Liverpool enfrenta otro cambio en la dirección deportiva
Liverpool afronta otro relevo en los despachos: Richard Hughes deja el cargo de director deportivo y el club se ve obligado a buscar, por cuarta vez en cuatro años, a la figura que debe marcar el rumbo deportivo de Anfield.
La salida de Hughes, de 47 años, no sorprende a nadie dentro de la estructura del club. Su nombre lleva meses vinculado a un puesto similar en Al-Hilal, de la Saudi Pro League, y el propio dirigente comunicó a Liverpool a comienzos de año su intención de marcharse, una decisión que se aceleró tras la salida de su amigo Michael Edwards, hasta entonces director ejecutivo de fútbol de Fenway Sports Group (FSG), el grupo propietario.
Pese a ese escenario, Liverpool y Hughes pactaron una transición controlada. Con el mercado estival ya en marcha y operaciones de enorme calado sobre la mesa, como el fichaje de Bradley Barcola por 123 millones de libras, el club entendió que necesitaba estabilidad en la dirección deportiva. La buena sintonía de Hughes con el nuevo entrenador, Andoni Iraola, terminó de sellar el acuerdo: seguiría en su puesto hasta el cierre de la ventana de traspasos.
Desde el club insisten en un punto clave: no han recibido ninguna propuesta de Al-Hilal para que Hughes comenzara a trabajar con ellos este verano. En Liverpool sostienen que el director deportivo ha estado plenamente dedicado a la entidad durante todo el periodo de fichajes, sin dobles funciones ni interferencias externas.
Un puesto clave, otra vez vacante
El vacío que deja Hughes activa de inmediato la maquinaria de FSG. La búsqueda de su sustituto ya está en marcha y la lidera Mike Gordon, presidente de Fenway Sports Group, que retomó la gestión diaria del club tras la marcha de Edwards del cargo de director deportivo en 2022.
Quien llegue se sumará a una lista tan prestigiosa como inestable en el tiempo: desde la salida de Edwards han pasado por el puesto Julian Ward, Jörg Schmadtke y ahora Hughes. Tres directores deportivos en apenas dos años antes de este nuevo giro. Un ritmo alto para un área que, por naturaleza, exige continuidad y visión a largo plazo.
A pesar del relevo, en Liverpool recalcan que la estructura futbolística no se desmantela. Ward continúa como director técnico de FSG, mientras que Pedro Marques mantiene su rol como director de desarrollo de fútbol en el grupo. En el día a día del club siguen también el asistente de la dirección deportiva, David Woodfine, y el jefe de ojeadores, Barry Hunter, además del equipo de liderazgo sénior en el centro de entrenamiento.
La sensación es clara: el andamiaje permanece, pero falta la figura que lo coordine desde arriba. En un mercado cada vez más agresivo, con la Premier League bajo presión financiera y la Saudi Pro League irrumpiendo con fuerza, la elección del próximo director deportivo marcará el tono del siguiente capítulo en Anfield.
Liverpool ya ha demostrado que sabe reinventarse en el césped. Ahora necesita demostrarlo, otra vez, en los despachos.






