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Leipzig reflexiona tras derrota ante Como

El vestuario de Leipzig ardía de frustración. No por la derrota en sí, sino por la forma. Por la sensación de haber sido superados en todo: ideas, coraje y balón.

David Raum, capitán y voz autorizada, no escondió nada. Ni una excusa. Solo autocrítica cruda.

“Esto se siente realmente horrible, hoy nos dieron una verdadera paliza”, admitió el lateral izquierdo de 28 años, todavía con la mirada perdida en lo que acababa de ocurrir. “La primera parte fue terrible. La segunda quizá un poco mejor. En general, no fue una buena actuación por nuestra parte”.

Leipzig llegó con un plan. Sobre el papel, sólido. Sobre el césped, invisible.

“Tenemos que aprender de esto. Necesitamos juntarnos lo antes posible, en realidad teníamos un plan claro”, insistió Raum. “Pero otra vez no fuimos lo bastante valientes ni lo bastante inteligentes con el balón. Tuvimos las opciones para jugar. Pero no fuimos lo bastante afilados, hoy no hubo suficiente de nada”.

Lección de Como en el estreno de Fàbregas

Al otro lado, el Como de Cesc Fàbregas, recién aterrizado en la Serie A y respaldado con fuerza por el grupo Djarum desde 2019, dio una clase de fútbol asociativo y convicción con la pelota. No solo ganó. Marcó una diferencia de nivel.

Willi Orban, líder en el eje de la zaga, lo reconoció sin rodeos. El plan de los visitantes se vino abajo muy pronto.

“Tenía la sensación de que teníamos un plan de juego razonable, pero quedó claro muy rápido que no podíamos agarrar el partido de Como”, explicó el central de 33 años. “Este partido duele mucho hoy”.

El dolor, sin embargo, vino acompañado de una admisión contundente: el rival hizo todo lo que Leipzig no se atrevió a hacer.

“Como nos mostró lo que significa ser activo con el balón, tomar decisiones con el balón y dar buenos pases en el último tercio”, detalló Orban. “Tenemos que aprender eso de nuestros oponentes hoy; crédito para ellos. Al final, nuestro plan de juego no funcionó”.

Entre las palabras de Raum y Orban se dibuja una misma imagen: un equipo que se sabe lejos del estándar continental que pretende alcanzar. La pregunta ya no es qué salió mal ante Como. La verdadera cuestión es cuánto tardará Leipzig en transformar esta humillación en un punto de giro real de su temporada.