso. Se le vio con chispa, con ganas de encarar, con amagos y disparos. Sin embargo, le costó transformar esa energía en ocasiones claras desde la izquierda. Falta de ritmo, falta de automatismos, o simplemente un día espeso.

La pregunta sobre su futuro sigue abierta. Nadie en el club la puede responder todavía. Pero hay un dato que pesa: a una semana del regreso a la Premier, Philogene vuelve a vestir la camiseta de Ipswich y suma minutos. Para un equipo que necesitará fondo de armario y desequilibrio en banda, eso ya es una buena noticia.

Un cierre convincente a un verano de crecimiento

El amistoso ante Union Berlin dejó la sensación de ser un broche sólido a una pretemporada que empezó a fuego lento. Con el paso de las semanas, los nuevos fichajes han ido asimilando la idea de juego, el ritmo físico ha subido y los últimos dos partidos han marcado un salto claro en el nivel competitivo.

Ipswich no dominó de forma prolongada en Alemania. Su mejor tramo fue ese vendaval de la primera parte en el que marcó tres goles. Pero, fuera de esos minutos, dio la impresión de tener a un rival de Bundesliga relativamente controlado en su propio estadio, evitando que el duelo se convirtiera en un intercambio desbocado.

En lo individual, Clarke y Walle Egeli destacaron por influencia y personalidad. Sasa Lukic firmó un debut notable en el centro del campo, aportando criterio y trabajo. Entre los titulares se vieron automatismos, líneas juntas y una estructura reconocible.

No todo fue perfecto. Los dos goles encajados llegaron por despistes evitables: un saque de falta rápido mal defendido y una acción en la que la zaga se desconectó por un instante. Scherpen no quedará satisfecho al revisar las jugadas, aunque tampoco fue el principal responsable. Son errores que, en Premier, suelen costar más caro.

Con una semana completa de trabajo por delante antes de recibir a Sunderland, el equipo parece llegar al punto justo: con margen de mejora, pero con una base clara y un once que empieza a dibujarse en la cabeza de todos.

Siete partidos después, llega la verdad

La pretemporada se cierra con cuatro victorias, un empate y dos derrotas en los siete encuentros que la afición ha podido seguir en directo o por streaming. Más allá de los números, queda la sensación de un grupo que ha ido de menos a más, que entiende mejor lo que pide Gary O’Neil y que físicamente aguanta el ritmo que se le exige.

Ahora cambia el escenario. La Premier no perdona, no concede treguas y no se parece en nada a un amistoso de agosto en Berlín. Ipswich ha afinado, ha probado variantes, ha recuperado piezas importantes y ha dado minutos a casi todos.

La próxima vez que el balón ruede, será por puntos. Sunderland viajará a Suffolk el próximo fin de semana y ahí se sabrá si todo este trabajo veraniego ha sido suficiente para que el equipo esté listo para otro asalto a la élite.