Lautaro Martínez: La Champions es un objetivo claro
Inter se planta en Madrid con la mirada alta y las ideas claras. El martes arranca su camino en la Champions 2026-27 en el Santiago Bernabéu, ante un Real Madrid que conoce de memoria estas noches y que ahora dirige el hombre que los llevó a la gloria en 2010: José Mourinho.
Desde entonces, el club nerazzurro ha rozado el cielo y se ha quemado dos veces: finales perdidas en 2023 y 2025. Las cicatrices siguen ahí. Pero Lautaro Martínez no quiere que se confundan con resignación.
“Es un objetivo”, subrayó el capitán en la rueda de prensa previa. Nada de romanticismos vacíos. Nada de hablar de “sueño imposible”.
“Todos tenemos sueños, pero esto es más que una obsesión. Tenemos que estar tranquilos, sabemos que hay muchos equipos fuertes. Es claramente una meta para nosotros. Desde que llegué, repito que tenemos que trabajar para darle a Inter la mayor cantidad de trofeos posible”.
Duelo de ases: Lautaro vs Mbappé en el Bernabéu
El partido trae un cara a cara de época: Lautaro frente a Kylian Mbappé. Dos de los mejores delanteros del planeta, frente a frente en el escenario más expuesto.
El francés, declarado hincha de Milan, no escatimó elogios para el rival. Habló de un Inter que merece “un enorme respeto” y colocó a Martínez entre los mejores “nueve” del mundo. Palabras que no pasan desapercibidas en el vestuario interista, pero que tampoco desvían el foco.
Lautaro recogió el guante sin inflar el pecho.
“He escuchado lo que dijo. Nos enfrentamos a un equipo lleno de campeones, pero nosotros tenemos nuestras propias armas y jugadores que demuestran año tras año que están en el máximo nivel”, respondió.
“Hemos preparado bien el partido, recuperamos energía. Sabemos contra quién jugamos y Mbappé es sin duda uno de los mejores delanteros del mundo”.
Cristian Chivu, ahora al mando de Inter, se apoya precisamente en esa versatilidad que destaca su capitán: un equipo capaz de mutar sobre la marcha, de defender bajo y salir largo, o de instalarse en campo rival y castigar con posesiones largas. En casa del campeón de Europa, esa flexibilidad no es un lujo, es una obligación.
El caso Julián Álvarez y la voz del amigo
La conferencia no giró solo en torno a Madrid. A Lautaro le tocó también hablar como referente de Argentina. El nombre de Julián Álvarez apareció pronto sobre la mesa.
El delantero de Atlético de Madrid atraviesa semanas turbulentas. Dejó clara su intención de salir este verano, con un interés firme en recalar en Barcelona. El club colchonero cerró la puerta de golpe: ni hablar de reforzar a un rival directo en LaLiga. Resultado: Julián sigue bajo las órdenes de Diego Simeone, atrapado en una situación que él mismo quería dejar atrás.
Lautaro no esquivó el tema.
“Álvarez es amigo mío. No es un momento fácil para él, pero la decisión la tomó el presidente de su club. Espero que siga mostrando el nivel que tuvo siempre”, afirmó.
El mensaje fue corto, directo, sin polémicas gratuitas. Pero dejó claro algo: el vínculo de la Scaloneta pesa, incluso cuando los caminos se cruzan en Europa con camisetas y objetivos distintos.
La era post-Messi en Argentina
El otro gran tema era inevitable: la despedida de Lionel Messi de la selección argentina. Un antes y un después para un vestuario que compartió gloria y golpes con el ’10’: campeón del mundo en 2022, finalista otra vez en 2026.
Lautaro admitió que el grupo ya se había preparado mentalmente para ese momento. Sabían que tarde o temprano llegaría. Eso no lo hizo menos impactante.
“Todos sabíamos que llegaría el día. Fue una noticia muy fuerte por lo que Leo significa para el equipo y para todos nosotros. Me llevo todo lo que nos enseñó”, dijo El Toro.
Sin Messi, el vacío no es solo futbolístico. Falta la figura que marcaba el camino en los partidos grandes, la voz que calmaba y encendía según hiciera falta. Ahí entra Lautaro, ya consolidado como uno de los nuevos líderes naturales de la Albiceleste.
Inter, entre el peso de la historia y la oportunidad
Madrid, Mourinho, Mbappé, el recuerdo de las finales perdidas, la sombra alargada de Messi en la selección. Todo se cruza en la víspera de un estreno que puede marcar el tono de la temporada de Inter.
Lautaro, sin embargo, lo reduce a lo esencial: objetivo, trabajo, trofeos. Nada de excusas, nada de victimismo. El Bernabéu espera. La pregunta es sencilla y brutal: ¿está este Inter listo, por fin, para convertir esa palabra —“objetivo”— en una noche de mayo levantando la Copa?






