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Liverpool y el precio de Barcola: ¿una decisión crucial?

El vacío que ha dejado Mohamed Salah en Anfield no es solo emocional ni simbólico. Es numérico. Brutal. Y está marcando cada conversación en los despachos de Liverpool mientras el mercado se agota y Paris Saint-Germain se sienta a la mesa con una cifra que corta la respiración: 145 millones de libras por Bradley Barcola.

Salah se marchó libre a Trabzonspor y dejó al club con una herida abierta en el costado derecho del ataque. Nueve años, 442 partidos, 257 goles, 123 asistencias, dos títulos de Premier League y una Champions. No se reemplaza eso con una simple “oportunidad de mercado”. Se reemplaza, si acaso, con una operación quirúrgica… o con un golpe de chequera que puede condicionar un proyecto entero.

Barcola, prioridad… a precio de oro

Entre los nombres que han sonado —Yan Diomande, Ibrahim Mbaye— uno ha ido ganando peso hasta colocarse en la cima de la lista: el francés de 23 años Bradley Barcola. Liverpool lo ve como el objetivo principal para reconstruir su frente ofensivo. PSG, en cambio, lo ve como un activo en pleno auge y, sobre todo, como la llave para exprimir al máximo la urgencia de los ingleses.

Ahí entra en escena Michael Owen. En declaraciones al ECHO, el exdelantero del Liverpool no escondió su sorpresa ante las cifras que se manejan.

“Eso suena extorsivo, ¿no? Para alguien que no está probado en la Premier League”, apuntó, subrayando el contraste entre el talento del jugador y el coste que exige PSG. Barcola ha competido al máximo nivel, sí, pero la barrera de la liga inglesa sigue siendo un filtro implacable para cualquier fichaje.

Owen fue más allá: “Si llega a 145 millones de libras… es una cifra que te deja boquiabierto”. No es solo un comentario al pasar; es el sentir de buena parte del entorno del club, consciente de que el mercado huele la desesperación.

La recomendación de Owen y un tren que ya pasó

El exinternacional inglés recordó, además, una alternativa que defendió públicamente hace meses: Jared Bowen, de West Ham, como heredero natural de Salah en la banda derecha.

“Si fuera Liverpool, intentaría fichar a Jared Bowen para reemplazar a Salah. Tenía mucho sentido”, recordó. Pero ese escenario ya no está sobre la mesa. “Obviamente, eso ya no parece posible”, admitió. El tren Bowen ha pasado, y Liverpool se ve ahora en un callejón más estrecho.

Cuando todo el mundo sabe que necesitas un jugador de primer nivel, el mercado sube el volumen. “El problema es que todo el mundo sabe que estás desesperado por un jugador de clase mundial, así que vas a tener que pagar una barbaridad”, explicó Owen. Y ahí encaja a la perfección la postura de PSG: si quieres a Barcola, será a precio de estrella consagrada.

De la abundancia al vacío en las bandas

Las palabras de Owen también retratan un cambio de era en Anfield. Hubo un tiempo reciente en el que las bandas eran un lujo permanente: Salah, Sadio Mané, Luis Díaz. Un tridente de extremos capaces de destrozar defensas desde cualquier ángulo.

“Antes eran Salah, Mané y Díaz”, recordó. “Ha habido tantos grandes jugadores de banda en Liverpool a lo largo de los años. Y ahora se siente como si hubiera una escasez, por supuesto, en Liverpool”.

Esa sensación no es exagerada. La plantilla actual ya no exhibe la misma profundidad ni el mismo nivel élite en las alas. Owen lo resumió con crudeza: “Probablemente necesitan dos. Seguro que necesitan uno”. El mensaje es claro: no basta con un parche, hace falta una reconstrucción seria en esa zona del campo.

Entre la necesidad y el riesgo

Barcola encaja en el perfil que busca el club: joven, con calidad, disponible y con margen de crecimiento. “Parece uno que está disponible, que tiene la calidad”, apuntó Owen. Y el humo ya es demasiado denso como para ignorarlo: “Suena a que no hay humo sin fuego. Parece que estarían interesados”.

La gran cuestión, como siempre, se reduce a una cifra. PSG ha marcado la línea roja en 145 millones de libras. Liverpool debe decidir si cruza ese umbral o si se planta, aun sabiendo que la temporada se les puede hacer larguísima sin un sustituto de nivel para Salah.

“Mucho dependerá del precio, supongo”, concluyó Owen. En realidad, no es una suposición: es la frase que define el verano de Liverpool. Entre la urgencia deportiva y la prudencia financiera, el club está a un paso de tomar una decisión que puede marcar su próxima década.