Logotipo completo Cancha Firme

Liverpool y el dilema de Nico Paz: ¿permitir que se una al Chelsea?

El cambio de era en Liverpool no solo se nota en el banquillo. También se palpa en la sala de reuniones donde se deciden los fichajes. Con Jürgen Klopp, el club construyó un modelo quirúrgico: detectar una carencia, buscar el perfil exacto, fichar al “encaje perfecto” y dejar que el técnico exprimiera cada virtud. Funcionó. Y muy bien.

Ahora el guion es otro. La directriz es simple y brutal: ir a por el mejor futbolista disponible, juegue donde juegue, y dejar que el entrenador arme algo competitivo con ese talento. Un enfoque más de colección que de puzzle.

El resultado ya se ve en la plantilla: dos delanteros centro muy parecidos, ningún mediocentro defensivo puro, cuatro extremos zurdos, ni un solo extremo derecho natural. Un central ocupando el lateral diestro mientras el lateral derecho fichado no convence… como lateral derecho.

Es una política de “tirar dinero al problema hasta que funcione”. Con un suelo muy alto: con tanta calidad, lo normal es instalarse entre el sexto y el séptimo puesto como mínimo. Solo se derrumba si se ficha mal de manera sistemática, el ejemplo que muchos señalan cuando miran al Manchester United.

El caso Nico Paz: cuando el talento obliga a romper el tablero

En ese contexto, la posible llegada de Nico Paz encaja a la perfección… aunque, sobre el papel, no haya hueco claro para él en el once. Si la consigna es ir a por el mejor jugador que se pueda fichar, el argentino entra directo en la cima de la lista.

Paz explotó la pasada temporada. Lo hizo en silencio mediático, pero con números y rendimiento de estrella absoluta. Según el modelo interno de “Value Adder”, se situó como el quinto futbolista más valioso de las cinco grandes ligas europeas. Puede que esa cifra lo sobredimensione un punto, pero sirve para tomar la medida del nivel que ha alcanzado.

No es solo un mediapunta devastador con balón. Es un atacante que defiende como un especialista. El mejor mediapunta defensivo de Italia “por un tramo enorme”, hasta el punto de que llamarlo “atacante que ayuda atrás” se queda corto. Su impacto sin balón lo coloca entre los mejores defensores de la Serie A… partiendo desde zonas avanzadas.

Con 22 años, Paz es un talento total. Un futbolista que junta creatividad, presión, lectura táctica y capacidad para sostener al equipo. Real Madrid lo entendió bien cuando lo vendió de vuelta a Como este verano, blindándose con una cláusula de recompra aumentada. Según TuttoMercatoWeb, esa opción se sitúa ahora en 80 millones de euros.

Y ahí entra el factor que enciende todas las alarmas en Anfield: Chelsea estaría dispuesto a ir hasta los 100 millones para llevárselo.

Liverpool no puede mirar hacia otro lado

Si Chelsea pone ese dinero sobre la mesa y Liverpool se queda quieto, el club de Anfield corre el riesgo de ver cómo uno de los talentos más completos de su generación aterriza en un rival directo. Y no solo eso: perdería al tipo de jugador que encaja como un guante en la idea ofensiva más sugerente que se ha imaginado para su futuro inmediato.

Porque Nico Paz se perfila como una pieza natural para un sistema sin delantero centro clásico, compartiendo espacio y responsabilidades con Florian Wirtz. Dos falsos nueves. Dos “Roberto Firmino” modernos, con la capacidad de bajar a recibir, girar, asociarse, atacar los espacios y, al mismo tiempo, liderar la presión alta.

Ese tipo de estructura ofensiva, con dos focos creativos que también son los primeros defensores, puede devolver a Liverpool a un territorio que conoce bien: un ataque que no solo marca diferencias, sino que asfixia al rival desde el primer pase.

Si Paz sale al mercado, no hay debate interno que valga: sería, con diferencia, el mejor futbolista al que Liverpool podría aspirar el próximo verano. Y justo eso es lo que dice la nueva línea deportiva del club: si el mejor está disponible, hay que ir a por él.

La pregunta ya no es si encaja en el once actual. La pregunta es otra, mucho más cruda: ¿puede permitirse Liverpool ver cómo un jugador así se viste de azul en Londres y no de rojo en Anfield?