Italia busca a Pep Guardiola como seleccionador
Italia ha movido ficha. Y lo ha hecho apuntando directamente al técnico más codiciado del fútbol moderno: Pep Guardiola. El presidente del Comité Olímpico Italiano y figura de peso en la federación, Giovanni Malagò, ha confirmado que ya se han producido conversaciones para que el exentrenador de Manchester City se convierta en seleccionador de la Azzurra.
No es un simple sondeo. Es una declaración de intenciones.
Un vacío en el banquillo y una apuesta mayúscula
La selección italiana vive un periodo oscuro. Desde que Gennaro Gattuso dimitió en abril, tras otro fracaso en la clasificación mundialista —tercer Mundial consecutivo sin Italia—, el banquillo está vacío y la presión institucional es enorme.
En ese contexto, Sky Italia destapó el lunes los primeros contactos entre la FIGC y Guardiola, de 55 años, recién salido de un ciclo de diez años en Inglaterra que redefinió al Manchester City: seis títulos de Premier League, tres FA Cups, cinco League Cups y una Champions League. Una década que lo dejó exhausto, como él mismo admitió en mayo: “Estoy tan cansado. En serio, estoy tan cansado”.
Pese a ese desgaste, Italia ha llamado a su puerta.
Malagò abre la puerta a “excepciones”
En una entrevista con la plataforma digital Cronache di spogliatoio, Malagò fue claro: se han mantenido conversaciones con el técnico catalán y la federación está dispuesta a forzar los límites económicos para intentar convencerlo.
“Se han hecho excepciones [financieras], excepciones que, por ejemplo, pueden concernir al nombre que es tan dominante en estas horas: Pep Guardiola”, explicó. Y dejó un matiz clave: “Excepciones por razones obvias que no estoy aquí para explicar, pero no es seguro que esto vaya a salir adelante”.
Italia está dispuesta a pagar como nunca por un seleccionador. Otra cosa es que Guardiola quiera entrar en ese escenario tan pronto después de cerrar su etapa en Manchester.
No solo Pep: Mancini y Pirlo, en la lista
El nombre de Guardiola eclipsa todo, pero no es el único sobre la mesa. Malagò confirmó que Roberto Mancini y Andrea Pirlo también figuran entre los candidatos.
Mancini, otro exentrenador del Manchester City, conoce mejor que nadie lo que significa reconstruir a la Azzurra. Ya lo hizo una vez, guiando a Italia al título de la Eurocopa 2020 hace cinco años.
Pirlo, actual técnico de Dubai United, representa otro perfil: un símbolo del fútbol italiano reciente, con ideas modernas y un aura indiscutible, aunque con menos recorrido en los banquillos de élite.
Preguntado si Guardiola, Mancini y Pirlo eran los únicos nombres en juego, Malagò fue tajante: “Absolutamente no. Pensamos en un cierto perfil y, desde luego, estos nombres encajan en esa categoría”. La federación busca un tipo de entrenador, no un único hombre. Pero la prioridad está clara.
Una tradición casi intocable
La posible llegada de Guardiola rompería una de las tradiciones más arraigadas del fútbol italiano: la selección, casi siempre, ha sido dirigida por técnicos nacionales.
Solo hay dos excepciones en más de un siglo de historia. El húngaro Lajos Czeizler formó parte del comité técnico que dirigió a Italia en los años 50. Más tarde, en la década siguiente, el mítico argentino Helenio Herrera compartió el cargo de seleccionador con Ferruccio Valcareggi.
Nada más.
Convertir a Guardiola en seleccionador supondría un giro histórico. Un paso que Italia nunca ha dado del todo con un extranjero al mando en solitario.
Un extranjero que habla el idioma… y conoce la Serie A
Guardiola nunca ha entrenado en Italia, pero el país no le es ajeno. Habla italiano con fluidez y vivió dos temporadas en la Serie A entre 2001 y 2003, con dos etapas en Brescia y un paso por Roma.
No fue una aventura brillante a nivel deportivo, pero sí una inmersión cultural que dejó huella. Hoy, esa experiencia pesa a su favor: no llegaría como un desconocido.
Su trayectoria posterior es de sobra conocida: un Barcelona que marcó época, un Bayern Munich dominador en Alemania y un Manchester City que convirtió la Premier League en su laboratorio táctico particular. Títulos en cascada, ideas claras, una identidad reconocible.
¿Un regreso exprés al banquillo?
Si finalmente acepta el cargo, su vuelta al fútbol sería fulgurante. Apenas unos meses después de cerrar su etapa en el City en mayo, en la que reconoció que el desgaste emocional y mental había sido enorme y que los recuerdos acumulados en Manchester superaban incluso a los de Barcelona y Bayern.
¿Está preparado para asumir el peso de un país que lleva tres Mundiales seguidos viéndolos por televisión? ¿O Italia llega demasiado pronto en su calendario personal?
La FIGC, mientras tanto, ya ha dejado claro que está dispuesta a romper moldes, presupuestos y tradiciones. El siguiente movimiento le corresponde a Guardiola. Y de su decisión puede depender no solo el futuro inmediato de la Azzurra, sino también el rumbo del fútbol de selecciones en toda Europa.






