Liverpool busca reforzar su plantilla antes del cierre del mercado
Andoni Iraola no ha terminado. El nuevo técnico del Liverpool prepara más retoques de calado en su plantilla antes de que el mercado de verano baje la persiana, y en Anfield se espera movimiento.
Así lo anticipa Stefan Borson, exasesor financiero del Manchester City, que en declaraciones exclusivas a Football Insider dibuja un final de ventana intenso para el club red. Según su visión, lo que viene ahora es una auténtica operación limpieza y reconstrucción.
Un verano de salidas pesadas y llegadas por completar
El Liverpool ya ha dado los primeros pasos. Jeremy Jacquet llegó tras firmar su precontrato en febrero y se han sumado Victor Munoz y Ronald Araujo para reforzar el grupo de Iraola en Merseyside.
Pero las altas no han tapado el ruido de las bajas. Ibrahima Konate, Andy Robertson y Mohamed Salah se marchan como agentes libres. Tres pesos pesados que se van sin dejar un euro en caja y que abren huecos enormes en defensa, banda izquierda y ataque. La inquietud en la grada es lógica. El equipo cambia de era… y aún no se ve del todo el nuevo dibujo.
El gran nombre del verano en la agenda del Liverpool es Bradley Barcola. El atacante del PSG gusta, encaja en el perfil que busca Iraola, pero el precio marcado por los campeones de la Champions se ha convertido en el gran obstáculo de la operación. El club estudia alternativas.
Una de ellas lleva a otro jugador del vestuario parisino: Ibrahim Mbaye. Se le contempla como opción más asequible que su compatriota, una vía menos costosa para apuntalar el frente ofensivo sin desbordar el presupuesto.
“Van a comprar dos o tres jugadores”
Borson no duda al hablar del tramo final de mercado en Anfield. Para él, el escenario es claro: ventas de secundarios y varias incorporaciones en el tramo decisivo de la ventana.
“Luego viene la limpieza. Creo que tienes una especie de situación de limpieza en la que los clubes intentan deshacerse de sus jugadores de fondo de armario”, explica. “El Liverpool, presumiblemente, va a empezar a estar activo en el mercado. Hay que pensar que van a comprar dos o tres jugadores en las últimas semanas”.
Su previsión apunta a un volumen alto de operaciones, pero en un escalón económico concreto: “Sigo pensando que queda mucho negocio por hacer, pero probablemente en el tramo bajo, por debajo de las 50 millones de libras”.
Es decir, menos fichajes galácticos y más apuestas calculadas. Refuerzos que completen el bloque y permitan a Iraola ajustar la plantilla a su idea de juego sin disparar el gasto.
Una pretemporada que avisa
Los amistosos han encendido las alarmas. Las derrotas ante Leeds United y Monaco han dejado la sensación de que el Liverpool necesita algo más. Más piernas, más fondo de armario, más jerarquía en momentos clave.
El equipo ha mostrado lagunas que no se corrigen solo con sesiones de entrenamiento. Falta competencia en ciertas posiciones y, con la marcha de figuras como Salah o Robertson, la responsabilidad recae ahora en un grupo que todavía se está conociendo.
De ahí que en el entorno del club se dé casi por hecho que Bradley Barcola acabará vistiendo de rojo, con la expectativa añadida de que, una vez cerrado ese fichaje, el Liverpool vuelva a gastar fuerte en otros nombres de peso. Esa es la narrativa que se ha instalado alrededor de Anfield: un golpe grande en ataque y más inversión para completar el puzzle.
¿Quién más puede salir?
No todo será fichar. El Liverpool también puede vivir un final de mercado agitado en el capítulo de salidas.
Tottenham Hotspur sigue muy pendiente de Cody Gakpo. El interés es real, aunque aún no está claro si los londinenses darán el paso definitivo para presentar una oferta. La situación de Alexis Mac Allister también se ha convertido en tema recurrente de debate, con su futuro observado con lupa después de una temporada en la que ha sido pieza clave y, al mismo tiempo, uno de los activos más valiosos del club.
En la portería, el verano apuntaba a terremoto. Alisson estuvo muy cerca de hacer las maletas rumbo a Juventus hace unas semanas. Era el movimiento que muchos dentro y fuera del club daban por hecho. Sin embargo, el tiempo ha corrido a favor del Liverpool. Con solo unos días por delante antes del inicio de la nueva temporada, vender ahora al guardameta titular se percibe como un riesgo innecesario, casi una temeridad deportiva.
El escenario es claro: Iraola necesita un cierre de mercado fuerte para calmar la inquietud de la grada y dotar de equilibrio a un equipo en plena transición. La pregunta es si las próximas dos semanas bastarán para reconstruir, sobre la marcha, un Liverpool capaz de pelear por todo desde el primer día.






