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Jarrad Branthwaite y su regreso a Inglaterra tras Alemania

Jarrad Branthwaite vuelve a sonreír con Inglaterra y señala a Alemania como el punto de giro de su carrera reciente. No por un fichaje, ni por un partido europeo, sino por un laboratorio del cuerpo y la mente.

El central de Everton, que encadena un inicio de temporada impecable en la Premier League, ha sido recompensado con un puesto en la lista de Thomas Tuchel para los duelos de Nations League ante España, Chequia y Croacia. Si llega a jugar, será apenas su segunda aparición con la absoluta, un dato que contrasta con su potencial y explica hasta qué punto las lesiones le han cortado el paso.

Alemania, el laboratorio del cuerpo y la mente

Branthwaite no habla de una simple rehabilitación. Habla de un proceso “complejo”. De un verano distinto. Everton, desesperado por encontrar respuestas tras otra temporada marcada por los problemas musculares, decidió enviarlo a la clínica MYOS, en Múnich, al inicio del verano.

Allí, durante tres o cuatro semanas, un equipo especializado trabajó con él en coordinación con el club. No se trataba solo de fortalecer el músculo. Se trataba de entender por qué su cuerpo le fallaba una y otra vez.

Se analizaron patrones de movimiento. Se estudió la relación entre su cerebro, su forma de desplazarse y las lesiones recurrentes en isquiotibiales y aductores. Un enfoque holístico, como lo define el propio jugador. Nada de soluciones rápidas. Un mapa completo del futbolista.

Branthwaite está convencido de que ese viaje cambió algo. Que ahí empezó su regreso real.

Lágrimas en Anfield, dudas en la cabeza

Para entender la dimensión del momento actual hay que volver a abril. Merseyside derby, derrota ante Liverpool y otra vez el mismo infierno: lesión de isquiotibiales, camilla, lágrimas. La escena lo decía todo. No era solo dolor físico. Era la sensación de estar atrapado en un bucle.

Aquel golpe le puso punto final a su temporada. También a cualquier posibilidad de apurar opciones para entrar en la lista del Mundial. Everton lo notó de inmediato: sin él, el rendimiento del equipo se desplomó.

Branthwaite admite que lo peor no es ver el partido desde la grada, sino lo que se instala en la cabeza cuando las lesiones se repiten. Empiezas a dudar de tu propio cuerpo. Saltas al césped con miedo, con la sensación de que en cualquier sprint puede llegar otro pinchazo. Juegas condicionado. O ni siquiera llegas a jugar.

Por eso insiste en la gestión de este verano. Pretemporada controlada, cargas medidas, nada de heroísmos. El objetivo era uno: mantenerse sano. Volver a sentirse futbolista sin mirar cada aceleración como una amenaza.

Siempre presente en la Premier, otra vez en el escaparate

La apuesta está saliendo bien. Después de quedarse en solo 10 apariciones ligueras el curso pasado, el central de 24 años se ha convertido en fijo en la Premier League. Ni rastro, de momento, de aquellas interrupciones constantes.

Ese rendimiento, sólido y continuo, lo ha devuelto al radar de la selección. Branthwaite ya había tocado el cielo brevemente en junio de 2024, cuando debutó con Inglaterra saliendo desde el banquillo en una victoria ante Bosnia and Herzegovina. Aquella noche fue un primer paso. Esta convocatoria, una confirmación de que el camino no se ha roto.

El propio jugador se había marcado el regreso al combinado nacional como objetivo claro para esta temporada, siempre ligado a un requisito básico: recuperar la plenitud física. Primero el cuerpo, luego el resto.

Un desayuno, una llamada y una convicción

La noticia de su nueva llamada le llegó en un momento tan cotidiano como revelador: durante el desayuno. Un inicio de día perfecto, como él mismo lo define. Orgullo, alivio y una sensación íntima de justicia deportiva.

En los meses en los que no podía jugar, Branthwaite se repetía una idea: volver, sumar minutos, ofrecer su mejor versión y ponerse otra vez a tiro de Inglaterra. No quería que su historia internacional quedara en una simple aparición testimonial.

Ahora, con Everton funcionando y su nivel individual al alza, se siente preparado para competir en uno de los vestuarios con más talento del panorama mundial. Reconoce la brutal competencia: calidad en todas las líneas, estrellas consolidadas, jóvenes que empujan. Pero no se encoge.

Afirma que se ve con nivel para estar en esa lista. Y quiere demostrarlo. No pide concesiones. Pide minutos, duelos, responsabilidad.

Porque después de lágrimas, viajes a clínicas especializadas y meses de dudas, lo que busca Jarrad Branthwaite es algo muy sencillo y, a la vez, decisivo: quedarse. Permanecer en la élite, en la Premier, en Inglaterra. Y que esta vez su cuerpo no le cierre la puerta cuando el escenario por fin vuelve a abrirse.