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Kobbie Mainoo y el futuro del mediocampo del Manchester United

Michael Carrick no se mordió la lengua. Tras el 5-2 de Manchester United sobre Ipswich en Old Trafford, el técnico se detuvo en un nombre por encima del hat-trick de Bruno Fernandes: Kobbie Mainoo. “Inmenso”, lo definió. Y esa palabra encendió algo entre la afición.

El centrocampista, titular en la Premier League por primera vez desde que se quedó sin un solo minuto en el Mundial, respondió con una actuación que pedía foco propio. Carrick se aseguró de que nadie lo pasara por alto en un día en el que el brazalete y los goles apuntaban a Fernandes.

No todos lo ven igual.

El elogio, la réplica y el debate

Ben Foster, exguardameta del United, lanzó una visión mucho menos romántica. En su cuenta de Threads, escribió sin rodeos:

“Amo a Kobbie. Es el futuro, pero todavía no está ahí. Sé honesto contigo mismo y sabrás que no va a ser uno de los primeros cuatro o cinco nombres en la alineación.

“Si puede tener un año cedido donde sea el hombre principal, donde le necesiten y dependan de él cada partido, eso le va a inculcar algo que no va a conseguir en Manchester United”.

Las redes no tardaron en dictar sentencia: para muchos, Foster se equivocaba. Y no por poco. Hay una corriente creciente de aficionados que sostiene justo lo contrario: que Mainoo sí debe estar entre esos “primeros cuatro o cinco nombres” de Carrick.

Pero si eso es cierto, se abre otra cuestión incómoda: ¿qué significa para los tres centrocampistas internacionales por los que el club ha pagado más de 150 millones de libras este verano, después de señalar el mediocampo como prioridad absoluta?

Un calendario que no da tregua

La respuesta no será teórica. Carrick está a punto de sentir en la piel lo que implica jugar la Champions League.

La pasada temporada, el United apenas tuvo dos partidos entre semana en la segunda mitad del curso. Empate ante West Ham, derrota en Newcastle. Después, descansos de 13 y 11 días hasta el siguiente compromiso. Un lujo.

Ese escenario ha desaparecido.

Desde la visita a Everton, el United afronta cinco encuentros en 16 días antes del primer parón internacional. Y si el equipo avanza en la EFL Cup, no habrá un solo hueco libre entre semana hasta Navidad.

La rotación no es una opción. Es una obligación. La pregunta es cómo se reparte el tablero en un mediocampo completamente rediseñado.

Un centro del campo en reconstrucción

Carrick habla de equilibrio. Siempre vuelve a esa palabra.

Casemiro se marchó al final de su contrato. Manuel Ugarte, que ya apuntaba a salida antes de lesionarse el ligamento cruzado anterior en el Mundial, no volverá hasta el año que viene. El vacío era evidente.

Al inicio del verano, el United solo contaba con tres centrocampistas centrales de nivel sénior: Mainoo, Bruno Fernandes y Mason Mount. Y estos dos últimos, más cómodos en zonas avanzadas que en la base del juego.

El mercado, entonces, se convirtió en urgencia. Tras quedarse sin Elliott Anderson y Mateus Fernandes, el club se movió rápido: Andrey Santos llegó desde Chelsea por 48 millones de libras. Un día después, Youri Tielemans firmó procedente de Aston Villa por 35 millones.

En la pretemporada, Santos, de 22 años, se acopló bien con Mount. El brasileño se situó más atrás, protegiendo a la zaga y dando salida limpia. Mount, como interior, en el rol de número ocho, parecía candidato serio a consolidarse ahí… hasta que una lesión a comienzos de agosto volvió a recordar su historial de ausencias.

Tielemans, por su parte, fue probando automatismos con Bruno Fernandes. Una sociedad pensada para partidos de más posesión y control.

Durante la concentración en County Kildare, Carrick se deshizo en elogios hacia Santos: “Para ser tan joven, la forma en la que ha llegado, con su carácter y su personalidad, es un sueño. Es muy positivo, muy maduro, muy atento; quiere aprender. Entra y enseguida intenta ayudar a otros jugadores, hablar en los partidos, comunicarse. Tiene mucha sustancia”.

Sobre Tielemans, el análisis fue más directo: “Youri es un poco más obvio, seguramente porque le hemos visto mucho y todos le conocemos, pero de nuevo, el carácter, la personalidad, la presencia, y encima la calidad. Los dos centrocampistas, en particular, nos van a dar muchísimo de cara al futuro”.

Y entonces apareció Carlos Baleba.

Baleba, la inversión que lo cambia todo

El camerunés aterrizó por 70 millones de libras. Una cifra que le coloca entre los diez fichajes más caros de la historia del club. En esta nueva etapa de contención en el gasto, un desembolso así lleva implícito un mensaje: Baleba también debe estar entre esos “primeros cuatro o cinco nombres” del once.

Cada uno de los nuevos añade una capa distinta al mediocampo del United.

Baleba aporta velocidad, agresividad y una lectura defensiva que permite al equipo morder más arriba. Tielemans ofrece pausa, comodidad con el balón, visión y pase filtrado. Santos destaca en el uno contra uno, tiene buen rango de pase, sentido táctico y esas arrancadas cortas que rompen líneas.

Mainoo, en medio de todos ellos, brilla por otra cosa: pide la pelota en espacios reducidos, gira, sale de la presión y progresa metros con una naturalidad que contagia confianza.

Es un abanico formidable de recursos. Pero no caben todos a la vez.

El puzle de Carrick

Carrick lo sabe y lo vive a diario. Cuando le plantearon los pros y contras de tanta competencia antes del viaje a Everton, sonrió: “Suena como si estuvieras en el despacho de los entrenadores intentando elegir el equipo”.

Su respuesta marcó la línea de su proyecto: “No estamos montando una plantilla para un solo partido el domingo. Necesitamos un grupo que nos lleve durante toda la temporada.

“Hay una imagen completa que tenemos que equilibrar. A veces es cambiar durante el partido, a veces es de un encuentro a otro, a veces juegas cada tres o cuatro días.

“Quien juegue ahí dentro, hablamos de añadir a la plantilla y de sentir que tenemos distintas sociedades y combinaciones en las que podemos confiar para atravesar una temporada con lesiones, sanciones o lo que venga”.

El debate en la grada gira en torno a un chico de 21 años que muchos ya pondrían el primero en la hoja de alineación. El reto de Carrick, en cambio, es otro: convertir esa abundancia en una estructura coherente, sin frenar el crecimiento de Mainoo ni devaluar una inversión millonaria en Baleba, Santos y Tielemans.

El calendario no va a esperar. Tampoco la Champions League. ¿Quién se ganará el derecho a ser uno de esos “cuatro o cinco nombres” intocables cuando llegue la hora de los partidos grandes?