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El juicio por la muerte de Maradona se frena por análisis de riñón

El caso judicial que intenta explicar cómo murió Diego Maradona se detuvo otra vez. Y esta vez, por un golpe directo al corazón de la causa: unos análisis de riñón que, según la defensa, ni siquiera serían del propio astro, sino de su padre.

Siete profesionales de la salud están acusados de homicidio culposo por presunta negligencia en la atención que recibió Maradona en sus últimos días, en noviembre de 2020, mientras se recuperaba de una cirugía por un coágulo en el cerebro. Todos niegan haber cometido delito alguno.

Un proceso marcado por tropiezos

El juicio ya venía cargado de polémicas. El primer proceso fue anulado el año pasado, después de dos meses y medio de audiencias, cuando se reveló que uno de los jueces había participado en un documental clandestino sobre el caso. El escándalo obligó a empezar de nuevo.

La nueva instancia se abrió en abril y avanzaba hacia su tramo final. Las partes se preparaban para los alegatos cuando estalló la nueva controversia: los estudios renales incorporados al expediente, según la defensa, corresponderían a Diego Maradona padre, fallecido en 2015, y no al campeón del mundo en México 1986.

El golpe procesal obligó al tribunal a pisar el freno. Las audiencias quedaron suspendidas hasta el 27 de agosto para revisar a fondo esa prueba clave.

El foco en la atención médica y un posible error devastador

Maradona murió de insuficiencia cardíaca y edema agudo de pulmón, con líquido acumulado en los pulmones, en una casa alquilada en Tigre, en las afueras de Buenos Aires, apenas dos semanas después de la operación cerebral. La acusación sostiene que su equipo médico lo dejó desprotegido en una etapa crítica; la defensa responde que se actuó dentro de los parámetros clínicos.

En medio de esa pulseada, el estado de sus riñones apareció como pieza central. Un nefrólogo declaró este martes que la condición renal del exfutbolista debió encender todas las alarmas del cuerpo médico. Según su testimonio, Maradona necesitaba “controles médicos diarios, cuidados de enfermería diarios, análisis de sangre y monitoreo de signos vitales”.

La presión sobre los acusados subió. Pero justo cuando el relato de la acusación parecía ganar fuerza, irrumpió la sospecha sobre los estudios. Si se confirma que los análisis pertenecen al padre de Maradona, el impacto puede ser enorme: quedaría seriamente cuestionada la comisión médica creada para evaluar las circunstancias de la muerte del ídolo. El nefrólogo que declaró forma parte de ese mismo cuerpo, que ha sido especialmente duro al evaluar la calidad de la atención brindada al exjugador.

La fiscalía resiste, la defensa pide claridad

Pese al ruido, la fiscalía salió al cruce de inmediato. Aseguró que la eventual confusión de muestras “de ninguna manera” pone en riesgo la acusación en su conjunto. El fiscal Patricio Ferrari fue tajante: “Ellos no van a lograr tirar abajo el juicio”, advirtió, en referencia a la estrategia de la defensa.

Del otro lado, uno de los abogados de los imputados, que representa a la enfermera Nancy Forlini, negó estar preparando un pedido de nulidad general. Su postura es otra: terminar el proceso cuanto antes. “Quiero que esta causa termine para que mi clienta conozca su destino judicial”, afirmó.

La causa, sin embargo, vuelve a entrar en pausa. Y la pregunta se instala con más fuerza que nunca: cuando el tribunal retome las audiencias en agosto, ¿seguirá el juicio deshilachándose entre errores y sospechas, o finalmente podrá responder cómo murió, realmente, el futbolista más influyente en la historia de Argentina?

El juicio por la muerte de Maradona se frena por análisis de riñón