Manchester City y su defensa del título en la Women's Super League
Cuando Manchester City arrancó la defensa de su título de la Women's Super League, la pregunta flotaba en cada previa, en cada tertulia, en cada vestuario rival: ¿les dará para todo?
Durante años, el club ha tropezado siempre en el mismo punto ciego: competir a la vez en la élite europea y pelear el campeonato doméstico. Brillaban en la WSL, se apagaban en la Women's Champions League. O al revés. Nunca las dos cosas al máximo nivel.
Este curso, el escenario era distinto, pero la duda seguía ahí.
Un verano austero, un inicio demoledor
City no se lanzó a una revolución. Apenas tres fichajes en verano, bloque principal intacto, el mismo grupo que rompió una sequía de una década para levantar la WSL la pasada temporada. El mensaje era claro: continuidad, no ruptura.
Sobre esa base, Andrée Jeglertz tenía que hacer malabares. Rotar, sostener el nivel competitivo y responder a una exigencia brutal de calendario. Hasta ahora, lo está logrando con una calma que contrasta con el ruido exterior.
City ha ganado todos sus partidos en la WSL y todavía no conoce la derrota en Europa. Lo ha hecho sin repetir once inicial ni una sola vez. No hay once tipo, hay plantilla. Y, aun así, no se ha resentido el ritmo, ni la identidad, ni la agresividad en los segundos tiempos.
Las suplentes no entran para rellenar minutos. Entran para cambiar partidos. Beth Mead salió del banquillo para asistir ante Birmingham City. Kerstin Casparij necesitó un solo toque para marcar frente a Arsenal. Impacto inmediato. Sin transición.
Remontadas que hablan de carácter
Los números cuentan una historia. La forma de conseguirlos, otra todavía más reveladora.
En Múnich, City caía 2-0 ante Bayern en su estreno europeo. Volvió. Empató. Se negó a que la noche alemana marcara el tono de su campaña continental. Frente a Real Madrid, volvió a levantarse para sellar un 1-1 que sabe a punto trabajado, no a premio inmerecido.
En la WSL, ya ha sumado seis puntos viniendo desde atrás, más que ningún otro equipo. No es casualidad. Es patrón.
Tras el 4-2 a Arsenal, Jeglertz lo resumió con una claridad que encaja con lo que se ve sobre el césped: los últimos 30 minutos pertenecen a City. El técnico subrayó que los cambios han “girado” partidos una y otra vez y que el equipo “termina arriba”, sin perder intensidad. No es un detalle menor, es un rasgo de identidad.
Solo se puede empezar con 11, pero hay cinco cambios. City está explotando esa regla mejor que nadie.
El peaje de años anteriores, la lección aprendida
El club ya sabe lo que cuesta intentar abarcarlo todo. Subcampeón de la WSL en 2019 y 2020, City no pasó de octavos en Europa en ninguna de esas campañas. En 2021, volvió a ser segundo en la liga y alcanzó al menos cuartos en las dos copas domésticas y en la Champions.
Pagó ese esfuerzo. Las dos temporadas posteriores fueron un frenazo: eliminaciones en la fase previa de la Champions y caídas hasta el tercer y cuarto puesto en la WSL. El techo competitivo se convirtió en un muro.
Este año no quieren repetir el mismo guion.
Lauren Hemp, en un estado de forma eléctrico, lo dejó claro al valorar los empates europeos: no están “a su nivel” pese a la entidad de Bayern y Real Madrid. El listón interno es más alto que el de la clasificación.
Jeglertz, satisfecho con la segunda parte ante el conjunto blanco, mantiene el mismo tono exigente. Reconoce el nivel de los rivales, celebra no haber perdido, pero insiste: si quieres llegar lejos en el torneo, hay que ganar también estos partidos. Dos puntos, dos buenas segundas partes, pero aún falta el partido completo, los 90 minutos redondos.
Un arranque “aceptable”, no perfecto. Un punto de partida, no de llegada.
Fondo de armario y un reloj que marca el minuto 90
La temporada apenas ha empezado. Cinco jornadas en la WSL, cuatro partidos de fase de liga aún por delante en Europa. Y, sin embargo, ya hay señales claras de algo que antes faltaba: profundidad real de plantilla.
Vivianne Miedema, Sydney Lohmann, Rebecca Knaak y Risa Shimizu siguen recuperándose de sus lesiones. Sam Coffey salió tocada del triunfo clave ante Arsenal. Sobre el papel, un escenario para la preocupación. En la práctica, City ha respondido con una mezcla de rotación inteligente y resiliencia competitiva.
De los 16 goles que lleva en la WSL, 10 han llegado en segundas partes. Tres, en tiempo añadido. Cuando otros equipos se parten, City aprieta. Cuando el reloj pesa, ellas corren más.
Jugadoras clave como Kerstin Casparij, Khadija Shaw o Yui Hasegawa han disputado menos minutos que a estas alturas del curso pasado. No es casualidad, es planificación. Coffey, pieza central en el centro del campo, ha participado en todos los encuentros, pero solo ha completado uno entero. El cuerpo técnico dosifica, protege y mantiene alto el nivel sin exprimir a nadie en octubre.
El ejemplo perfecto fue el domingo. Casparij, vicecapitana, sabía al descanso que iba a entrar. Se preparó con tiempo, entró en el minuto 63 y marcó el gol que volteó el duelo ante Arsenal. Después, explicó que la claridad de Jeglertz le permite jugar con instinto, con libertad, sin dudas. Un detalle táctico, pero también emocional.
Una mentalidad de largo recorrido
En el vestuario, el mensaje es nítido. Casparij habló de “resiliencia” y “mentalidad” como señas de este City. Destacó la calidad de las jugadoras que salen del banquillo y cambian partidos. No es una frase hecha: los datos y las remontadas lo respaldan.
En una temporada larga, con viajes europeos, lesiones y presión constante, no basta con un once brillante. Hace falta un grupo entero dispuesto a asumir minutos, roles y momentos. City empieza a parecer exactamente eso: un bloque amplio, conectado, con jerarquías claras pero sin zonas muertas en la plantilla.
Nada está ganado. Ni la WSL, ni la Champions, ni la batalla contra el desgaste. Pero hay algo que sí ha cambiado respecto a años anteriores: esta vez, cuando se pregunta si Manchester City puede competir en todos los frentes, la respuesta ya no suena a ilusión. Suena a reto asumido. Y a un equipo que, por fin, parece preparado para sostenerlo hasta mayo.






