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Manchester United reduce personal y enfrenta deuda de 1.100 millones

El giro de timón de Sir Jim Ratcliffe en Manchester United ya tiene una cifra humana y otra financiera. La primera duele por dentro del club: 322 puestos de trabajo menos en solo dos años. La segunda impresiona desde fuera: una deuda total que rebasa los 1.100 millones de libras mientras el equipo vuelve a gastar fuerte en fichajes.

No es una simple reestructuración. Es una cirugía profunda.

Un club más pequeño por dentro

Las cuentas completas de la temporada financiera 2025-26, reveladas por Yahoo Sports, muestran hasta qué punto ha cambiado el músculo interno del United. La plantilla de empleados fijos ha pasado de 1.127 a 805 en los dos años hasta el 30 de junio. Casi un 29 por ciento menos. Un recorte que, en cualquier empresa, marcaría época; en un gigante global como el United, redefine su escala.

Los golpes más duros han caído sobre dos áreas clave de la marca: el departamento de medios internos y el área comercial. En ambos casos, el tijeretazo ha sido brutal: un 45 por ciento menos de personal en el equipo de media del club y un 44 por ciento menos en la parte comercial. Dos pilares de la maquinaria que proyecta al United al mundo, reducidos casi a la mitad.

La administración y áreas relacionadas, incluido el ticketing, han perdido 161 empleados. El fútbol, el corazón deportivo, tampoco ha salido indemne: 60 puestos menos entre staff técnico, ojeadores y entrenadores de la academia. Menos ojos para detectar talento, menos manos para pulirlo.

El mensaje es claro: Ratcliffe quiere un club más ligero, más eficiente y, sobre todo, menos costoso de mantener en el día a día desde que el grupo Ineos tomó el control de las operaciones futbolísticas en febrero de 2024, tras la compra de una participación minoritaria a la familia Glazer.

Pese a los recortes estructurales, la maquinaria de Old Trafford no se detiene los días de partido. Durante la temporada 2025-26, el club empleó a 2.614 trabajadores temporales, en su mayoría para dar soporte en los encuentros. El estadio sigue siendo un monstruo que necesita mucha gente para funcionar, aunque cada vez menos de forma fija.

Menos costes, más margen… pero todavía pérdidas

Ratcliffe ha sido transparente en su línea argumental: recortar para invertir más en el césped. El ajuste de costes coincide con una mejora clara en el rendimiento operativo del club. De un agujero operativo cercano a los 70 millones de libras en 2024, el United ha pasado a un beneficio operativo de 22,6 millones a 30 de junio de este año.

La masa salarial se ha reducido hasta los 302 millones de libras la pasada temporada. Un respiro contable. Pero es un alivio pasajero: el regreso a la Champions League y las subidas automáticas de salario ligadas a la clasificación apuntan a un incremento de la factura salarial este curso.

Y, pese a la mejora operativa, el resultado final sigue teñido de rojo. El United ha registrado una pérdida antes de impuestos de 47 millones de libras en 2025-26. Siete años consecutivos cerrando el ejercicio en números negativos. Un gigante que genera como pocos… y que, aun así, no logra cuadrar completamente sus cuentas.

Los movimientos de tipo de cambio sobre la deuda denominada en dólares han empujado al alza los costes financieros netos hasta los 69,6 millones de libras. De esa cifra, 38,9 millones corresponden solo a intereses de préstamos. El peaje de años de endeudamiento pesado sigue pasando factura.

Fichajes caros, crédito al límite

Mientras la estructura interna se encoge, la apuesta deportiva no se detiene. Al contrario. El United ha vuelto a tirar de chequera en el último verano. Las cuentas anuales revelan un gasto de 191,7 millones de libras en nuevos jugadores, incluyendo a Andrey Santos, Youri Tielemans y Carlos Baleba, una cifra que engloba también comisiones de agentes y tasas de la Premier League.

Para sostener ese esfuerzo, el club ha seguido exprimiendo su línea de crédito. Entre el 29 de julio y el 28 de agosto, realizó tres disposiciones sobre su revolving credit facility por un total de 120 millones de libras, antes de devolver 30 millones el 21 de septiembre. Resultado: 200 millones de los 400 millones disponibles en esa línea ya están utilizados.

Además, el club ha tomado prestados 90 millones de libras adicionales para ayudar a financiar el gasto veraniego en fichajes, un movimiento confirmado en un documento completo presentado en la New York Stock Exchange tras la publicación de las cuentas 2025-26.

La fotografía actual es contundente: el United debe 1.150 millones de libras. Esa cifra se descompone en 578 millones de deuda histórica tras la refinanciación estival de los senior secured notes vinculados a la compra del club por parte de los Glazer en 2005, 200 millones pendientes del revolving credit facility y 375 millones en compromisos de pago por traspasos.

Esos 375 millones en plazos de fichajes suponen, eso sí, una reducción de 72,1 millones respecto a los 447,1 millones reflejados en las cuentas 2024-25. El club empieza a rebajar la montaña de pagos diferidos, pero el volumen sigue siendo enorme.

Con 67,9 millones de libras por cobrar en ventas de jugadores, la deuda neta por traspasos se sitúa en 307,1 millones. De ese total, 193,3 millones vencen en los próximos 12 meses. Un calendario de pagos que no da tregua.

Y aún hay más posibles obligaciones en el horizonte: otros 122,8 millones podrían activarse si los jugadores fichados antes del 30 de junio cumplen determinados objetivos de rendimiento. Bonos, variables, cláusulas de éxito. El coste real de la plantilla puede subir todavía un peldaño más.

Récord de EBITDA… con una línea roja muy clara

En medio de esta tensión entre ajuste y gasto, una cifra ofrece algo de oxígeno a la dirección: el EBITDA del United, la medida de rentabilidad operativa pura, ha alcanzado un récord de 216,4 millones de libras en 2025-26. Para esta temporada, las previsiones sitúan ese indicador entre 205 y 225 millones.

No es un dato menor. Bajo los términos de los acuerdos de endeudamiento y de la línea de crédito, el club se expone a sanciones —no especificadas públicamente— si su EBITDA cae por debajo de 125 millones de libras en cualquier periodo de 12 meses. Es la línea roja financiera que el United no puede cruzar sin consecuencias.

Así se dibuja el nuevo Manchester United de la era Ratcliffe: menos gente en los pasillos, más disciplina en las hojas de cálculo, una apuesta sostenida por el talento sobre el césped y una deuda que obliga a caminar sobre una cuerda floja.

La pregunta ya no es solo si el equipo volverá a la élite deportiva de forma estable. Es si puede hacerlo manteniendo este equilibrio frágil entre la ambición en el mercado y el peso, cada vez más visible, de su propia mochila financiera.

Manchester United reduce personal y enfrenta deuda de 1.100 millones