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Jorge Salinas y el interés del Barça: ¿pagarán 16 millones?

El nombre de Jorge Salinas lleva todo el verano dando vueltas en los despachos del Barcelona. Un central adolescente de Racing Santander, un torneo brillante con la selección en el Europeo sub-19 y una cláusula que se ha convertido en muro: 16 millones de euros. Ni un céntimo menos.

El Barça se interesó pronto, en junio. Vio en Salinas un perfil moderno: central, pero capaz de adaptarse a varios registros defensivos, con jerarquía impropia de sus 19 años. El escaparate internacional disparó su cotización y, con él, el número de pretendientes. Lo que parecía una operación de oportunidad se ha transformado en una subasta en la que Racing marca las reglas.

Un pulso por la cláusula

El primer choque llegó incluso antes de que el mercado se calentara. Barcelona y Racing discreparon sobre la interpretación de la cláusula de rescisión de Salinas antes de julio. Desde entonces, el club azulgrana levantó el pie del acelerador. El futbolista seguía en la agenda, pero el camino se empinaba.

En Santander, sin embargo, nadie ha dudado. Chema Aragon, director deportivo de Racing, lo dejó cristalino en declaraciones recogidas por SPORT. El club ya rechazó una oferta de 14 millones de euros por el defensa.

«Ya nos han ofrecido 14 millones y hemos dicho que no», admitió Aragon.

No desveló el origen de la propuesta, pero el mensaje era inequívoco: Salinas sólo saldrá por la cifra que figura en su contrato. Nada de descuentos de última hora, nada de rebajas por presión del mercado.

«Si alguien viene, trae los 16 millones y al jugador le gusta el club, se irá», remató el dirigente.

El plan del Barça, insuficiente

Mientras Racing se aferra a la cláusula, en Barcelona hace semanas que tienen el terreno trabajado con el entorno del jugador. El club azulgrana lleva siguiendo a Salinas desde junio y mantiene un principio de acuerdo con él en cuanto a condiciones personales.

El problema no está en el futbolista. Está en la oferta.

La propuesta inicial del Barça se quedaba muy lejos de lo que exige Racing: 6 millones fijos, 2 en variables y la posibilidad de incluir la cesión de un jugador para abaratar la operación. Una estructura creativa, pensada para encajar en un límite salarial asfixiante, pero que en Santander ni siquiera han contemplado como base de negociación.

Racing no quiere trueques, ni paquetes, ni fórmulas mixtas.

«Puede ser que nos interese un jugador, pero una cosa no tendrá nada que ver con la otra. No vamos a mezclar las dos operaciones», advirtió Aragon, cerrando la puerta a cualquier intento de meter futbolistas en la ecuación para rebajar el coste real.

Racing sube el tono con el reloj en contra del Barça

El mensaje más duro para el Barcelona no es el “no” a los 14 millones. Es lo que viene después. Racing no sólo no piensa abaratar a Salinas con el paso de las semanas; amenaza con encarecerlo.

«Hoy sólo se vende por 16 millones. Mañana, si podemos, por 16,1 millones. Cuanto más nos acerquemos al final del mercado, más exigentes seremos», avisó Aragon.

Nada de nervios de última hora. Nada de aceptar menos por miedo a quedarse con un activo sin vender. Racing sabe lo que tiene entre manos y está decidido a exprimir cada euro de una futura venta. El club recién ascendido se comporta como un vendedor fuerte, no como una entidad necesitada.

Para el Barça, la situación es incómoda. Pagar 16 millones por un defensa que todavía no ha demostrado nada en la élite es una apuesta importante en un verano marcado por las restricciones económicas. El talento de Salinas seduce, pero la ecuación riesgo-precio no encaja fácilmente en el Camp Nou.

Un verano que apunta a aplazamiento

El interés azulgrana es real. El seguimiento, constante. El acuerdo con el jugador, encarrilado. Pero el escenario actual conduce a una conclusión evidente: salvo giro radical en la postura de Racing, la operación tiene más pinta de aplazarse que de cerrarse en este mercado.

En Santander no tienen prisa. Si Salinas se queda, lo hará como pieza clave de un proyecto que quiere consolidarse en la élite. Si se marcha, será sólo bajo sus condiciones.

En Barcelona, la pregunta ya no es sólo si Jorge Salinas es el central adecuado para el futuro. La verdadera cuestión es si este verano es el momento de apostar 16 millones por un defensor que todavía está escribiendo las primeras líneas de su carrera profesional.