Manchester United sufre derrota histórica en Old Trafford
La última vez que Manchester United perdió en Old Trafford tras ir ganando 2-0, Sir Alex Ferguson dirigía a St Mirren. No había irrumpido aún en Aberdeen, ni mucho menos en el banquillo de los “Red Devils”. La famosa Class of ’92 estaba en pañales cuando John Pratt firmó el 4 de septiembre de 1976 el gol de la remontada para Tottenham.
Ese es el marco histórico del sonoro batacazo que sufrió el United en la tercera ronda de la Carabao Cup ante Brighton. Un tropiezo que no solo elimina al equipo de Michael Carrick, sino que agranda la sensación de deriva deportiva y emocional alrededor del club.
Protestas, bronca y butacas vacías
El ambiente ya venía enrarecido. Tras las protestas dentro y fuera del estadio en la derrota del domingo frente a un Manchester City con diez hombres, la afición volvió a dictar sentencia.
Al pitido final, la mayoría de seguidores optó por marcharse mientras los jugadores iniciaban la vuelta de agradecimiento. Otros se quedaron para abuchear, como ya habían hecho cuando el equipo se vio por detrás en el marcador a 21 minutos del final. Y cuando la plantilla se acercó al túnel, junto a la zona más ruidosa de Old Trafford, las preguntas fueron directas, sin filtros: “¿Qué ha sido eso?”. El lenguaje, bastante más crudo.
En medio de ese clima, un nombre flotaba en el aire: JJ Gabriel. El chico de 15 años esperaba su estreno con los mayores. Nada de lo que vio o escuchó en Old Trafford le habrá hecho pensar que se equivocó al dar la espalda al club hace unos días. Y es muy probable que, con el partido roto y Bruno Fernandes entrando desde el banquillo en los minutos finales, ese debut prometido hubiera quedado igualmente descartado.
Carrick, sin excusas pero sin freno
“Por supuesto que podemos darle la vuelta, tenemos muy buenos jugadores”, defendió Michael Carrick. “Se siente mal porque no hemos tenido una gran semana o dos, o tres semanas”.
El balance es demoledor: dos victorias en lo que va de temporada —ante el recién ascendido Ipswich, remontando en casa, y frente a Sabah FK en la Champions League— y ya tres derrotas. Más que en los 17 partidos que dirigió tras reemplazar a Ruben Amorim en enero.
Carrick sabe de sobra lo que significa una mala racha en Manchester United. “No me siento bajo presión”, aseguró. “No me afecta en absoluto. Entiendo lo que pasa fuera y cómo funciona el mundo, pero no me preocupa. Lo que me preocupa es ganar partidos, tener una buena sensación en el club y en el grupo, saber que nos movemos en una buena dirección”.
El problema es que nada apunta a esa “buena dirección”. Ni en el juego ni en el ánimo.
El destello de Lacey, ahogado por el desastre
Entre los escombros, un único rayo de luz: Shea Lacey. En su primera titularidad con el primer equipo, el joven atacante marcó a los ocho minutos con una definición limpia, serena, para convertirse en el primer adolescente que anota en su debut como titular con el United desde Marcus Rashford en febrero de 2016.
Lacey fue uno de los ocho cambios introducidos por Carrick. El experimento, atrás, se desplomó.
Diogo Dalot, uno de los tres que repitieron en el once, sigue muy lejos de su mejor versión. Noussair Mazraoui apareció como lateral izquierdo suplente, una solución de emergencia que reabre el debate sobre la decisión de no fichar un lateral zurdo antes del cierre del mercado. Leny Yoro y Ayden Heaven mostraron exactamente lo que son: centrales con talento, pero verdes. En el centro del campo, el United fue arrollado.
Arriba, Marcus Rashford volvió a amenazar sin concretar. Ni gol ni asistencia. Su ocasión más clara llegó cuando se descolgó a la espalda de la defensa del Brighton, pero Jason Steele le ganó el mano a mano.
Del otro lado, la lectura fue fría y certera. “Cuanto más avanzó el partido, más control tuvimos”, resumió el técnico del Brighton, Fabian Hurzeler. “Creo que merecimos ganar”. Carrick no tuvo nada que objetar.
Su mayor tristeza, confesó, fue por Lacey: “Es una pena que el momento de Shea, un momento tan grande para él, para su familia, sus amigos y toda la academia; que un canterano llegue y tenga un momento así, se pierda un poco, por desgracia. Para él no será así cuando todo se calme, pero ahora mismo se siente como si hubiera sido hace mucho tiempo”.
JJ Gabriel y un club en carne viva
El entrenador también abordó el caso de JJ Gabriel. “Es un chico joven, tiene 15 años, y para mí, sin duda, y desde el punto de vista del club, al cuidar de nuestros jugadores más jóvenes, su bienestar, su salud, su exposición, tenemos que ser muy conscientes de eso en esta situación”, explicó.
Pero en Manchester United, el discurso siempre acaba en el mismo sitio: los resultados. “Estar aquí te endurece con el tiempo”, admitió Carrick. “Depende de cómo lo afrontes. Tienes que hacerlo de una forma en la que puedas soportarlo y sacar lo mejor de ti. Sea como sea, con tu motivación y la confianza profunda en ti mismo de que podemos ganar partidos”.
Y añadió una frase que retrata el clima actual: “Hemos quedado fuera de la copa esta noche y la sensación alrededor del club se siente más grande que eso. Soy lo bastante honesto para decir que así se siente. Pero no tiene por qué ser así. Si volvemos a ganar partidos, puede ir en otra dirección”.
El calendario no espera. Queda un encuentro antes del parón internacional: visita a Fulham este domingo. Para la salud general del club, ese partido se ha convertido en una necesidad, más que en una simple oportunidad.
Redknapp avisa: “Están a años luz”
Desde el plató de Sky Sports, Jamie Redknapp puso el dedo en la llaga. “Ahora mismo, están a años luz”, sentenció el excentrocampista de Inglaterra. “No importa lo bueno que sea el entrenador, si no tienes a los jugadores adecuados se hace muy difícil. Hay una razón por la que otros entrenadores han sufrido. Tarde o temprano, la presión siempre va a llegar”.
Y apuntó directamente al choque del fin de semana: “Este se convierte en un partido enorme. No necesita otro mal resultado, porque de repente te vas al parón internacional y todo el mundo habla de ti. Los ganadores esta noche son los jugadores que no han jugado”.
Old Trafford ya ha dictado su veredicto. Ahora, la pregunta es si este grupo tiene algo más que ofrecer o si el próximo parón llegará con el club sumido en un debate aún más feroz sobre su futuro inmediato.






