Leicester empata en su debut: lección dura en Notts County
El nuevo Leicester de Russell Martin arrancó la temporada con un aviso serio: nada será sencillo tras el descenso. Empate 1-1 ante Notts County, mucho por pulir y una sensación clara de oportunidad perdida pese a que el punto, por lo visto en el césped, fue justo.
Notts County salió con todo. Mandó desde el inicio, apretó arriba y obligó a Leicester a jugar incómodo. El aviso más claro llegó cuando Ollie Cooper cazó un mal despeje de Alex McCarthy y estrelló el balón en el larguero. El dominio local era evidente, el gol parecía cuestión de tiempo… pero no cayó.
Leicester sobrevivió a ese primer tramo y, poco a poco, fue encontrando algo de calma con balón. Martin lo reconoció después: era la primera vez que muchos de sus jugadores se medían a una presión hombre a hombre de este nivel, algo que solo habían probado en pretemporada ante Málaga. Varios debutantes, canteranos estrenándose en partido competitivo de liga, un contexto nada sencillo. Y aun así, el técnico aseguró haber “disfrutado” de la primera parte por el control y la paciencia de su equipo.
Golazo de Joseph y giro en el ambiente
Tras el descanso, el duelo se abrió. Notts County empujó de nuevo, Leicester tuvo que “aguantar el temporal”, en palabras de su entrenador, antes de volver a asentarse. Cuando lo hizo, golpeó.
En el minuto 62, Jayden Joseph se inventó el momento de la noche: control, conducción y derechazo lejano que superó a James Belshaw. Un disparo potente, seco, imparable. 0-1 y un castigo duro para un Notts County que había marcado el ritmo del partido durante buena parte del encuentro.
El gol cambió todo. El marcador, el ruido en la grada y el lenguaje corporal de ambos equipos. Martin lo explicó sin rodeos: tras el tanto, apareció la ansiedad. El ambiente en el estadio se transformó y Leicester no supo protegerse con la pelota. Dejó de cuidarse entre sí con el balón, justo lo contrario de lo que busca el técnico.
Paterson aprieta y Grant hace justicia
Notts County, lejos de caerse, se lanzó a por el empate. Martin Paterson, el hombre que los llevó al ascenso vía play-off la temporada pasada, agitó el banquillo. Y funcionó.
Emile Acquah, uno de los que entraron desde el banco, rozó el gol con un cabezazo que se estrelló en el poste. El aviso fue serio. Leicester no reaccionó. La presión local se hizo constante.
En el minuto 81, llegó la recompensa. Centro al área, balón dividido y Conor Grant, también suplente, apareció en el sitio justo para empujar desde muy cerca. 1-1, alivio en Meadow Lane y sensación de justicia en el marcador.
Paterson, pese a celebrar el empate, no escondió su sensación: Notts County mereció más. “Estoy decepcionado porque jugábamos en casa”, admitió, aunque se negó a que esa palabra definiera la noche. El vestuario estaba silencioso, convencido de que habían tenido ocasiones de sobra para ganar. El técnico coincidió: su equipo generó tantas “situaciones” como Leicester, pero falló en la definición.
Martin, entre el optimismo y el aviso
Para Russell Martin, el estreno liguero deja un mensaje doble. Por un lado, se queda con la energía, la agresividad y la cantidad de balones recuperados. Habla de “lucha”, de “unión”, de una primera parte con mucha posesión y paciencia para abrir espacios en un campo que, avisó, siempre iba a ser complicado.
Por otro, no oculta que hay “muchísimo” por trabajar. Reconoce que algunas de las ocasiones concedidas nacen de falta de compostura con la pelota y de una intensidad irregular. Detalles que le frustran porque, según él, el equipo había mostrado mucha solidez en esos aspectos durante la preparación.
El tramo final, con Leicester reculando y cediendo el control tras el 0-1, se convierte en la gran lección del día. El propio Martin lo resumió con claridad: cuando no se cuidan entre ellos con el balón, su idea de juego se desmorona.
Paterson, en cambio, sale reforzado. Ve a su Notts County competitivo ante “un muy buen equipo” que, está convencido, dará problemas a muchos rivales. Y al mismo tiempo eleva el listón interno: no quiere que el empate esconda la exigencia. Hay campo de entrenamiento, hay margen de mejora y hay ambición para algo más que simplemente sobrevivir.
Leicester inicia el camino de regreso tras el descenso con un punto y un recordatorio incómodo: el escudo pesa, pero ya no asusta como antes. La pregunta es cuánto tardará el equipo de Martin en convertir estas lecciones en victorias.






