Alexander Isak brilla en su debut con Liverpool
Alexander Isak, el fichaje de 125 millones de libras que parecía no llegar nunca a Anfield, eligió Ipswich para presentarse de verdad. Dos zarpazos en nueve minutos, Portman Road silenciado y el primer triunfo del Liverpool en esta Premier League ya en el bolsillo. Y, entre medias, una exhibición de Cody Gakpo que en el club celebran como si fuera un nuevo fichaje: por poco no estaba ya preparando un partido con Manchester City.
El marcador dice 0-2, una noche plácida en Suffolk. El contexto matiza: Ipswich Town es un recién ascendido, valiente pero frágil, que ya se llevó cinco goles en Old Trafford la semana pasada y que sufre cada vez que le encaran con calidad. Aun así, lo que importa para Liverpool va mucho más allá de los tres puntos.
El Isak que pagaron por ver
Por primera vez desde que aterrizó en Anfield tras una tensa salida de Newcastle United, Isak pareció el delantero por el que el club rompió en su día el récord de traspaso británico. El sueco, que el curso pasado se movió entre la falta de forma, las lesiones y la etiqueta de fichaje caprichoso, jugó como el depredador que conocía la Premier.
Su primera temporada fue un calvario: 22 partidos, 1.033 minutos, solo cuatro goles. En liga, 14 encuentros, 703 minutos y tres tantos, uno cada 234 minutos. Números de suplente cualquiera, no de estrella de 125 millones. Encima, eclipsado por Hugo Ekitike en un Liverpool que se desplomó en la defensa del título y que acabó con Arne Slot despedido apenas un año después de levantar la Premier League.
Este Isak fue otro. Mismo dorsal, distinto lenguaje corporal. Se movió al espacio, atacó la espalda de los centrales, presionó con furia. Justo lo que le convirtió en objeto de deseo en Newcastle y lo que nadie entendía que hubiera desaparecido el año pasado.
La recompensa llegó muy pronto. Minuto 6: Gakpo filtra un pase inteligente entre Leif Davis y Jacob Greaves. Isak ataca el hueco, se planta ante Kjell Scherpen y su derechazo es potente, sí, pero el portero de Ipswich colabora desviando el balón hacia su propia red cuando debía hacer mucho más. Liverpool ya mandaba.
Tres minutos después, pura clase. Gakpo, desde su propio campo, rompe líneas con un envío exquisito con el exterior de la diestra. Isak controla con un toque sutil de zurda para dejar atrás a Greaves mientras Scherpen sale desesperado. Un toque con la derecha descoloca al guardameta, otro con la izquierda define suave, casi con desdén. Del pase al gol, una jugada perfecta. Partido sentenciado en nueve minutos.
Isak ya ha igualado sus tres goles ligueros de la temporada pasada. Pero lo que más alivia a Liverpool no es la estadística, sino la sensación: por fin parece que han descifrado el código Isak.
Andoni Iraola lo dejó claro después: «Es un jugador enorme para nosotros. Mis exigencias con él probablemente no serán sobre los goles. Sé que está en forma y en buen estado. Va a producir números. Mi pelea con él será más sobre otras cosas, cómo ayudar al equipo en otras situaciones, pero es bueno que ya haya jugado dos partidos completos, marcando los goles, así que estoy muy contento de tenerlo».
El propio Isak, más sereno, miró atrás: «Estábamos esperando la primera victoria. Hablamos de empezar bien el partido, algo que no hemos hecho últimamente, así que fue perfecto para nosotros conseguir dos buenos goles rápidos. Con una pretemporada normal, creo que estamos empezando a llegar a la forma en la que queremos jugar. Ser ofensivos y atacar a la defensa. Creo que lo hicimos. Marcamos dos y pudimos marcar más».
Sobre su primer año en Anfield no se escondió: «No fue fácil. Obviamente fue una lesión larga y una temporada difícil en general. Pensaba tener un buen Mundial y luego empezar bien la temporada, que creo que ahora sí he hecho. Está un poco detrás de mí, pero no fue fácil».
Portman Road, en cualquier caso, ya es territorio Isak: desde el inicio de la 2024-25, sus cinco goles de Premier League allí son la cifra más alta de cualquier jugador en un estadio rival, igualando el registro de Erling Haaland en Selhurst Park ante Crystal Palace.
Gakpo, el casi vendido que manda en el juego
Mientras Isak se llevaba los focos por los goles, Gakpo firmó un partido que explica por qué en Liverpool respiran aliviados por no haber cerrado su salida. El neerlandés estuvo a punto de marcharse a Manchester City para sumarse a la transición de Enzo Maresca. El plan estaba encaminado, pero el club no consiguió cerrar a Yankuba Minteh desde Brighton ni a Ismaila Sarr desde Crystal Palace. Sin recambio garantizado, Gakpo se quedó.
El destino hizo el resto. Ante Ipswich, ofreció una clase magistral de creación: dos asistencias, sí, pero también control de los ritmos, pausa cuando tocaba, agresividad al espacio cuando olía sangre. Una versión elegante y dominante que se echó de menos el curso pasado.
Virgil van Dijk, capitán del Liverpool y compañero de selección, no ocultó su satisfacción por seguir teniéndolo al lado: «Es enorme. Lo dije antes de que se cerrara el mercado. Es importante para nosotros y lo será esta temporada. Lo mostró aquí. Lo mostró la semana pasada también y en los últimos años. Solo tiene que seguir».
Gakpo arrancó la temporada en modo líder. Isak, en modo goleador. Iraola, que aún busca imponer sus ideas tras relevar a Slot, encontró en Suffolk una noche que le encaja todo: resultado, rendimiento y señales de que su plan empieza a cuajar.
Un debut fugaz, una amenaza a la carrera
Ni siquiera el debut de Bradley Barcola logró eclipsar del todo la noche de Isak, aunque dejó su huella. El extremo francés, llegado por 123 millones de libras desde Paris St-Germain, apenas tuvo 26 minutos, pero bastaron para enseñar lo que trae: zancada larga, cambio de ritmo, sensación de peligro cada vez que arrancaba.
Para Iraola, otro motivo para sonreír. Para los rivales, una advertencia: si Isak recupera su mejor versión, Gakpo mantiene este nivel y Barcola se adapta rápido, la línea ofensiva del Liverpool puede convertirse en una pesadilla semanal.
De la duda al desafío
La temporada no empezó suave para Isak. En la primera jornada, su regreso a Tyneside fue gris pese al contexto emocional. En el segundo partido, ante Nottingham Forest en Anfield, marcó en el 2-2, pero incluso entonces se cuestionó su actuación.
En Ipswich cambió el relato. Fue el Isak «bien jugado» y «bien utilizado». El que corre, aprieta, decide. El que se esperaba cuando se firmó el cheque.
Iraola lo sabe: el reto ahora es sostenerlo. No quiere que esta noche en Portman Road se convierta en un espejismo más en la carrera de un talento excepcional que el año pasado pareció perder el norte.
El sueco ya ha dado el primer paso. La pregunta es si este Liverpool, con Gakpo inspirado, Barcola acelerando y un técnico nuevo decidido a exprimirlos, está ante un simple repunte… o ante el renacimiento de un proyecto que parecía haberse desviado demasiado pronto.






