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Liverpool se rinde a Jacquet: el nuevo pilar de la defensa

Liverpool no ha tardado en encontrar un nuevo pilar para su defensa. Se llama Jeremie Jacquet, tiene 21 años, viene de Rennes y en pocas semanas se ha convertido en uno de los nombres más repetidos en la ciudad. Llegó señalado como el relevo a largo plazo de Ibrahima Konaté. De momento, su impacto está siendo inmediato.

Konaté se marchó el verano pasado a Real Madrid, libre, después de encadenar actuaciones de peso en la Premier League. Su salida dejó un vacío evidente en la zaga y en la salida de balón. No era una pieza sencilla de reemplazar.

Ahí apareció Jacquet. Y no ha necesitado periodo de adaptación.

Un novato con nervios de veterano

La prensa local no ha tardado en encender los focos sobre el francés. En cuestión de semanas, los elogios se han multiplicado. El joven central no solo ha cumplido: ha elevado el listón.

El Liverpool Echo destacó su actuación del pasado sábado ante Fulham, en un partido áspero, de esos que dejan cicatriz. Según el diario, Jacquet fue de los pocos que abandonó el césped de Anfield con la cabeza alta. Ordenado, sereno, sin estridencias, sostuvo el tipo cuando el equipo se tambaleaba.

El mismo medio subrayó un rasgo que ya empieza a definirle: “lo más distintivo de Jacquet son sus nervios de acero”. En un Liverpool en plena transición, con estructuras y jerarquías moviéndose, el francés ha entrado como si llevara años en el vestuario. Asumir el rol de Konaté con esa naturalidad, con solo 21 años recién cumplidos este verano, no pasa desapercibido.

El veredicto del periódico fue contundente: a esa edad, está por encima del nivel que mostró Konaté en su momento. Y, a la vista de lo que se ha visto hasta ahora, reúne todos los ingredientes de un futuro gran jugador.

Mucho más que un central corrector

El análisis no se queda en la solidez defensiva. This is Anfield, otro de los altavoces de referencia en el entorno del club, ha ido un paso más allá al evaluar su impacto. Para ellos, Jacquet no solo ha impresionado atrás: también ha aportado en ataque más de lo que se ha visto recientemente desde la zona de medios.

Sus contribuciones ofensivas han superado, según este medio, lo ofrecido por el dúo de centrocampistas Ryan Gravenberch y Dominik Szoboszlai. Un dato que dice mucho del tipo de defensor que se ha encontrado Liverpool: uno que no se limita a despejar balones, sino que inicia jugadas, rompe líneas y se ofrece como apoyo constante.

Con el balón en los pies, el francés ha devuelto a la defensa una calma que el equipo había perdido desde la salida de Konaté. Esa pausa, esa capacidad para elegir el pase correcto bajo presión, se ha convertido en un recurso imprescindible para el once de Liverpool.

El club buscaba una solución a largo plazo para el hueco que dejó uno de sus centrales más fiables. Lo que ha encontrado, al menos de momento, es a un jugador que ya se comporta como si ese puesto le perteneciera por derecho.